Cuba sufrirá la mayor contracción económica de la región en 2026 y 2027, prevé la CEPAL

El organismo proyecta una caída del PIB cubano de 10,3% este año y de 5,1% el próximo.
Una calle de La Habana (Foto: CubaNet)

MIAMI, Estados Unidos ― La economía cubana se contraería un 10,3% en 2026 y otro 5,1% en 2027, las mayores caídas previstas para cualquier país de América Latina y el Caribe en ambos años, según el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, presentado este jueves por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). 

El organismo calcula además que el Producto Interno Bruto (PIB) de la Isla ya retrocedió un 3,8% en 2025, por lo que, de cumplirse las proyecciones, Cuba encadenaría tres años consecutivos de contracción económica.

La nueva previsión supone un fuerte deterioro respecto a los propios cálculos de la CEPAL de hace apenas cuatro meses. En su actualización del 27 de abril, el organismo estimaba que el PIB cubano caería un 6,5% en 2026; en diciembre de 2025, antes de ese brusco ajuste, todavía proyectaba un crecimiento de 0,1% para este año. La sucesión de revisiones llevó así el pronóstico para 2026 desde una expansión marginal hasta una caída de dos dígitos.

Cuba queda muy distanciada del resto de las economías en retroceso. Para 2026, la CEPAL proyecta contracciones de 1,9% en Haití y 1,2% en Jamaica, frente al 10,3% cubano; los demás países incluidos en la tabla tendrían tasas positivas. En 2027, el organismo solo anticipa caídas para Cuba, de 5,1%, y Haití, de 0,7%, mientras Jamaica volvería a crecer un 2,5%.

El desplome previsto para Cuba, junto con el de Haití, arrastra de manera significativa el promedio de América Central utilizado por la CEPAL. La subregión crecería un 1,6% en 2026 y un 2,8% en 2027, pero, si se excluyen ambos países, las tasas subirían a 4,0% y 4,2%, respectivamente. La propia Comisión señala expresamente que el menor desempeño centroamericano “se ve influenciado por las contracciones que se esperan para Cuba y Haití”.

El panorama cubano contrasta también con el crecimiento, aunque débil, previsto para el conjunto regional. La CEPAL calcula que América Latina y el Caribe crecerá un 2,2% en 2026 y un 2,5% en 2027, después de una expansión de 2,4% en 2025. El organismo atribuye parte de la desaceleración de este año al menor crecimiento mundial, las tensiones geopolíticas, la volatilidad financiera y las presiones en los mercados de energía, pero advierte que los principales obstáculos regionales son estructurales: bajos niveles de inversión, escaso crecimiento de la productividad, menor dinamismo del empleo formal y elevada informalidad.

En el análisis específico de Cuba correspondiente a la edición de 2025 de su Estudio Económico, la CEPAL ya había descrito un “panorama económico crítico”. El organismo señaló entonces que el PIB había disminuido un 1,1% en 2024, en medio de una crisis energética estructural caracterizada por escasez crónica de combustible, deterioro de la infraestructura eléctrica y frecuentes apagones. También identificó como problemas los bajos ingresos por exportaciones, la recuperación insuficiente del turismo y las remesas, los mayores costos de las importaciones y las restricciones derivadas de las sanciones estadounidenses. Para 2025, aquella ficha proyectaba una caída del PIB de solo 1,5%, muy inferior al 3,8% que ahora recoge el nuevo estudio.

Los indicadores disponibles entonces mostraban ya un deterioro significativo de sectores decisivos. La CEPAL calculó que en 2024 la producción agrícola y ganadera se había reducido un 20,5% y la manufacturera un 9,7%. Durante el primer semestre de 2025, el valor de las exportaciones cubanas de bienes y servicios disminuyó un 7% respecto al mismo período del año anterior, el número de viajeros cayó un 19% y las importaciones aumentaron un 7%. El organismo advertía que la estabilidad del suministro eléctrico, condicionada por la disponibilidad de combustible y el estado de la infraestructura, sería una variable “crítica” para cualquier recuperación.

El propio Gobierno cubano reconoció a finales de 2025 la gravedad de las restricciones con las que entraba el país en el nuevo año. Al presentar ante la Asamblea Nacional el Plan de la Economía para 2026, el ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso Vázquez, afirmó que Cuba había continuado durante 2025 en un “escenario de economía de guerra”, agravado —según la explicación oficial— por factores externos e internos. El funcionario admitió además que las demandas de las entidades estatales superaban las capacidades reales disponibles en divisas, alimentos y portadores energéticos.

La CEPAL advierte que incluso si el contexto internacional mejora gradualmente en 2027, América Latina y el Caribe continuará atrapada en un período de bajo crecimiento. “Para superar la trampa de baja capacidad para crecer necesitamos elevar la inversión y la productividad y, al mismo tiempo, avanzar hacia una formalización productiva que fortalezca las capacidades de las personas y de las empresas, amplíe la protección social y genere más empleos formales de calidad”, afirmó el secretario ejecutivo del organismo, José Manuel Salazar-Xirinachs. 

En el caso de Cuba, sin embargo, las últimas cifras de la Comisión no anticipan todavía recuperación: después del desplome previsto para 2026, el PIB volvería a caer en 2027.

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