MIAMI.- Los apagones constantes, las roturas en las tuberías, la contaminación del agua potable y la falta de inversión han llevado al sistema hidráulico cubano a una situación crítica. En medio de una crisis energética que paraliza el bombeo y agrava los problemas sanitarios, millones de cubanos enfrentan diariamente dificultades para acceder a agua segura.
La ingeniera ambiental Helena Solo-Gabriele, profesora de la Universidad de Miami y especialista en calidad de agua, analiza en esta entrevista el deterioro de la infraestructura hidráulica de la Isla, los riesgos para la salud pública y los enormes desafíos que enfrentaría Cuba para recuperar un sistema capaz de garantizar agua potable y saneamiento adecuados. La experta también aborda el papel que podrían desempeñar la ayuda internacional, la inversión y la modernización tecnológica en una eventual reconstrucción del sector.
¿Cómo describiría hoy el estado del sistema de agua y saneamiento en Cuba y cuáles son sus principales riesgos para la salud?
La situación no está buena. La infraestructura está muy débil. En primer lugar, no tienen electricidad y, para el sistema de agua, es muy importante tener electricidad para mover el agua de un lugar para otro. También, cuando la presión en los tubos baja, la contaminación puede entrar dentro del agua potable, y eso pasa cuando no hay electricidad. Lo que estamos oyendo es que hay apagones todos los días.
La situación de saneamiento está grave. Cuando se va la electricidad, el agua no se mueve porque necesita la fuerza de la presión para circular. Entonces, sin electricidad, el agua no se mueve y también pierde presión. Las aguas de afuera, que están contaminadas, entran dentro de los tubos y contaminan el agua potable. Aquí, por ejemplo, en Miami, eso no puede pasar, no dejan que pase.
Cuando perdemos la presión en los tubos, hay que hervir el agua, por ejemplo, porque la contaminación entra en los tubos.
¿Cómo queda el agua después, por ejemplo, de 10 horas de apagón?
El agua se contamina. Las aguas deben tener cloro para protegerlas cuando pasan por los tubos y hay contaminación dentro de ellos. También, cuando sale por el lavamanos, por ejemplo, debe tener un poco de cloro para desinfectarla
Pero lo que pasa es que, primero, no tenemos información de que el sistema de cloro esté funcionando. Lo que nos dicen los ingenieros con quienes hablamos, que recientemente vinieron de Cuba, es que los sistemas de cloro no funcionan o no funcionan bien.
Entonces, además de no tener cloro, la contaminación por la baja presión pone a la comunidad en gran riesgo de enfermedades transmitidas por el agua.
¿Qué es lo primero que debería hacerse para reconstruir esta infraestructura en una etapa postcomunista?
Primero hay que arreglar las tuberías. Son tuberías que están ahí desde hace mucho tiempo, pero se están deteriorando. No tienen válvulas, tienen roturas. Hay un proceso que se llama pipe bursting, donde rompen la tubería vieja y ponen una nueva sin tener que abrir la tierra. Eso reduce mucho los costos.
También hay otro proceso de poner un revestimiento adentro, como un coating, y eso se puede hacer sin abrir el suelo. Se pueden reparar desde adentro y debajo de la tierra.
Eso sería lo primero: reparar los tubos para que no haya tanta pérdida de agua. Más de la mitad del agua se pierde.
Ese es el sistema hidráulico general. Pero en el sistema más doméstico, el que lleva el agua a las casas, ¿cómo habría que invertir en el saneamiento de esa ruta?
Bueno, hay tres sistemas de agua: el agua potable, que es la que llega a las casas; las aguas residuales, que son las que salen de las casas; y las aguas pluviales, que son las de lluvia.
El agua potable hay que mantenerla protegida. La manera de protegerla es mantener los tubos sin roturas y con presión positiva. Si hay una rotura, el agua debe salir, no entrar contaminación desde afuera.
Eso es lo principal para darle a la comunidad agua clara, las 24 horas del día, y ahora no la tienen. Cuando pierden la presión, eso contamina el agua. También hay períodos donde no tienen agua y eso hace que muchos hogares tengan cisternas. Las cisternas se ponen en los techos y se llenan cuando hay agua y electricidad. Entonces, durante el tiempo que no hay agua, esa agua almacenada baja hacia la casa.
El problema es mantener cisternas en lugares urbanos tan densos, porque son aguas estancadas y ahí los mosquitos pueden entrar y multiplicarse. Entonces, no es solo la contaminación del agua potable, también están las enfermedades transmitidas por mosquitos.
En lugares urbanos normalmente no existen cisternas, porque el agua está disponible 24 horas al día. Pero como en Cuba no tienen agua constantemente, la tienen que almacenar.
Las cisternas creo que se pueden eliminar relativamente fácil, porque es una tubería que se puede cambiar fácilmente. Lo más difícil es garantizar que el agua llegue a las casas las 24 horas del día, siete días a la semana. Y es importante mantener la presión durante ese tiempo.

¿Qué otros problemas afectan el agua potable en Cuba?
Para proteger el agua potable no solamente hay que mantenerla en presión y tratada con cloro. También hay que tratar las aguas residuales, porque eventualmente pueden contaminar las aguas potables.
