MIAMI.- Estados Unidos ha comenzado a redistribuir parte de su despliegue naval en el Caribe, situando unidades estratégicas a corta distancia de la costa norte de Cuba, una señal que mantiene la presión regional pese al repliegue parcial de fuerzas.
Los buques anfibios USS Iwo Jima y USS San Antonio, protagonistas del operativo que condujo a la captura del exmandatario venezolano, fueron desplazados hacia el Atlántico y permanecen ahora bajo la jurisdicción del Comando Sur de EE.UU. Aunque ya no se concentran frente a Venezuela, su nueva ubicación permite una rápida reactivación si el escenario lo exige.
De acuerdo con información divulgada por The Washington Post, estas naves no han salido del teatro de operaciones y podrían ser reposicionadas en cualquier momento. El movimiento coincide con debates internos en la administración de Donald Trump sobre un eventual despliegue de tropas terrestres en territorio venezolano, en un entorno todavía marcado por la inestabilidad y la vigilancia sobre Cuba, aliado histórico de Caracas.
El desplazamiento de los buques ocurre poco después de que la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump compartiera la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, una lista de condiciones para que el país pueda aumentar la extracción y volver a comercializar su petróleo, entre ellas poner fin a sus vínculos con Cuba, China, Rusia e Irán y aceptar una asociación petrolera “exclusiva” con Washington, de acuerdo con un reporte de ABC News basado en tres personas familiarizadas con el plan.
En cuanto al movimiento de la armada, algunos recursos de la Fuerza Aérea, incluyendo los aviones de Operaciones Especiales CV-22 utilizados para búsqueda y rescate en combate y los MC-130 necesarios para el reabastecimiento aéreo, también han partido
Un funcionario de defensa estadounidense aseguró que los objetivos centrales de la misión ya se cumplieron, pero subrayó que la presencia naval continúa ajustándose a “prioridades de seguridad nacional”, lo que apunta a una fase menos ostentosa, aunque igualmente calculada.
La reubicación de los buques se produce pocos días después de la acción que culminó con la interceptación de Maduro en Venezuela. El exgobernante fue trasladado en helicóptero hasta el USS Iwo Jima y posteriormente llevado a Nueva York junto a su esposa Cilia Flores, donde enfrenta cargos federales vinculados al narcotráfico.
Funcionarios del Pentágono confirmaron que, tras el operativo, Washington inició una reducción gradual de su flota en el sur del Caribe. Sin embargo, dejaron claro que la retirada no implica el fin de las operaciones militares en la zona, sino una reorganización del dispositivo estadounidense tras una de las acciones más contundentes de su política exterior reciente.








