MIAMI, Estados Unidos — El Departamento de Justicia de EE.UU. presentó cargos contra los cubanos Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, ambos de 35 años, por presuntamente integrar una red de los servicios de inteligencia de Rusia que coordinó ataques y planes de asesinato en Estados Unidos y Europa.
Romagoza Durruthy y Delgado Suárez fueron acusados de conspiración para financiar terrorismo, delito que conlleva una pena máxima de 20 años de prisión. Delgado Suárez, conocido como “Viking”, también enfrenta un cargo de conspiración para cometer asesinato por encargo, castigado con hasta 10 años. Los cinco imputados en el proceso permanecen prófugos.
La acusación federal de 17 páginas, desprecintada en el Distrito Sur de Nueva York, incluye además a los rusos Yuri Khrameev, de 63 años, y su hijo Kirill Khrameev, de 27, así como al venezolano Ángel Eduardo Castro, de 22. La Fiscalía identifica al primero como un antiguo coronel de la inteligencia rusa y al segundo como oficial del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), principal agencia de seguridad de ese país y sucesora del KGB soviético.
Los fiscales describen a Romagoza Durruthy como un miembro de alto rango de la red y una figura influyente de la comunidad cubana residente en Rusia. A Delgado Suárez le atribuyen el reclutamiento de personas dispuestas a realizar labores de vigilancia y asesinatos por encargo.
La trama habría operado desde al menos 2024 y concentrado sus acciones en disidentes y desertores rusos, además de instalaciones civiles y militares de países considerados aliados de Ucrania. Los implicados habrían contratado o intentado contratar a residentes en diferentes países mediante aplicaciones de mensajería cifrada.
Una de las operaciones comenzó en julio de 2026, cuando Castro contactó a un ciudadano venezolano residente en Brooklyn, Nueva York. El acusado le preguntó si tenía una persona de confianza en Washington y le transmitió mensajes de Delgado Suárez, quien buscaba a alguien que vigilara dos inmuebles vinculados con un destacado disidente ruso al que la red creía radicado en el área de la capital estadounidense.
El residente recibió instrucciones para tomar fotografías y videos de al menos 30 segundos desde distintos ángulos. La red le prometió entre 1.000 y 1.500 dólares por esa vigilancia preliminar. El hombre realizó los recorridos y envió imágenes de las propiedades, según el expediente.
Delgado Suárez y Castro le ofrecieron después 40.000 dólares por asesinar al disidente. Cuando el residente rechazó ejecutar personalmente el crimen, los acusados le preguntaron si conocía a alguien dispuesto a hacerlo. La Fiscalía sostiene que el cubano intentó reclutar posteriormente a otras personas dentro de EE.UU. para vigilar y matar al mismo objetivo y a otras posibles víctimas.
El expediente agrega que Delgado Suárez afirmó disponer de un equipo en México que podía ejecutar el asesinato, aunque sus integrantes se encontraban demorados. La acusación no identifica a esas personas, no precisa su nacionalidad ni indica si las autoridades mexicanas han abierto alguna investigación relacionada con el caso.
Otro plan atribuido a la red se remonta a 2025, cuando Kirill Khrameev habría reclutado a un ciudadano estadounidense para localizar y fotografiar la supuesta vivienda de un crítico del Kremlin cerca de Vilna, capital de Lituania. El hombre recibió la promesa de 200 dólares por la vigilancia y después fue contactado por Yuri Khrameev, quien presuntamente le ofreció unos 25.000 dólares por matar al disidente.
Tras el rechazo de esa propuesta, el antiguo coronel habría ofrecido trabajos alternativos, entre ellos incendiar almacenes, alimentos, estaciones eléctricas e infraestructuras de transporte en países que prestaban ayuda a Ucrania. El objetivo, según la acusación, era provocar daños y repercusión pública mediante ataques de menor costo ejecutados por personas reclutadas fuera de Rusia.
