LIMA, Perú — El régimen cubano volvió a recurrir a los controles de precios en varias provincias para contener el encarecimiento del aceite y otros alimentos, apenas semanas después de admitir que esa política no había conseguido frenar la inflación.
Las nuevas disposiciones han sido adoptadas en territorios como Villa Clara, Guantánamo y Holguín, donde las autoridades castristas establecieron precios máximos o de referencia para determinados productos y advirtieron con sanciones a los comerciantes que incumplan las cifras fijadas.
El giro ocurre después de que el propio Gobierno reconociera en junio que «los topes de precios, en la práctica, no lograron contener la inflación» y anunciara que dejaría de aplicar esa política de manera general.
Un reporte del medio oficial Cubadebate señala que, en Villa Clara, el Consejo Provincial del Poder Popular estableció un margen comercial máximo del 30% para la formación de precios mayoristas y minoristas de alimentos como aceite, huevos, leche, azúcar y salchichas.
La medida fija el litro de aceite en 2.250 pesos para las ventas mayoristas y en 2.500 pesos para el comercio minorista. Los huevos quedaron establecidos entre 95 y 110 pesos por unidad, mientras que el kilogramo de leche en polvo se comercializará entre 3.120 y 3.465 pesos, dependiendo del tipo de operación.
Para otros productos, el azúcar refino tendrá valores de entre 370 y 410 pesos por libra, mientras que el kilogramo de salchichas oscilará entre 1.255 y 1.500 pesos.
Las autoridades villaclareñas justificaron la decisión tras revisar los costos de importación y transporte de determinados productos y señalar un «incremento indiscriminado» de los precios. La disposición cuenta, según la información oficial, con «el visto bueno del Comité Provincial del Partido».
El Gobierno provincial también elevó la presión sobre los comerciantes. Quienes incumplan las tarifas podrán enfrentar multas, decomisos, suspensión o cancelación de licencias, además de medidas como la «venta forzada del producto» y la clausura parcial o total de establecimientos.
El aceite se ha convertido en uno de los principales focos de las quejas de los consumidores. En los municipios de Moa y Banes, en Holguín, las autoridades establecieron esta semana un precio de referencia de 2.200 pesos por unidad, después de recibir reclamos por el incremento del producto.
Aunque Moa presentó la cifra como un valor de referencia y no como un tope de precio, el comunicado oficial advierte sobre sanciones para quienes la superen. Guantánamo había adoptado previamente el mismo valor, el 5 de agosto.
La reaparición de estas medidas se produce en un contexto de escasez, pérdida del poder adquisitivo y fuerte presión inflacionaria, mientras el régimen intenta contener los precios sin resolver la falta de productos en los mercados.
La política supone además un nuevo viraje respecto a la decisión adoptada en junio de eliminar los topes que regían para productos como pollo, leche en polvo, salchichas, pastas alimenticias y aceite comestible.
«Se aclara que no se trata de un precio topado, sino del resultado de la evaluación económica realizada sobre los costos y gastos de comercialización», justifica el régimen.
Pese al discurso oficial, el regreso de los controles refleja las dificultades de las autoridades para estabilizar el mercado mediante la liberalización de precios, mientras recurren nuevamente a mecanismos administrativos para contener aumentos que afectan directamente a los consumidores dentro de la Isla.










