LA HABANA, Cuba ― “Me van a desaparecer”, dijo Javier Martín Gutiérrez a CubaNet en esta entrevista en exclusiva realizada en su apartamento en Marianao, La Habana. El atleta de alto rendimiento conocido como “Spiderman” lleva una semana consecutiva desafiando al régimen cubano, protestando por la situación en el país que él cataloga como “grave”.
Su presagio se convirtió en realidad este viernes, cuando fue secuestrado en la vía pública. Su familia solo supo del hecho por una vecina que fue testigo de cómo varios hombres lo golpeaban e introducían en un vehículo.
El joven de 34 años ha sido peleador de Artes Marciales Mixtas de Cuba y campeón en 135 libras.
Esta entrevista fue realizada hace tres días. Actualmente, Javier Martín Gutiérrez, «Spiderman», está detenido en Villa Marista, cuartel general de la Seguridad del Estado cubana, según confirmó a CubaNet su pareja, Lisandra Cuza.
―¿Qué lleva a un deportista de alto rendimiento a protestar contra el régimen?
―Detrás de cada protesta hay estrés acumulado, estrés por la situación de mi país acumulado por años. Es el mismo estrés que hay acumulado en la sociedad, una sociedad que está yendo hacia el caos. La gente tiene que tomar conciencia de lo que está pasando.
Nos hemos vuelto una sociedad mala. Mala con nosotros mismos, de cubano a cubano. Y eso es lo que estoy demostrando también, que no hay apoyo entre nosotros mismos. Hay más personas de la Seguridad del Estado, vigilándome, que sociedad. Es como si todo el mundo trabajara en contra de sí mismo sin darse cuenta.
Si no ha venido nadie a mi casa, de la Seguridad del Estado, del Gobierno, es porque no quieren hablar de nada. Hace años que los comunistas no quieren hablar. ¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que ya el diálogo con los comunistas no funciona?
―¿Eres anticomunista?
―Sí, lo soy, 100 por ciento. Los comunistas son malos. El sistema comunista en Cuba, por casi 70 años, ha demostrado que no funciona.
―¿La Seguridad del Estado no ha venido a citarte o interrogarte por las protestas?
―A mí no, pero a mi madre sí; fueron a su centro de trabajo para preguntarle si yo tenía problemas nerviosos o por el estilo. Mi madre sí tiene problemas nerviosos, es una persona que sufrió con el alcoholismo, pero yo no. Yo no tengo ningún vicio. ¿Cómo se les ocurre ir a ver a mi madre en lugar de venir a verme a mí?
―¿Qué le dijeron a tu mamá?
―Le preguntaron si yo consumía drogas o algo así. Intentaron que ella, por los nervios, dijera algo en mi contra, o que estoy estresado o nervioso, para ellos apoyarse en eso para desacreditarme o tener una excusa contra mí.
Tratan de desviar el centro de mis protestas, y es que lo que está pasando es grave: muchas drogas en las calles, prostitución, niños en las calles pidiendo dinero, mujeres con niños comiendo de la basura, hombres emborrachándose, mucha promoción del morbo y de la delincuencia. Niños que no llegan a 15 años ya están asaltando en la calle; eso lo veo todas las noches.

―¿Qué te dicen los vecinos o tus amigos de estas protestas?
―Que estoy loco, pero es más fácil darme por loco que aceptar su realidad de cobardía. Yo estoy demostrando también el miedo que hay en la sociedad porque todo lo que yo grito la mayoría lo siente y piensa igual, pero lo dicen bajito para no buscarse problemas con las autoridades.
―¿Cuál es tu objetivo con estas protestas?
―Mi objetivo es que cambie la sociedad. La sociedad cubana tiene que cambiar, no podemos seguir así. Pero el miedo se ha impregnado en los cuerpos de los cubanos.
―¿Tú no tienes miedo?
―No. ¿Por qué tengo que tener miedo?
―¿No le temes a la Seguridad del Estado?
―Ellos son “buenos”. El sistema comunista “es bueno”. ¿Por qué tengo que sentir miedo de “los buenos”? ¿Hasta cuándo vamos a tapar el sol con un dedo? ¿Hasta cuándo vamos a disfrazar la verdad?
En última instancia, [si fuera arrestado, eso] demostraría aún más la incoherencia de este sistema.
Esto que pasa conmigo ha pasado con muchos jóvenes. Lleva casi 70 años pasando. Y seguimos en lo mismo. Es como un juego que no se acaba.
Cuba es un circo, el mundo entero lo sabe. El mundo entero sabe que hay cientos de presos políticos en Cuba por alzar su voz, incluso menores de edad. Y no pasa nada. Ellos, los comunistas, han demostrado que irán hasta las últimas consecuencias. ¿Vamos a esperar a que nos destruyan, a que ya no podamos más?
―¿Tienes esperanza de que eso cambie?
―Sí, toda la esperanza del mundo en que el sistema comunista en Cuba termine. Lo creo porque, si no me mata el sistema, me va a matar mi propia gente. Pero alguien me tiene que matar para que yo me calle la boca. No pienso callarme. Seguiré con las protestas todos los días, y tengo energías suficientes para eso porque soy atleta de alto rendimiento.
Sé lo que quiero en la vida, sé para dónde voy; sé para dónde va mi sociedad, y eso no es lo que quiero.









