LA HABANA.- En abril de 2008, luego de casi dos décadas de desempeño, Luis Ignacio Gómez Gutiérrez fue destituido como ministro de Educación, acusado, entre otras cosas, de realizar más viajes al exterior que los necesarios y de emplear para ello sumas considerables de dinero extraídas del presupuesto asignado para otras tareas que, en consecuencia, fueron desatendidas en su gestión.
Fuentes relacionadas con el caso suponen que el “motivo” apenas fue un pretexto para castigar al indisciplinado, que había hablado más de lo permitido en algún que otro congreso internacional en el que participó meses antes, más cuando, por la misma época y hasta la actualidad, ministros de otras carteras han realizado viajes al exterior con más frecuencia y con gastos más significativos que los de Gómez Gutiérrez, sin que eso les haya costado el cargo.
Así, por ejemplo, teniendo como finalidad la participación en la 78va. Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Ginebra, Suiza, en mayo de 2025, una delegación cubana encabezada por el ministro cubano del sector, José Ángel Portal Miranda, e integrada por unos veinte funcionarios, recorrió varios países europeos, en un periplo que se extendió por más de quince días, además de los “viajes preparatorios” realizados semanas antes por otra decena de funcionarios del ministerio, con el objetivo de perfilar los temas a tratar por el ministro en la cita, así como trabajar en los acuerdos finales y encuentros paralelos con homólogos de otras naciones presentes en la Asamblea.
De acuerdo con fuentes, tanto del Ministerio de Salud Pública como de otras entidades del Gobierno cubano —consultadas por CubaNet bajo condición de proteger sus identidades—, solo en función de las “dietas” para esa reunión en Ginebra fueron desembolsados cerca de 200 mil dólares, de los cuales unos 120 mil fueron exclusivamente para gastos individuales del ministro Portal Miranda —usados en actividades no relacionadas directamente con la Asamblea—, mientras que una cantidad similar fue distribuida entre los funcionarios que lo acompañaron.
El resto del dinero cubrió las dietas de aquellos que realizaron la coordinación previa del evento. Una suma considerable en medio de la crisis que atraviesa la Isla, y en especial su sistema de salud, pero al mismo tiempo una cantidad que, comparada con el gasto total del Ministerio de Salud Pública en el año 2025, resulta “menor”, cuando varias fuentes de la propia institución gubernamental, relacionadas con el asunto, hablan de unos tres millones de dólares solo en cuestiones de “viajes al exterior” que involucran directamente a “directivos de primer nivel”.
Ese mismo año, una cifra similar también pudo haber sido destinada a “dietas de viajes” de otros funcionarios de menor rango, de acuerdo con las mismas fuentes, que además detallan cómo se distribuyen normalmente, de modo individual, esos viáticos tanto en el Ministerio de Salud Pública como en el resto de las instituciones que conforman lo que denominan “aparato de dirección estatal”.
El negocio de los viáticos
Un trabajador o funcionario, de los que encontramos por decenas en cualquier empresa o institución estatal, puede recibir un viático o dieta por viajes al exterior que, como promedio, actualmente está entre los 20 y 60 dólares (o euros) diarios (en ocasiones pudiera ser más). Suponiendo que su “misión de trabajo” se extienda por al menos una semana, esa persona recibirá, en efectivo, sin necesidad de justificar en qué gastó el dinero, entre 140 y 420 dólares, lo que representa hoy mismo entre unos 70 mil y 200 mil pesos cubanos, cantidades que se traducen en la suma de varios salarios mensuales, probablemente más de lo que un trabajador ingresa en un año como promedio.
Mientras los viáticos “para cubrir alimentación y alojamiento en el territorio nacional” están debidamente regulados por la Resolución 107/2023 del Ministerio de Finanzas y Precios, con un máximo diario de 860 CUP (de los cuales 460 CUP son por concepto de alimentación y no exigen justificantes), las dietas para viajes al exterior no cuentan con una norma legal general, aunque la citada ha servido como referencia para establecer las cantidades en la mayoría de las instituciones y empresas estatales, donde continúan considerando la relación de 1 x 1 entre el CUP y el USD.
En tal sentido, de acuerdo con las normativas actuales de ministerios como el de Salud Pública, Finanzas y Precios, Comercio Exterior y Telecomunicaciones —por citar solo algunos de los que tenemos información y confirmación sobre cómo es el manejo de las dietas y viajes al exterior—, las cifras de la Resolución 107/2023 serían las máximas, pero existen cantidades aún mayores para funcionarios y directivos, en dependencia de la categoría que detenten. De modo que los identificados como de “primer nivel” pueden recibir dietas muy superiores, de hasta más de diez veces lo que corresponde a alguien de “la base”.
Un director o subdirector de una entidad o departamento del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera normalmente recibiría entre 100 y 300 dólares diarios, mientras que la dieta diaria de un viceministro y un ministro oscila entre los 200 y hasta casi los 1000 dólares, en dependencia del país al que viajen, siendo los de Europa los más valorados, y los de América Latina —con algunas excepciones como Brasil y Chile— los que menos ganancias reportan en términos de dietas individuales.
Por ahí pudiéramos ir comprendiendo eso y otros viajes excesivos. Igualmente, la importancia que tiene “viajar por asuntos de trabajo” para cualquiera cuyo empleo o cargo estatal suponga esa “entrada extra” muy superior al salario.
De eliminarse la “necesidad” de salir al exterior, o de sustituirse por una alternativa que no precise de desplazamientos fuera del territorio nacional, incluso más allá de la oficina (con el uso de las múltiples herramientas digitales), el problema no avanzaría hacia el ahorro y uso eficiente de los recursos en las empresas, sino hacia el éxodo masivo de trabajadores, funcionarios y directivos, al suprimírseles uno de los principales “estímulos” (no el único) por los que “han aceptado” durante décadas recibir bajos salarios. En tal sentido, las dietas y viajes al exterior son distorsiones imposibles de corregir, porque son una parte esencial del “sistema”.










