MADRID, España.- Entre golpes de martillo, hierro caliente y herramientas improvisadas, Reinier Sánchez se gana la vida como herrero en Cienfuegos. Aunque lleva cerca de 15 años dedicado al oficio, asegura que el esfuerzo físico y las largas jornadas de trabajo apenas le alcanzan para alimentar a su familia.
En declaraciones a CubaNet, Sánchez explicó que aprendió el oficio poco a poco con su suegro, y que, pese a las dificultades, continúa trabajando porque necesita ingresos diarios.
“Trabajo por necesidad y porque es el oficio que me gusta”, afirmó. Sin embargo, las obligaciones familiares son su principal motivación para continuar: “Tengo dos hijos, soy casado, tengo a mi padre enfermo y la necesidad de trabajar”, expresó.
El herrero realiza diversos encargos, entre ellos la fabricación de herraduras para caballos. Para ello utiliza una fragua, un yunque y martillos con los que moldea el metal candente mediante golpes constantes. Se trata de una labor que exige gran resistencia física y que le ha dejado numerosas heridas y cicatrices.
Sánchez aseguró que comenzó a trabajar desde muy joven. A los 14 años ya cortaba caña, una experiencia que recuerda al hablar de las carencias económicas que lo han acompañado toda su vida. Por ello, prefiere mantenerse en la herrería antes que aceptar un empleo estatal donde deba esperar un mes para cobrar. “Aquí yo el diario poco a poco lo hago”, comentó, refiriéndose a la posibilidad de conseguir sustento cada jornada.
La subida constante de los precios y la inflación golpean con fuerza su economía familiar. Como muestra, mencionó que un pomo de aceite puede costarle 4.400 pesos un día y subir a 4.500 al siguiente, una variación que le impide calcular cuánto necesita para cubrir los gastos básicos.
A estas limitaciones se suman los constantes cortes eléctricos, que paralizan el funcionamiento de algunos de los equipos que utiliza en el taller.

Reinier trabaja al aire libre con estructuras metálicas reutilizadas y herramientas desgastadas. Muchos de sus medios de trabajo fueron recuperados y adaptados por él mismo para no detener la producción. Pese a las adversidades, sigue atendiendo los pequeños encargos de sus clientes.
Su testimonio refleja la dura realidad de los trabajadores independientes en Cuba, quienes luchan por sostener a sus familias mediante oficios tradicionales en medio de la crisis y el elevado costo de la vida.
“Este es el diario para la comida, esto es trabajo solo para comer”, resumió el artesano.









