LIMA, Perú — El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de desarrollar una campaña de “guerra psicológica” contra Cuba y calificó de parte de una estrategia de “subversión digital” las recientes informaciones sobre una nueva estructura de la CIA dedicada a la Isla.
Díaz-Canel se refirió al tema durante la IV Asamblea Continental de ALBA Movimientos, un encuentro que reúne en La Habana a representantes de partidos comunistas y organizaciones de izquierda de distintos países.
En su intervención, el mandatario sostuvo que Washington desarrolla acciones de “alta intensidad” contra el Gobierno cubano mediante diferentes mecanismos, entre ellos campañas mediáticas y operaciones de influencia.
Según Díaz-Canel, estas acciones incluyen “la subversión digital, el financiamiento a mercenarios internos, las campañas de descrédito mediático y las redes de influencia que pretenden vestir de ayuda humanitaria”.
El gobernante afirmó que esas iniciativas buscan presentar como asistencia humanitaria lo que considera una intervención política contra Cuba. “Lo que estamos tratando de enseñarles”, dijo al citar recientes declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, es que “no hay válvulas de escape” para el régimen.
Díaz-Canel vinculó esas acusaciones con la información publicada esta semana por The New York Times sobre la creación secreta de un grupo operativo de la CIA dedicado a Cuba.
“No nos asombra en absoluto las revelaciones en días recientes de grandes medios estadounidenses sobre un incremento de operaciones de la CIA en Cuba para subvertir el orden interno”, afirmó.
El gobernante rechazó además la interpretación de que las informaciones correspondan a informaciones aisladas. “No son filtraciones al azar, como las presentan, sino parte del plan deliberado del régimen estadounidense de guerra psicológica contra Cuba”, sostuvo.
El reporte de The New York Times señala que la CIA habría creado un equipo especializado para coordinar de manera más rápida recursos financieros, técnicos y humanos destinados a operaciones relacionadas con Cuba.
Según fuentes citadas por el diario, la estructura estaría incorporando oficiales dedicados al reclutamiento y manejo de informantes, analistas de inteligencia, especialistas en operaciones cibernéticas y funcionarios con experiencia en campañas encubiertas de influencia.
El mandato inicial del grupo sería identificar divisiones dentro de la élite política cubana y explorar formas de favorecer cambios entre figuras consideradas hostiles a Washington y otras potencialmente más pragmáticas.
La información también establece diferencias entre esta estructura y la unidad creada por la CIA en 1960, vinculada a los preparativos de la invasión de Bahía de Cochinos. El nuevo grupo no contaría con organizaciones cubanas armadas ni tendría autorización para desarrollar operaciones letales, aunque sus atribuciones podrían modificarse mediante una decisión presidencial.
La CIA declinó comentar la información, por lo que la existencia, composición y alcance de la supuesta unidad no han sido confirmados públicamente por la agencia.
Las declaraciones de Díaz-Canel se producen además en medio de una fuerte presión económica y política sobre el régimen cubano, mientras la Isla sufre una prolongada crisis energética, escasez de productos básicos y un creciente deterioro de las condiciones de vida.
En ese contexto, el dictador castrista volvió a atribuir parte de las dificultades internas a las acciones de Washington y criticó las sanciones estadounidenses, mientras la Administración de Donald Trump incrementa las medidas de presión sobre La Habana.










