MIAMI, Estados Unidos ― El actor Fernando Hechavarría afirmó que la Cuba “más armónica”, “hermosa”, “solidaria” y “humana” con la que soñó durante su juventud “se está desdibujando”, y advirtió sobre la pérdida acelerada de valores y el deterioro de la gestión cultural en la Isla, durante una entrevista publicada el pasado 24 de julio por el programa Todos hablan, del canal de YouTube Cubamás TV.
“En mi juventud soñaba con una Cuba mucho más armónica, una Cuba más hermosa, una Cuba más solidaria, una Cuba más humana. Y siento (…) que esa Cuba con la que soñaba se está desdibujando”, declaró el artista, quien también atribuyó parte de ese deterioro a la responsabilidad de los propios cubanos. “Vuelvo a decirlo, por culpa de nosotros mismos también”, añadió.
Hechavarría llamó a prestar mayor atención a las necesidades y perspectivas de las distintas generaciones. “Hay que ser más afectuoso, más respetuoso con los ancianos, más respetuoso con los jóvenes y escucharlos (…) porque cada generación trae necesidades, trae criterios, trae puntos de vista diferente”, sostuvo.
El intérprete defendió, además, un arte crítico, comprometido con los problemas reales de la sociedad y alejado de la complacencia. “Yo creo que el arte no puede ser complaciente. El arte tiene que decir las verdades que tiene alrededor. Gústele a quien le guste y duélale a quien le duela”, afirmó.
A su juicio, los creadores deben abordar “los problemas sustanciales que golpean al cubano de hoy”, sin reducir el arte a consignas ideológicas ni a asuntos banales. “El único compromiso que tiene el arte es con la verdad de su creador”, expresó antes de señalar que toda obra pasa por la inteligencia y la percepción de quien la produce.
“El arte no cambia la realidad. Ahora, para mí tiene un elemento fundamental y es que te hace pensar y ese es el primer paso del cambio”, agregó Hechavarría. Según el actor, el teatro debe provocar esa reflexión y evitar convertirse en una manifestación superficial que “se va por las ramas”.
El artista cuestionó que las opiniones de los actores y otros creadores no sean suficientemente tomadas en cuenta para adoptar decisiones culturales, pese al contacto directo que mantienen con los espectadores. “Nosotros estamos muy cerca del público. Nosotros sabemos qué está pasando”, dijo. En el teatro, explicó, la reacción de los asistentes ante un texto permite comprender cómo piensa y siente la sociedad.
Hechavarría dirigió una de sus críticas más severas contra los funcionarios que administran la cultura mediante criterios burocráticos o cuantitativos. “Yo creo que los tecnócratas sí nos hacen mucho daño”, declaró. “Ceo que hace falta gente dirigiendo las artes, que conozcan las artes, que sean artistas, que la sientan, que ese alimento espiritual para ellos sea lo primario en la vida, porque es la única forma de entender al creador”.
El actor también cuestionó la calidad de las producciones audiovisuales cubanas y rechazó que la falta de recursos se utilice como explicación automática para justificar resultados deficientes. “A veces nos amparamos en la carencia de recursos para que la calidad no sea la óptima”, señaló, tras recordar que algunas obras han conseguido resultados sobresalientes gracias a la inteligencia, el esfuerzo y una correcta utilización de los medios disponibles.
“Creo que ahora no nos está preocupando la calidad de lo que sale. Honestamente, lo que nos está preocupando es el tiempo en pantalla”, afirmó. Poco después insistió: “La sensibilidad para dirigir el arte es vital y el conocimiento del mundo del arte dentro es vital. Desde una mesa con números, tú no puedes dirigir eso. Es imposible”.
Hechavarría consideró que la defensa de la cultura cubana no puede quedar reducida a una consigna institucional. “No por gusto se dice que tú defiendes la cultura y estás defendiendo la nación. Creo que eso se ha convertido en un eslogan y tiene que dejar de ser un eslogan vacío”, dijo. “Hay que llevarlo hasta las últimas consecuencias”.
Al abordar su trabajo como profesor, el Premio Nacional de Teatro 2026 describió la enseñanza artística actual como “un reto y un acto de fe”. “Nuestra sociedad está perdiendo valores a una velocidad escandalosamente vergonzosa”, advirtió. Precisó que no se refería únicamente al deterioro del léxico, sino también a la pérdida de respeto, voluntad, modestia y referentes culturales entre los jóvenes que aspiran a convertirse en artistas.
El actor lamentó que algunos estudiantes lleguen a las escuelas de arte sin conocer figuras y obras fundamentales del teatro cubano y universal. “Si tú no conoces eso, tú nunca vas a ser un hombre o una mujer culta y el arte necesita cultura”, afirmó.
Sobre la salida de jóvenes actores del país, Hechavarría aclaró que no considera la emigración un fracaso en sí misma. “Lo triste (…) es que se pierda porque no tenga otra posibilidad o porque desenrumbe el camino o porque no se dé cuenta del talento que tiene y lo desperdicie”, expresó.
La ética profesional ocupó otro espacio central en sus declaraciones. Hechavarría calificó como imperdonables la falta de preparación, el incumplimiento de los compromisos y las actitudes de superioridad. También cuestionó la preparación de parte de la nueva generación de realizadores. “Una cosa lastimosa es darte cuenta que una buena parte de los nuevos directores de televisión no tienen la menor idea de qué es dirigir un actor o pedirle a un actor”, manifestó. Según explicó, la dirección de cámaras y fotografía debe integrarse con la dirección actoral, y quienes estudian dirección necesitan aprender a comunicar con claridad qué esperan del intérprete.
Hechavarría recordó que llegó a la actuación casi por casualidad después de comenzar su formación en artes plásticas. Tras ingresar en la Escuela Nacional de Arte (ENA), descubrió que la interpretación le permitía “vivir mil vidas en una sola”. Aunque ha desarrollado una extensa carrera en cine y televisión, afirmó que el teatro continúa siendo su espacio principal y lo definió con dos palabras: “Mi casa”.
Entre los personajes que marcaron su trayectoria mencionó a Nacho Capitán, de la telenovela Tierra brava. “Yo creo que los actores tenemos un punto de inflexión, un antes y un después con algunos personajes y para mí Nacho Capitán fue ese punto de inflexión”, señaló. El éxito del papel, reconoció, transformó su relación con el público y llegó a convertir “Nacho” en una especie de segundo nombre.
Fernando Hechavarría recibió en enero el Premio Nacional de Teatro 2026. El jurado destacó por unanimidad sus 50 años de carrera artística y sus 22 años de experiencia en la docencia teatral. Al explicar cómo desea ser recordado, el actor respondió: “Me gustaría que la gente pensara que fue alguien consecuente con lo que creyó en la vida, siempre en el arte, en la vida, en el matrimonio, en la familia, en la paternidad, en la política, en todo, que fue alguien consecuente con lo que pensó en la vida”.










