En una Cuba futura: ¿Qué hacer con el aparato militar y represivo del régimen?

Una vez eliminado el mando superior y renovada la estructura, veo perfectamente viable que las Fuerzas Armadas aporten sus servicios y participen en la reconstrucción del país.
GAESA, Cuba, turismo
Militares cubanos. (Foto referencial: CubaNet)

LA HABANA.- Tras décadas de adoctrinamiento partidista y con una cúpula militar que controla los principales motores económicos del país a través del conglomerado GAESA, el escenario de transición en Cuba plantea uno de los mayores desafíos: evitar que los militares que han sostenido la represión boicoteen el cambio o retengan el control financiero, además de la urgente necesidad de depurar la estructura dictatorial.

¿Cómo desmantelar un aparato represivo? ¿Qué papel jugaran los militares cubanos en la reconstrucción del país? Para analizar este complejo tablero, conversamos con el coronel retirado del Ejército de los Estados Unidos, Juan “Johnny” López de la Cruz. Miembro y veterano paracaidista de la Brigada de Asalto 2506, López de la Cruz es una de las voces más autorizadas y respetadas dentro del exilio histórico y la comunidad militar. Su experiencia en el diseño estratégico y la doctrina militar moderna ofrece una perspectiva lúcida sobre cómo transformar un ejército ideológico en una institución constitucional subordinada al poder civil.

En esta entrevista, el coronel aborda desde las recientes tensiones geopolíticas entre Washington y La Habana, hasta los pasos necesarios para la depuración de las fuerzas represivas y el rol de los militares en la Cuba del futuro.

¿Qué pasará con las FAR y GAESA en una Cuba libre?

Coronel, en las últimas semanas han aumentado las tensiones entre Washington y La Habana. Estados Unidos afirma tener sobre la mesa la opción militar, lo cual coincide con ejercicios en el Caribe, la Base Naval de Guantánamo y Puerto Rico, además de la reciente visita a dicha Base del Jefe del Comando Sur y del Secretario de Guerra. Mientras tanto, el régimen de La Habana amenaza con una “guerra de todo el pueblo” y con un “baño de sangre”. ¿Qué opina Ud. de este escenario? ¿Tienen las fuerzas militares cubanas alguna capacidad frente al ejército de Estados Unidos?

No, por supuesto que las Fuerzas Armadas cubanas no tienen el poderío para enfrentar a los Estados Unidos. Pero, gracias a Dios, el presidente Trump no está buscando una opción militar. Él busca un arreglo y, para eso, ha estado enviando a figuras muy importantes de su administración.

Por ejemplo, la primera visita, en mayo, fue la del director de la CIA, el señor John Radcliffe. Esta visita ha sido clave porque no es usual, y creo que los resultados se están viendo en este momento con la continuidad de las conversaciones entre ambos países. La segunda visita fue la del general Francis Donovan, comandante de las fuerzas de Infantería de Marina del Comando Sur (Southcom), la cual también fue muy importante porque se entrevistó con el general de división Legrá Sotolongo.

Me imagino que todo esto forma parte de un arreglo que se está cocinando entre Estados Unidos y Cuba, donde la presión está dirigida a que ocurra un cambio de gobierno, una transición a una democracia. Gracias a Dios, creo que eso es lo que va a suceder.

La visita de Pete Hegseth, el secretario de guerra de Estados Unidos, también me pareció fundamental. Siempre se contempla una opción militar, pero no es necesariamente la primera. Lo que el presidente Trump intenta lograr es un acuerdo en el cual el régimen cubano haga un cambio no solo político, sino también económico. Una de las cosas que esperamos es un cambio completo, donde la familia Castro y sus secuaces no estén involucrados.

En un escenario de transición, ¿cómo manejar o evitar el riesgo de que sectores de las FAR o el MININT intenten boicotear el cambio o retener el control económico que hoy manejan a través de GAESA?

Estoy seguro de que este asunto se está discutiendo en las negociaciones. Obviamente, GAESA ha sido el blanco de Estados Unidos: les han puesto sanciones para evitar que sigan generando tanto dinero para la cúpula.

