Entre los muchos textos históricos existentes dedicados a la capital cubana ocupa un lugar destacado Habana antigua, del Dr. Manuel Pérez Beato, quien fuera Historiador Oficial Honorífico de La Habana y Socio de Honor y bibliotecario de la Sociedad Geográfica de Cuba.
Nacido en Cádiz, España, el 5 de marzo de 1855, Pérez Beato se asentó en La Habana desde su juventud. Fue médico, cirujano, bibliotecario, profesor, además de ser miembro de organizaciones culturales, como la Sociedad Económica de Amigos del País, la Academia de Historia de Cuba y la Comisión Nacional de Arqueología Colonial, entre otras.
Habana antigua se publicó en 1936 por Seoane Fernández y Cía. Impresores, con taller en Compostela n.º 135. Solo se imprimió el Tomo I, dedicado a la toponimia, porque Pérez Beato falleció en 1943 y quedó inconcluso el segundo tomo.
Pérez Beato dedicó Habana antigua a José María de la Torre en justo reconocimiento a su libro Lo que fuimos y lo que somos, o La Habana antigua y moderna.
En Habana antigua, Pérez Beato corrige errores del libro de José María de la Torre, pero también tiene algunos desaciertos.
Habana antigua cuenta con 469 páginas y se divide en trece capítulos. Y lo más valioso: contiene 192 grabados, fotos, mapas y planos que hoy, si existen, solo aparecerían en archivos o instituciones donde es imposible acceder si la persona no cuenta con un permiso estatal.

En el libro se explica que, aun sin poder probar la verdadera fecha de la fundación de La Habana en la costa sur (en un lugar no precisado, alrededor del 25 de julio de 1515), se atribuye dicha fecha a que el santo patrón que le da el nombre, San Cristóbal, se celebra este día; pero «por especial indulto de la Silla Apostólica» se trasladó al 15 de noviembre su festividad, coincidiendo con la de Santiago Apóstol.
El día que se toma hoy para los festejos por la fundación de La Habana es el 16 de noviembre, a partir de una propuesta del primer historiador oficial de la ciudad, Emilio Roig de Leuchsenring.
Roig de Leuchsenring coincide con Pérez Beato casi con exactitud en las fechas, pero ambos conjeturan sin pruebas porque las Actas Capitulares se perdieron cuando el pirata francés Jacques de Sores tomó e incendió La Habana en 1555.
El libro de Pérez Beato, que explica minuciosamente cómo fue la conformación de La Habana, es de obligada consulta para conocer cómo fue nuestra ciudad y comprobar lo muy escaso que resta de ella.
En sus páginas encontramos la descripción de La Habana de los siglos XVI y XVII, con los nombres de las calles, callejones, puentes, alcantarillas y principales plazas, entre otros aspectos de interés, tanto para investigadores como para profanos que deseen tener una visión de lugares hoy existentes o no.
Destacable es la parte «Callejero de La Habana», donde se explica el origen del nombre de las calles y cuántas cuadras tenían, informaciones que son desconocidas para la gran mayoría de los que hoy transitan por esas calles.
En Marianao, Miramar, El Vedado, Lawton y otros barrios de la capital, los nombres originales de las calles han sido sustituidos por números. Como son casi incontables la cantidad de calles designadas como Primera, Segunda, Tercera, etc., es necesario siempre aclarar el barrio en que se encuentran para poder hallar una dirección.
Hay calles en La Habana que tienen un nombre oficial y, sin embargo, la población siempre las denomina por el nombre antiguo. Por ejemplo, pese a haber sido rebautizadas como Salvador Allende y Camilo Cienfuegos, respectivamente, las avenidas Carlos III y Dolores siguen siendo llamadas por sus nombres originales.
Es de sumo interés comprobar el crecimiento de La Habana en los últimos cien años. Hoy la capital cubana cuenta con una extensión superficial de unos 800 km². Este fenómeno puede relacionarse con la gran emigración hacia La Habana de personas de otras regiones del país, muchas de las cuales han creado asentamientos sin verdaderas condiciones urbanísticas.
El valiosísimo libro Habana antigua, de Pérez Beato, no tuvo nueva edición en Cuba luego de la primera, hecha en 1936. No puedo confirmarlo, pero me han dicho que Ediciones Universal, de Miami, lo reimprimió hace unos años. El cubano que viva en el exterior puede consultar el catálogo de esa editorial y comprobar si existe. En Cuba solo puede aparecer en manos de vendedores de libros raros de uso o en instituciones oficiales y bibliotecas privadas.









