Fidel Castro es el personaje más funesto del siglo XX cubano

De no haber sido por la prédica y la acción revolucionarias de Fidel Castro, quizás el régimen de Batista hubiese transcurrido con menos represión. 
Fidel Castro
Fidel Castro (Foto tomada del periódico Ahora)

LA HABANA, Cuba ― Los cubanos no tuvimos mucha suerte en lo concerniente al ritmo exitoso de nuestro proceso institucional a partir del establecimiento de la República. Los contratiempos aparecían, en lo fundamental, cada vez que los mandatarios intentaban una reelección o un alargamiento de sus mandatos más allá de lo que indicaba la Constitución. 

Nuestro primer presidente, Tomás Estrada Palma, fue eficiente y honrado, pero su reelección en 1906 desató una violencia que mucho daño le hizo a la República. Algo parecido sucedió con Mario García Menocal en 1917. Así hasta llegar a la presidencia de Gerardo Machado en 1925. A pesar de algunos tintes nacionalistas de su gobierno, la prórroga de poderes desató una oposición sin precedentes, acompañada de una represión gubernamental que alteró  los cimientos de la sociedad y fue la génesis de la llamada Revolución de los años 30. Tras la caída de Machado en 1933 siguió un turbulento periodo en el cual alternaron varios gobiernos que apenas dejaron huellas en la institucionalidad del país, pero que prepararon las condiciones para la promulgación de la Constitución de 1940 que normalizaría la situación política nacional. 

En 1952, el general Fulgencio Batista, que había sido presidente de 1940 a 1944, protagonizó un golpe de Estado contra el gobierno auténtico de Carlos Prío Socarrás e interrumpió, así, la marcha institucional de la nación. Se trata de un hecho que definitivamente lo descalificó ante la opinión pública nacional. 

Batista encabezó una dictadura autoritaria, pero no totalitaria: la propiedad privada y los medios de prensa independientes continuaron existiendo, aunque estos últimos estuvieron sometidos a periodos de censura, intimidación y restricciones gubernamentales. Incluso figuras críticas de la intelectualidad que se oponían al gobierno utilizaban las páginas de algunos medios, como la revista Bohemia, para lanzar acusaciones contra el régimen batistiano. Hasta el propio Fidel Castro se benefició de la existencia de esas facilidades para exteriorizar sus puntos de vista.

En ese contexto, Batista dio pasos, aunque limitados, hacia la normalización de la situación política nacional. En noviembre de 1954 celebró unos cuestionados comicios presidenciales, en los que concurrió sin rival después de la retirada de Ramón Grau. En 1955 restableció formalmente la Constitución de 1940, aunque su vigencia continuó siendo en gran medida nominal.

Ese año también, en medio de presiones políticas y ciudadanas, Batista promulgó una amnistía general que permitió la excarcelación de los asaltantes del Cuartel Moncada.

Mas, el 2 de diciembre de 1956 penetraba el agente cancerígeno en el tejido de la nación a bordo del yate Granma. A partir de ese momento, comenzó la fase guerrillera de una insurrección que ya había recurrido a la violencia y se dispararon los índices de represión, lo que a la postre acabó afectando la imagen de Batista. 

El 3 de noviembre de 1958 se celebraron unas elecciones presidenciales cuestionadas, en las que fue declarado vencedor Andrés Rivero Agüero, candidato oficialista.

Es decir, que de no haber existido la prédica y la acción revolucionarias de Fidel Castro, quizá el batistato hubiese transcurrido de otra manera, sin tanta violencia ni tantas víctimas. 

Estaba previsto que Rivero Agüero asumiera la Presidencia el 24 de febrero de 1959 y Batista abandonara el poder. Pero antes de esa fecha llegaron los barbudos de la Sierra Maestra al poder con Fidel Castro al frente. Poco a poco el máximo líder, con aires totalitarios, fue copando todos los espacios de la sociedad civil. Nacionalizó las empresas extranjeras y hasta intervino las nacionales, eliminó la educación privada, censuró a los artistas, acabó con los medios de prensa independientes, envió a miles de cubanos a combatir en África, donde murieron 2.289, según la cifra reconocida por el propio régimen, y provocó la fractura de la familia cubana con la huida de la Isla de más de un millón de personas. 

Para colmo reescribió la historia de Cuba y creó una sociedad de partido único en la que se han traicionado los ideales de José Martí, fundador del Partido Revolucionario Cubano en 1892. ¿Alguien, en su sano y sensato juicio, sería capaz de disputarle a Fidel Castro la condición de personaje más funesto del siglo XX cubano?

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