Por ejemplo, en La Habana el río principal es el Almendares. En la parte sur, donde están las industrias, muchos desechos industriales llegan al río.
Esos caudales contaminados entran al río y después llegan al lago del Ejército Rebelde, que corta el acuífero de Vento, una fuente de casi la mitad del agua potable de La Habana.
Tenemos un lago conectado con ese acuífero y un río trayendo contaminantes. Eso entra en el lago y termina contaminando el acuífero. Entonces, hay que tratar esas aguas industriales antes de que lleguen al lago.
En Cuba el tratamiento de aguas residuales es muy limitado. La mayoría de las aguas residuales van a dos sistemas centrales que apenas les dan tratamiento y después terminan en el mar, en Playa del Chivo, mediante un tubo que no está lo suficientemente alejado de la costa. Entonces hay una mezcla de contaminación que puede influir sobre el agua potable y también afecta a las personas que van a la playa.
¿Qué sería lo primero que habría que hacer desde el punto de vista financiero?
Lo primero es tener un sistema de financiamiento para pagar el mantenimiento del agua. Ahora no hay un sistema funcionando porque no tienen dinero para invertir.Hay que monitorear el agua y cobrar según el consumo de los diferentes sectores.
Cuando ya exista un sistema de financiamiento, hay que empezar las reparaciones. Primero las tuberías de agua potable. También reparar las plantas de cloro para desinfectar el agua. Y es fundamental reparar el sistema eléctrico, porque necesitamos electricidad para mover el agua y mantener la presión positiva.
También hay que recoger y tratar las aguas residuales industriales, especialmente las industrias que están río arriba del lago conectado al acuífero.
Según lo que usted conoce del sistema hidráulico cubano, ¿de cuánto sería el financiamiento necesario para casi toda Cuba?
Mis estudiantes han hecho esos estudios y también estoy trabajando con Juan Belt, que es experto en financiamiento de infraestructura para países extranjeros. Estimamos que para La Habana serían cientos de millones de dólares. Eso sería solamente para mejorar el sistema hasta un nivel aceptable para la salud pública, no para llevarlo a su estado ideal.
Ahora el sistema no está funcionando. No tienen agua y el agua que llega está contaminada. Hay que hervirla o desinfectarla con cloro, pero para hervirla se necesita electricidad y no hay electricidad.
¿Qué papel podrían jugar la ayuda internacional, las universidades y el sector privado?
Juan Belt tiene un plan muy interesante sobre financiamiento. Él plantea que al principio debe haber donaciones para iniciar el proceso, porque el sistema actual no funciona. Hay que elevar el sistema hasta un nivel mínimo para proteger la salud pública.
Después se puede implementar un plan de financiamiento escalonado hasta llegar a un punto donde el sistema funcione solo y el dinero recaudado sirva para el mantenimiento permanente. Pero para llegar a ese punto hay que hacer una inversión inicial de cientos de millones de dólares.
¿Cuáles son las posibilidades reales de que eso suceda?
Tiene que existir un sistema político que lo permita. Pero si hay un sistema político que permita implementar un sistema de financiamiento, yo creo que las donaciones llegarían. Muchos países y organizaciones estarían interesados en ayudar a Cuba si existe un plan creíble y transparente.
¿Puede Cuba modernizar directamente su sistema de agua?
Sí. En Estados Unidos los sistemas han evolucionado poco a poco, pero Cuba podría dar un gran salto tecnológico. Aquí estamos evaluando contaminantes modernos que antes no se conocían y Cuba podría implementar directamente tecnologías más avanzadas para remover esos contaminantes.
¿Qué tecnologías serían prioritarias?
Primero, lo básico: agua con presión y desinfección. Después, filtración. Se puede hacer con arena o con carbón. La filtración con carbón es todavía mejor. Pero lo primero es garantizar agua las 24 horas, siete días a la semana, y tener desinfección.
También necesitan un sistema de financiamiento funcional. Lo que cobran actualmente no es suficiente ni para mantener el sistema.
Pero tampoco se le puede cobrar a alguien por un servicio que no recibe...
Exacto. Por eso hace falta una inversión inicial. Hay que darle a las personas la oportunidad de tener ingresos y servicios estables para entonces poder pagar por el agua y la electricidad.
Cuba es diferente porque tuvo un sistema funcional, el Acueducto de Albear, que incluso recibió reconocimientos internacionales. Era un sistema avanzado para su época, pero no tuvo mantenimiento y se deterioró. Muchos países ni siquiera tienen infraestructura básica. En Cuba sí existe, pero está deteriorada. Hay que invertir para recuperarla.
Utilizando bien el financiamiento, ¿cuánto tiempo demoraría esta recuperación?
No lo sé exactamente, pero imagino que entre cinco y diez años. Primero hay que establecer el sistema de financiamiento y luego hacer los estudios de ingeniería necesarios.
¿Cuáles son los tres principales desafíos que tiene Cuba en este sector para el día después?
Las tres cosas principales son: un sistema de financiamiento, mejorar el sistema eléctrico y mejorar el sistema de agua.
Nota: Esta entrevista se realizó como parte de una colaboración con el proyecto de Cuba Siglo 21 «Cuba:
reconstruir y reinventar».









