
¡Tengo hambre!: el grito de un niño en La Habana
La gente está demasiado fatigada para golpear cazuelas, un método que, dicho sea de paso, se ha vuelto superfluo. El apremiante escenario en que nos encontramos demanda otras acciones.

La gente está demasiado fatigada para golpear cazuelas, un método que, dicho sea de paso, se ha vuelto superfluo. El apremiante escenario en que nos encontramos demanda otras acciones.

Todavía persiste en muchos el miedo a “señalarse”. Es precisamente ese miedo —más que la complicidad o la ignorancia— lo que mueve a la mayoría de los que dicen “sí” cuando en realidad piensan “no”.

Los actos y declaraciones del régimen de La Habana reflejan la actual situación catastrófica del país.

Pese al retroceso general, la carne de pollo, principal rubro de exportación hacia Cuba, se mantuvo como el producto más demandado.

Decididamente, los senderos que conducen hacia el empeoramiento de la situación parecen multiplicarse cada vez más en la desdichada Cuba.

“Prolongar este proceso solo aumentará el sufrimiento de la población. La responsabilidad de lo que ocurra recae en quienes hoy detentan el poder”, comentó.

Mientras el régimen cubano intensifica su narrativa sobre el embargo, la crisis económica, la represión y el creciente descontento social exponen una realidad cada vez más difícil de ocultar.

Mientras se agrava la crisis económica y energética en Cuba, el régimen vuelve a recurrir a fórmulas de austeridad que evocan la “Opción Cero” de los años noventa, apelando a la llamada “resistencia creativa” de una población cada vez más agotada por la escasez y las improvisaciones del poder.

El modelo no cambia con este tipo de parches, sino que se aplican unas tiritas allí donde la herida abierta exige sutura cuanto antes.

Para acondicionar estas gigantescas latas de sardinas de 29 metros cuadrados se les añadirían marcos de puertas y ventanas y espacios para sala, cocina-comedor, baño y dos habitaciones.

La gente está demasiado fatigada para golpear cazuelas, un método que, dicho sea de paso, se ha vuelto superfluo. El apremiante escenario en que nos encontramos demanda otras acciones.

Todavía persiste en muchos el miedo a “señalarse”. Es precisamente ese miedo —más que la complicidad o la ignorancia— lo que mueve a la mayoría de los que dicen “sí” cuando en realidad piensan “no”.

Los actos y declaraciones del régimen de La Habana reflejan la actual situación catastrófica del país.

Pese al retroceso general, la carne de pollo, principal rubro de exportación hacia Cuba, se mantuvo como el producto más demandado.

Decididamente, los senderos que conducen hacia el empeoramiento de la situación parecen multiplicarse cada vez más en la desdichada Cuba.

“Prolongar este proceso solo aumentará el sufrimiento de la población. La responsabilidad de lo que ocurra recae en quienes hoy detentan el poder”, comentó.

Mientras el régimen cubano intensifica su narrativa sobre el embargo, la crisis económica, la represión y el creciente descontento social exponen una realidad cada vez más difícil de ocultar.

Mientras se agrava la crisis económica y energética en Cuba, el régimen vuelve a recurrir a fórmulas de austeridad que evocan la “Opción Cero” de los años noventa, apelando a la llamada “resistencia creativa” de una población cada vez más agotada por la escasez y las improvisaciones del poder.

El modelo no cambia con este tipo de parches, sino que se aplican unas tiritas allí donde la herida abierta exige sutura cuanto antes.

Para acondicionar estas gigantescas latas de sardinas de 29 metros cuadrados se les añadirían marcos de puertas y ventanas y espacios para sala, cocina-comedor, baño y dos habitaciones.
