MIAMI, Estados Unidos ― El Buró Federal de Investigaciones (FBI) volvió a colocar en primer plano el caso de Víctor Manuel Rocha, el exembajador de Estados Unidos en Bolivia que en 2024 se declaró culpable de actuar durante décadas como agente encubierto del Gobierno cubano, al dedicarle este 10 de abril un episodio del pódcast Inside the FBI.
La pieza audiovisual presenta el expediente como uno de los casos de contrainteligencia más complejos de su historia reciente y advierte que La Habana “siempre está a la caza de más espías”.
En el episodio, el FBI sostiene que Rocha fue reclutado en 1973 por la Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana después de acercarse a funcionarios cubanos en Santiago de Chile, y que una de sus primeras misiones fue obtener la ciudadanía estadounidense para infiltrar el aparato del Estado. El Departamento de Justicia confirmó en abril de 2024 que Rocha, residente en Miami y entonces de 73 años, admitió haber servido desde 1973 y hasta el momento de su arresto como agente clandestino de Cuba, y que ocupó cargos en el Departamento de Estado entre 1981 y 2002, incluido un paso por el Consejo de Seguridad Nacional, la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana y la embajada en Bolivia.
La dimensión del caso quedó fijada judicialmente hace dos años. Según el Departamento de Justicia, la jueza federal Beth Bloom aceptó la declaración de culpabilidad de Rocha por conspirar para actuar como agente de un gobierno extranjero, conspirar para defraudar a Estados Unidos y actuar como agente de un gobierno extranjero sin la notificación exigida por ley. Acto seguido, lo condenó a 15 años de prisión, la pena máxima legal por los cargos admitidos, además de una multa de 500.000 dólares, tres años de libertad supervisada y otras sanciones. El acuerdo también lo obligó a renunciar a futuras prestaciones de retiro derivadas de su empleo en el Departamento de Estado y a ceder al Gobierno cualquier ganancia vinculada a publicaciones sobre sus crímenes o su paso por la administración pública.
El nuevo pódcast del FBI reconstruye cómo la investigación, iniciada en la década de 1990, terminó de cerrarse con una operación encubierta entre 2022 y 2023. De acuerdo con el propio Buró y con el Departamento de Justicia, un agente del FBI se hizo pasar por representante de la inteligencia cubana para restablecer contacto con Rocha. Fue entonces cuando, según relata uno de los agentes que trabajó el caso, el exdiplomático se incriminó de forma directa. “En la primera reunión, miró a la cámara y dijo que había estado espiando para los cubanos durante 40 años, y ese fue más o menos el momento en que pensamos: ‘Oh, OK, aquí tenemos algo’”, dice en el episodio un agente identificado como Matt.
El Departamento de Justicia añadió que, en esas conversaciones, Rocha se refirió a Estados Unidos como “el enemigo”, elogió a Fidel Castro como el “comandante” y afirmó que lo que hizo “fortaleció la Revolución (…) inmensamente”.
Según el FBI, Rocha eligió el Departamento de Estado porque no exigía polígrafo y, una vez dentro, transmitió a Cuba “cualquier cosa y todo” lo que consideró valioso para la DGI. En el episodio, los investigadores afirman que tuvo acceso durante años a información sensible sobre la política de Washington hacia América Latina, el proyecto de la Contra, la política hacia Cuba, los acuerdos migratorios, operaciones del Gobierno estadounidense, identidades de funcionarios e información técnica. Una agente del caso, identificada como Elisa, sostiene que “nunca sabremos realmente cómo podrían haber resultado las cosas si él no hubiera estado allí”, y agrega que el impacto es “difícil de cuantificar y calcular”.
El pódcast también intenta vincular el alcance de Rocha con otros expedientes históricos de espionaje cubano en Estados Unidos. En uno de los pasajes más delicados del relato, Elisa afirma que la rapidez con la que Cuba actuó sobre información aportada por Ana Belén Montes en Centroamérica cobró vidas y que la presencia de Rocha en puestos vinculados a Honduras ayudó a completar el cuadro de inteligencia del régimen. Esa afirmación aparece en el episodio como valoración de los investigadores del FBI, no como una conclusión judicial autónoma expuesta en la nota oficial del Departamento de Justicia sobre la condena de Rocha.
Otra de las revelaciones del episodio es el motivo por el que el caso no fue llevado a juicio. Los propios investigadores explican que, aunque Rocha quedó grabado admitiendo cuatro décadas de trabajo para Cuba, la antigüedad de los hechos dificultaba sostener cargos clásicos de espionaje por problemas probatorios y de prescripción. Por eso, el equipo optó por la vía de procesarlo como agente de un poder extranjero. La agente Elisa resume así la decisión de pactar una declaración de culpabilidad: “Queríamos limitar el daño a la seguridad nacional evitando el juicio; así de simple”. Y añade: “No queremos exponer nuestras fuentes y métodos. Un juicio habría significado todo eso”.
El FBI aprovechó además la publicación del episodio para lanzar una advertencia política y operativa que va más allá del caso Rocha. En el cierre del programa, Elisa afirma que Cuba sigue identificando y evaluando posibles reclutas, en especial personas “simpatizantes o de mente abierta”, y advierte que los estudiantes universitarios pueden ser objetivos prioritarios. “A veces la gente ni siquiera se da cuenta de que está hablando con la inteligencia cubana, y esa es la parte complicada. Piensas que estás hablando con un profesor o con un miembro de la prensa o con un artista, y esa información está llegando allá, y te están evaluando”, afirma.
Esa insistencia en el presente también aparece en los documentos judiciales. El acuerdo de culpabilidad obliga a Rocha a cooperar con el Gobierno estadounidense para ayudar a medir los daños de sus actividades clandestinas, una evaluación que, según el FBI, sigue teniendo implicaciones para investigaciones en curso. “El trabajo no termina después del arresto”, dice Elisa en el pódcast. “Hay información que necesitábamos de Rocha que puede ayudarnos con nuestras investigaciones actuales, con esas penetraciones actuales que hay por ahí”.










