LA HABANA.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos analiza la posibilidad de presentar cargos federales contra funcionarios o entidades vinculadas al gobierno cubano, según reveló el Washington Post este viernes. La iniciativa formaría parte de una estrategia más amplia de presión contra La Habana, inspirada en acciones similares aplicadas recientemente contra el régimen venezolano.
De acuerdo con el informe, fiscales federales y funcionarios de varias agencias —entre ellas el Departamento del Tesoro— habrían conformado un grupo de trabajo para evaluar posibles acusaciones criminales contra miembros del aparato estatal cubano. La iniciativa estaría coordinada desde la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, una de las oficinas más influyentes del sistema judicial estadounidense.
La estrategia recuerda el procedimiento utilizado por Washington contra el régimen de Nicolás Maduro. En ese caso, fiscales estadounidenses presentaron cargos por narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína en EE. UU. y delitos relacionados con armas.
Las acusaciones permitieron ofrecer recompensas millonarias por información que condujera a la captura de Maduro y dieron base legal a la operación internacional que terminó con su arresto a comienzos de este año.
Con ese antecedente, funcionarios estadounidenses analizan si existen elementos legales suficientes para aplicar un esquema similar contra figuras del gobierno cubano.
Trump intensifica el discurso contra La Habana
La revisión de posibles cargos coincide con una serie de declaraciones recientes del presidente Donald Trump, quien en los últimos días ha insistido en que el sistema político cubano está cerca de colapsar.
El mandatario afirmó que el régimen de la isla “va a caer muy pronto” y aseguró que las autoridades cubanas estarían interesadas en negociar con Washington.
“Cuba va a caer bastante pronto. Tienen muchísimas ganas de llegar a un acuerdo”, dijo Trump, quien adelantó que el secretario de Estado, Marco Rubio, podría encargarse de cualquier eventual negociación con La Habana.
Un día antes, el presidente también había señalado que el gobierno cubano se encuentra “desesperado” por alcanzar algún tipo de entendimiento con su administración y sugirió que la isla podría convertirse en el próximo foco de atención de la Casa Blanca tras las operaciones estadounidenses en Irán.
Trump incluso llegó a afirmar que el eventual colapso del sistema político cubano sería “la cereza del pastel” después de la captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro.
Las declaraciones del presidente se producen en medio de una crisis económica profunda en Cuba, agravada por la reducción de los suministros de petróleo provenientes de Venezuela y por nuevas medidas de presión económica de Washington.
La isla depende en gran medida del combustible importado, y el corte de los envíos venezolanos —tras la intervención estadounidense en ese país— ha agravado los apagones, la escasez de alimentos y la paralización de sectores clave de la economía.
De confirmarse las investigaciones del Departamento de Justicia, sería la primera vez que Washington estudia un proceso penal de gran alcance contra altos funcionarios del gobierno cubano, una medida que podría elevar aún más la tensión entre ambos países.