En cualquier negociación, GAESA va a tener que ser transferida, pero no para el beneficio de los militares, sino para el Tesoro nacional.  hasta ahora, todo el dinero que produce ese conglomerado ha sido para los militares y sus familiares. Es un modelo que han ido perfeccionando y con el que han ganado muchísimo dinero; según investigaciones, se estima que tienen una reserva de alrededor de 18.000 millones de dólares. Ese dinero no entra al tesoro nacional, sino que se queda a disposición de la familia Castro y de otros generales y personajes involucrados.

Eso no puede continuar. Es dinero que le pertenece a la República de Cuba. En las negociaciones no se va a permitir que nadie en ese complejo tome ventaja o se quede con parte de ese capital.

Uno de los mayores desafíos sería depurar una estructura militar que ha sostenido al régimen durante décadas. ¿Cómo se puede llevar a cabo una reforma profunda y una justicia transicional dentro del aparato militar cubano sin provocar una desestabilización o un vacío de poder?

El primer paso sería la implementación de la Constitución de 1940; no podemos hacer cambios sin un marco legal claro.

Por otro lado, tenemos la experiencia del ejército de Estados Unidos en Irak, donde las fuerzas armadas locales se desbandaron por completo, lo que causó un desequilibrio que tardó un par de años en resolverse. Teniendo en cuenta esa experiencia, en Cuba no debe ocurrir lo mismo. Las instituciones son necesarias para mantener el orden, al igual que la policía.

Lo que sí se debe hacer es depurar los mandos superiores (generales y coroneles), porque todos ellos han participado, de una forma u otra, en las barbaridades que el régimen cubano ha cometido contra el pueblo cubano durante 67 años.

Una vez eliminado el mando superior y renovada la estructura, veo perfectamente viable que las Fuerzas Armadas aporten sus servicios y participen en la reconstrucción del país.

Los militares cubanos han sido adoctrinados bajo la estricta ideología del Partido Comunista. ¿Qué pasos doctrinales serán necesarios para transformar al soldado actual en un profesional desideologizado, subordinado exclusivamente a la Constitución y al poder civil?

Hay que educar a esos militares, ofrecerles programas de estudios para cambiar esa mentalidad conforme asimilen el nuevo contexto. No le llamaría “reindoctrinación”, porque eso me recuerda demasiado al comunismo y al actual régimen cubano.

Creo que va a ser un proceso muy fácil porque se les va a presentar un panorama donde la nación de beneficiará directamente de sus soldados y ellos verán los frutos de participar en la reconstrucción.

La diáspora cubana cuenta con profesionales de altísimo nivel en áreas de defensa y seguridad global, como es su caso. ¿Cómo visualiza usted la cooperación o reintegración de militares cubanoamericanos en el asesoramiento y la reconstrucción de la nueva política de defensa nacional de la isla?

Esto se ha discutido mucho. Nosotros brindaremos toda la ayuda necesaria que el nuevo gobierno cubano esté dispuesto a aceptar. En el exilio estamos totalmente dispuestos a participar en esa reconstrucción de Cuba y, por supuesto, a participar en hacer de las Fuerzas Armadas cubanas un motivo de orgullo para la nación. 

Pensando en la Cuba del futuro, ¿qué tamaño y qué enfoque estratégico debería tener el nuevo ejército cubano? ¿Deberían fusionarse o eliminarse ciertos cuerpos?

Por supuesto que tiene que haber una reestructuración profunda. En primer lugar, no creo que haga falta tener tantos miles de efectivos -no sé la cifra exacta actualmente. Cuba es una isla y el mar funciona como defensa natural; no se necesita un ejército tan grande. Muchas de las estructuras actuales quedarán obsoletas. Solo hará falta un número determinado de soldados, pero con la fuerza, los conocimientos y el entrenamiento adecuado y un compromiso firme con la democracia.

Si tuviera hoy de frente a los jóvenes oficiales, mandos medios, soldados y policías que sostienen el aparato represivo, ¿cuál sería su mensaje para ellos?

Les diría que tienen una responsabilidad histórica y una oportunidad única de aportar sus capacidades y su trabajo para levantar al país:

“Entre ustedes hay mucho talento. Es hora de que participen y desarrollen una democracia para lograr paz, tranquilidad y bienestar para el pueblo cubano, el cual ha estado sufriendo por 67 años una terrible pesadilla”.

Nota: Esta entrevista se realizó como parte de una colaboración con el proyecto de Cuba Siglo 21  «Cuba:
reconstruir y reinventar».

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