“Cuba se va a recomponer cuando se pueda ser digno, tener libertad y vivir”

Así habló el profesor cubano Ricardo Vilahomat en el foro “Voces por Cuba y Venezuela: derechos, verdad y justicia”, celebrado en Uruguay.
El profesor cubano Ricardo Vilahomat
El profesor cubano Ricardo Vilahomat (Captura de video)

MIAMI, Estados Unidos ― El profesor cubano Ricardo Vilahomat se volvió viral en redes sociales tras una intervención en Montevideo, Uruguay, en la que describió a Cuba como “un país roto” y “el infierno en la tierra”, con una denuncia que combinó referencias a la pobreza, el hambre, la represión, la pena de muerte y el adoctrinamiento escolar. 

Vilahomat participó en el foro “Voces por Cuba y Venezuela: derechos, verdad y justicia”, celebrado el 16 de abril en el Edificio Anexo del Palacio Legislativo de Uruguay.

En su intervención, el docente no solo denunció la crisis cubana, sino también el sistema político de la Isla. “Da risa si no fuera por lo serio, que lo perdimos todo, [somos] un país roto. Se perdió el país, lo geográfico (…). Se perdió la nación, se perdió la identidad, se perdió la costumbre (…). Se perdió la humanidad”. Enseguida remató con la frase que más se ha viralizado: “Cuba es el infierno en la tierra”.

El profesor también centró parte de su intervención en la precariedad cotidiana. “Tienes que gastar nueve horas para conseguir un pan”, dijo, antes de describir una rutina marcada por colas, apagones y escasez de alimentos. “¡Nueve horas haciendo una cola (…) para llegar a tu casa y no tener con qué cocinar!”, señaló. “No hay dignidad en la miseria”, agregó.

En otro momento, el cubano se dirigió a los presentes y dijo: “Ustedes no saben lo que es llorar de pobreza”. Más adelante habló del deterioro de la vida familiar, del sufrimiento de los niños y de los ancianos, y de la reducción de la existencia en Cuba a la mera búsqueda de lo indispensable: “La vida de un cubano se reduce a tratar de conseguir comida. Lo básico”.

Otro de los ejes del discurso fue la represión. Vilahomat afirmó que en Cuba, si una persona es condenada por un delito político, “no tiene la más mínima garantía”, y alertó sobre las condiciones carcelarias y el impacto sobre las familias de los presos. También vinculó el actual aumento del malestar social con su temor a una respuesta más dura del régimen. “A raíz de que se está incrementando el descontento social, la gente está saliendo [a protestar]”, dijo, antes de advertir que el régimen estaba hablando de aplicar “las más severas medidas” y que, en ese contexto, “la medida es la pena de muerte”.

La pena capital ocupó una parte importante de su intervención. Vilahomat cuestionó que hubiera voces políticas preocupadas por la pena de muerte en otros conflictos, mientras, según sostuvo, en Cuba el Código Penal aprobado en 2022 amplió el alcance de esa sanción. “Hay que hablar siempre que Cuba tiene pena de muerte”, reclamó.

El docente también denunció el adoctrinamiento en las escuelas cubanas. “Soy profesor”, dijo, antes de afirmar que en los centros docentes se imponían “debates políticos” desde edades tempranas. Según su relato, los niños debían comentar noticias bajo filtros ideológicos que premiaban la “superioridad del socialismo” y la “confianza en la Revolución y sus líderes”.

En el tramo final, Vilahomat insistió en que la reconstrucción de Cuba no dependerá solo de levantar edificios o mejorar infraestructuras, sino de una transformación política y moral más profunda. “Cuba no se va a recomponer cuando hagamos edificios nuevos. Cuba se va a recomponer cuando el hombre pueda ser digno, tener libertad y vivir”, afirmó. Cerró su discurso con una consigna política frontal: “Abajo el comunismo una y mil veces. Patria y vida. Gracias, Uruguay”.

En declaraciones a Telemundo 51, posteriores al evento, Vilahomat precisó que no llevaba un discurso preparado: “Yo no tenía la más mínima idea de lo que iba a hablar… Solo sentí una necesidad imperiosa de aprovechar ese lugar, ese espacio, esa plataforma, para expresarme”, afirmó. 

También lanzó una crítica política desde Uruguay: “La izquierda uruguaya está de parte de la dictadura y no de parte del pueblo, los que están de parte del pueblo, están aquí”.

En los últimos años, el país sudamericano ha recibido un flujo sostenido de migrantes cubanos. Montevideo informó en mayo de 2024 que los cubanos estaban entre las nacionalidades que más iniciaban trámites de residencia en el país, y en febrero de 2025 la Cancillería señaló que, dentro del programa de regularización por arraigo, los migrantes cubanos figuraban entre las nacionalidades más beneficiadas.

De acuerdo con Telemundo 51, Vilahomat emigró a Uruguay en 2017 para intentar ofrecer “un futuro distinto” a su familia y, después de salir de Cuba, pudo volver a ejercer la docencia. “Después de la palabra papá, la que más disfruto es la de ‘profe’… valió la pena”, dijo al recordar a antiguos alumnos suyos en la Isla.

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