Romagoza Durruthy aparece vinculado con la logística de otras operaciones. Los fiscales estadounidenses le atribuyen haber transferido más de 1.000 dólares en criptomonedas a un asociado y haber reservado hoteles y transportes para ataques cometidos en junio de 2024 en Praga, República Checa. También habría enviado posibles objetivos en Varsovia y conservado un video en el que uno de los reclutados se preparaba para un ataque incendiario.
Una investigación conjunta de RTVE y varias radiotelevisiones públicas europeas identificó al ejecutor de la operación de Praga como el colombiano Andrés Alfonso de la Hoz de la Cruz. El hombre incendió varios autobuses en un depósito del transporte público el 6 de junio de 2024, después de recibir 3.000 dólares, y fue condenado a ocho años de prisión. El fiscal checo del caso señaló, no obstante, que durante el juicio no quedó documentada una conexión directa entre el acusado y Rusia.
La imputación estadounidense también relaciona a Romagoza Durruthy con los intentos de incendiar en septiembre de 2024 las instalaciones de TVC Solutions, una empresa de la ciudad lituana de Šiauliai que fabricaba estaciones móviles de análisis del espectro radioeléctrico para las Fuerzas Armadas de Ucrania.
La Fiscalía General de Lituania informó en enero que los equipos atacados estaban valorados en aproximadamente 1,5 millones de euros y que el valor total de los bienes amenazados superaba los cuatro millones. Dos grupos intentaron incendiarlos los días 17 y 22 de septiembre de 2024, pero ninguno consiguió provocar daños.
Las autoridades lituanas acusaron a seis personas y mantienen abiertas investigaciones contra otras cuatro. Sus pesquisas vincularon a los organizadores, descritos como ciudadanos cubanos y colombianos residentes en Rusia, con la inteligencia militar rusa (GRU). Los investigadores concluyeron que los mismos coordinadores y métodos aparecían en operaciones realizadas en Polonia, República Checa y Rumanía.
De acuerdo con la acusación estadounidense, Romagoza Durruthy reservó viajes para uno de los implicados en el ataque de Lituania y mantuvo unas 243 comunicaciones con un asociado relacionado con esa operación. En sus cuentas digitales también fueron halladas fotografías y videos del interior de una residencia vinculada con el disidente que la red pretendía asesinar posteriormente en EE.UU.
Una de esas imágenes habría sido la misma que Yuri Khrameev envió a Delgado Suárez y que este remitió al residente reclutado en Brooklyn. En mayo de 2026, Romagoza Durruthy también habría organizado desplazamientos de Yuri Khrameev entre Minsk y San Petersburgo y de Delgado Suárez entre San Petersburgo y Moscú.
Romagoza Durruthy nació en Camagüey y llevaba al menos siete años radicado en Rusia, según la investigación publicada por Deutsche Welle. Trabajó como instructor de salsa, bachata y kizomba en la academia Made in Cuba, en Petrozavodsk, contrajo matrimonio con una ciudadana rusa en 2022 y posteriormente obtuvo también la ciudadanía de ese país.
Las pesquisas periodísticas lo vincularon con los alias “Dios”, “Dios 111”, “Adrian Zans”, “Ismael Zans” y “Roma Martinelli”. Las cuentas asociadas con esas identidades publicaron ofertas de trabajo en grupos de Telegram y Facebook destinados a cubanos y otros latinoamericanos que buscaban empleo en Europa. Algunas solicitaban experiencia militar y ofrecían 1.500 dólares por cada tarea.
Romagoza Durruthy no respondió a las solicitudes de comentarios de los medios europeos que participaron en la investigación. Tampoco se conoce una declaración pública de Delgado Suarez sobre los cargos ni consta que alguno de los acusados tenga un abogado registrado en el proceso estadounidense.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo este miércoles a Reuters que Moscú no consideraba necesario comentar las acusaciones mientras no recibiera lo que calificó como pruebas creíbles y argumentos basados en hechos tangibles. Rusia ha negado anteriormente organizar operaciones de asesinato y sabotaje en el extranjero.
La imputación identifica a los dos acusados como ciudadanos cubanos, pero no atribuye participación alguna al Gobierno de La Habana ni a instituciones cubanas.



