
¿Está viviendo Cuba la peor crisis económica de su historia?
Las primeras señales del desempeño económico de 2026 apuntan a una caída de los ingresos en divisas, un déficit fiscal creciente, inflación persistente y un deterioro productivo.

Las primeras señales del desempeño económico de 2026 apuntan a una caída de los ingresos en divisas, un déficit fiscal creciente, inflación persistente y un deterioro productivo.

Ahora anuncian más de un centenar y medio de medidas que, según diversos analistas, recuerdan demasiado a las adoptadas en la desaparecida Unión Soviética durante sus intentos finales de reforma.

La gente está demasiado fatigada para golpear cazuelas, un método que, dicho sea de paso, se ha vuelto superfluo. El apremiante escenario en que nos encontramos demanda otras acciones.

Todavía persiste en muchos el miedo a “señalarse”. Es precisamente ese miedo —más que la complicidad o la ignorancia— lo que mueve a la mayoría de los que dicen “sí” cuando en realidad piensan “no”.

Los actos y declaraciones del régimen de La Habana reflejan la actual situación catastrófica del país.

Pese al retroceso general, la carne de pollo, principal rubro de exportación hacia Cuba, se mantuvo como el producto más demandado.

Decididamente, los senderos que conducen hacia el empeoramiento de la situación parecen multiplicarse cada vez más en la desdichada Cuba.

“Prolongar este proceso solo aumentará el sufrimiento de la población. La responsabilidad de lo que ocurra recae en quienes hoy detentan el poder”, comentó.

Mientras el régimen cubano intensifica su narrativa sobre el embargo, la crisis económica, la represión y el creciente descontento social exponen una realidad cada vez más difícil de ocultar.

Mientras se agrava la crisis económica y energética en Cuba, el régimen vuelve a recurrir a fórmulas de austeridad que evocan la “Opción Cero” de los años noventa, apelando a la llamada “resistencia creativa” de una población cada vez más agotada por la escasez y las improvisaciones del poder.

Las primeras señales del desempeño económico de 2026 apuntan a una caída de los ingresos en divisas, un déficit fiscal creciente, inflación persistente y un deterioro productivo.

Ahora anuncian más de un centenar y medio de medidas que, según diversos analistas, recuerdan demasiado a las adoptadas en la desaparecida Unión Soviética durante sus intentos finales de reforma.

La gente está demasiado fatigada para golpear cazuelas, un método que, dicho sea de paso, se ha vuelto superfluo. El apremiante escenario en que nos encontramos demanda otras acciones.

Todavía persiste en muchos el miedo a “señalarse”. Es precisamente ese miedo —más que la complicidad o la ignorancia— lo que mueve a la mayoría de los que dicen “sí” cuando en realidad piensan “no”.

Los actos y declaraciones del régimen de La Habana reflejan la actual situación catastrófica del país.

Pese al retroceso general, la carne de pollo, principal rubro de exportación hacia Cuba, se mantuvo como el producto más demandado.

Decididamente, los senderos que conducen hacia el empeoramiento de la situación parecen multiplicarse cada vez más en la desdichada Cuba.

“Prolongar este proceso solo aumentará el sufrimiento de la población. La responsabilidad de lo que ocurra recae en quienes hoy detentan el poder”, comentó.

Mientras el régimen cubano intensifica su narrativa sobre el embargo, la crisis económica, la represión y el creciente descontento social exponen una realidad cada vez más difícil de ocultar.

Mientras se agrava la crisis económica y energética en Cuba, el régimen vuelve a recurrir a fórmulas de austeridad que evocan la “Opción Cero” de los años noventa, apelando a la llamada “resistencia creativa” de una población cada vez más agotada por la escasez y las improvisaciones del poder.
