MIAMI, Estados Unidos ― Oemis Romagoza Durruthy cobraba 3.000 dólares a cada joven cubano interesado en estudiar en Rusia por gestionarle una matrícula que en realidad era gratuita, según al menos 10 fuentes con trato directo con él que hablaron con Martí Noticias. El camagüeyano de 35 años, inscrito en los registros de ETECSA como “Demis”, fue acusado esta semana por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York de coordinar la logística de una red de la inteligencia rusa que cometió sabotajes en Europa y planeó asesinar a un disidente ruso en Washington.
El esquema descrito por esas fuentes se apoyaba en sus vínculos con la Universidad Estatal de Petrozavodsk, en la república rusa de Carelia, la misma ciudad donde Romagoza Durruthy regentaba la academia de baile Made in Cuba. Exigía la mitad del pago antes de la salida de Cuba y el resto a la llegada a Rusia. Por esa vía trasladó a unos veinte jóvenes; otros entregaron el dinero y se quedaron en la isla sin viajar y sin recuperarlo.
“Él nos hacía los trámites y nos ayudaba a llegar a la Universidad de Petrozavodsk. Allí descubrimos que la mayoría de las cosas por las que nos cobraba en Cuba eran en realidad gratuitas, pero él tenía todos los contactos. Llevó a un grupo de unos 20 jóvenes cubanos, entre los que estaba yo”, relató a Martí Noticias una de las fuentes, que aún reside en Rusia.
El negocio se amplió después a visados fraudulentos para Finlandia. Al pertenecer ese país al espacio Schengen, el documento permitía viajar a terceros países como México e intentar el cruce hacia Estados Unidos, en los años de mayor flujo migratorio cubano por esa frontera. “Me fui para Rusia con Oemis y, una vez allí, me pidió más dinero diciéndome que podía conseguirnos a mí y a mi esposa una visa para Finlandia con la que podía después viajar a México. Después que le dimos el dinero desapareció y nunca más lo vimos”, contó otra de las víctimas, que había salido de Cuba tras quedarse sin trabajo por manifestarse el 11 de julio de 2021.
The assassination plot described in this indictment is yet another testament to the persistent threat of subversive Cuban and other foreign networks operating on behalf of our adversaries on U.S. soil.
— Department of State (@StateDept) September 18, 2026
The Trump administration is fighting to crush these networks for good.…
Ante sus allegados, según esos testimonios, el cubano alardeaba de pertenecer a las fuerzas armadas rusas y de cumplir misiones oficiales para el Kremlin. Entre el grupo que llevó a Rusia, las fuentes consultadas identificaron a un hombre que aseguraba haber sido oficial del Ministerio del Interior (MININT). Las presuntas víctimas se encuentran hoy en Rusia, Cuba y Estados Unidos, y todas pidieron reserva de identidad por temor a represalias contra ellas y sus familiares.
El caso escaló ese mismo día al plano político. El Departamento de Estado recogió la acusación para señalar a La Habana: “El complot de asesinato descrito en esta acusación es otro testimonio más de la amenaza persistente de redes subversivas cubanas y de otros países que operan en nombre de nuestros adversarios en suelo estadounidense”, publicó en X. “La Administración Trump está luchando para aplastar estas redes de forma definitiva”, agregó.
La acusación formal no atribuye participación alguna al Gobierno cubano ni a sus instituciones. Identifica a Romagoza Durruthy como ciudadano cubano y miembro influyente de la comunidad cubana residente en Rusia, y lo imputa junto a su compatriota Yaidel Delgado Suárez, al venezolano Ángel Eduardo Castro y a los rusos Yuri y Kirill Khrameev. Los cinco enfrentan un cargo de conspiración para financiar el terrorismo, con pena máxima de 20 años de prisión; Yuri Khrameev, Delgado Suárez y Castro afrontan además uno de conspiración para cometer asesinato por encargo. Todos permanecen en Rusia y ninguno ha sido detenido.
Sobre Romagoza Durruthy pesa también una orden internacional de captura dictada por Lituania, donde fue acusado por el intento de sabotaje de septiembre de 2024 contra una empresa que fabricaba equipos de radio para el Ejército ucraniano. Ni él ni Delgado Suárez se han pronunciado públicamente sobre los cargos.




