
Cubanos, estamos peor de lo que nos dicen
Estamos tan mal que, entre miles de eufemismos y absurdos en que nos hundimos, ya ni cuenta nos damos de que las “entrevistas” con la policía política son interrogatorios.

Estamos tan mal que, entre miles de eufemismos y absurdos en que nos hundimos, ya ni cuenta nos damos de que las “entrevistas” con la policía política son interrogatorios.

Ancianos despojados, alimentos adulterados y fraudes de toda clase retratan una sociedad donde la crisis y la impunidad han convertido la estafa en un modo de supervivencia.

Más comunistas que sus dirigentes, no aciertan a entender a dónde rayos conducen el país los mandamases.

Las manifestaciones regresarán porque la situación económica y social en Cuba seguirá precarizándose.

La solución para recuperar Cuba y todos nuestros derechos, está exclusivamente en nuestras manos.

Presionado por la crisis, el régimen parece inclinarse ahora hacia la visión economicista, aunque su miedo a ceder espacios amenaza con dejar nuevamente las reformas a medias.

Las primeras señales del desempeño económico de 2026 apuntan a una caída de los ingresos en divisas, un déficit fiscal creciente, inflación persistente y un deterioro productivo.

Ahora anuncian más de un centenar y medio de medidas que, según diversos analistas, recuerdan demasiado a las adoptadas en la desaparecida Unión Soviética durante sus intentos finales de reforma.

La gente está demasiado fatigada para golpear cazuelas, un método que, dicho sea de paso, se ha vuelto superfluo. El apremiante escenario en que nos encontramos demanda otras acciones.

Todavía persiste en muchos el miedo a “señalarse”. Es precisamente ese miedo —más que la complicidad o la ignorancia— lo que mueve a la mayoría de los que dicen “sí” cuando en realidad piensan “no”.

Estamos tan mal que, entre miles de eufemismos y absurdos en que nos hundimos, ya ni cuenta nos damos de que las “entrevistas” con la policía política son interrogatorios.

Ancianos despojados, alimentos adulterados y fraudes de toda clase retratan una sociedad donde la crisis y la impunidad han convertido la estafa en un modo de supervivencia.

Más comunistas que sus dirigentes, no aciertan a entender a dónde rayos conducen el país los mandamases.

Las manifestaciones regresarán porque la situación económica y social en Cuba seguirá precarizándose.

La solución para recuperar Cuba y todos nuestros derechos, está exclusivamente en nuestras manos.

Presionado por la crisis, el régimen parece inclinarse ahora hacia la visión economicista, aunque su miedo a ceder espacios amenaza con dejar nuevamente las reformas a medias.

Las primeras señales del desempeño económico de 2026 apuntan a una caída de los ingresos en divisas, un déficit fiscal creciente, inflación persistente y un deterioro productivo.

Ahora anuncian más de un centenar y medio de medidas que, según diversos analistas, recuerdan demasiado a las adoptadas en la desaparecida Unión Soviética durante sus intentos finales de reforma.

La gente está demasiado fatigada para golpear cazuelas, un método que, dicho sea de paso, se ha vuelto superfluo. El apremiante escenario en que nos encontramos demanda otras acciones.

Todavía persiste en muchos el miedo a “señalarse”. Es precisamente ese miedo —más que la complicidad o la ignorancia— lo que mueve a la mayoría de los que dicen “sí” cuando en realidad piensan “no”.
