Con casi medio país apagado, La Habana celebra el desfile oficial por el 1 de Mayo

La prensa estatal presentó la movilización como una demostración de unidad, resistencia y respaldo político al Gobierno.
Varias personas cocinan con leña en una esquina de La Habana / Jerarcas del régimen cubano en el desfile de este 1 de Mayo
Varias personas cocinan con leña en una esquina de La Habana / Jerarcas del régimen cubano en el desfile de este 1 de Mayo (Fotos: CubaNet / Presidencia de Cuba)

MIAMI, Estados Unidos ― El Gobierno cubano celebró este viernes el acto oficial por el 1 de mayo pese al estado crítico del Sistema Eléctrico Nacional (SEN): la Unión Eléctrica (UNE) pronosticó para el horario pico una afectación de 1.480 megavatios (MW), equivalente a casi el 48% de la demanda máxima prevista para la jornada, mientras la prensa estatal presentaba la movilización como una demostración de unidad, resistencia y respaldo político al Gobierno.

En su nota informativa de este 1 de mayo, la UNE reconoció que el día anterior “se afectó el servicio por déficit de capacidad durante las 24 horas” y que la afectación se mantuvo “durante todo el horario de la madrugada”. Para la noche del viernes, la empresa estatal calculó una disponibilidad de 1.650 MW frente a una demanda máxima de 3.100 MW, con un déficit de 1.450 MW y una afectación estimada de 1.480 MW.

Ese escenario coincidió con la movilización nacional organizada por la estatal Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y respaldada por la máxima dirigencia del régimen bajo el lema “La Patria se defiende”. En La Habana, el acto central se realizó en la Tribuna Antiimperialista José Martí y estuvo encabezado por Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, junto a otros dirigentes del Partido Comunista de Cuba(PCC) y del Gobierno.

La prensa estatal afirmó que más de medio millón de habaneros acudieron a la Tribuna Antiimperialista para pedir “la paz y el cese del bloqueo del Gobierno estadounidense contra Cuba”. Sin embargo, el parte eléctrico de la propia UNE mostró que la jornada política se desarrolló mientras el país seguía bajo cortes masivos y prolongados, con una generación incapaz de cubrir siquiera la mitad de la demanda nacional prevista para el horario de mayor consumo.

El discurso oficial colocó el 1 de Mayo en clave de resistencia política. Osnay Miguel Colina, miembro del Comité Central del PCC y presidente de la Comisión Organizadora del 22 Congreso de la CTC, sostuvo que “el 1 de Mayo en Cuba es trinchera de la clase obrera internacional” y calificó el cerco energético como “un despiadado castigo colectivo”.

La propia convocatoria oficial había presentado la celebración como una respuesta a las presiones externas. Granma recogió que Díaz-Canel llamó a desfilar “por la paz” y que la celebración se realizaría en calles y plazas de cada municipio del país bajo el lema central “La Patria se defiende”. El órgano del PCC también afirmó que millones de cubanos protagonizarían desfiles y actos en todo el país “bajo una premisa central: La Patria se defiende”.

Pero la épica de la movilización contrastó con los datos técnicos de la crisis. La UNE reportó cuatro unidades termoeléctricas averiadas —la Unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes, la Unidad 2 de la CTE Lidio Ramón Pérez y las unidades 3 y 5 de la CTE Antonio Maceo—, además de tres unidades en mantenimiento: la 5 de Mariel, la 6 de Renté y la 5 de Nuevitas. También informó limitaciones de 400 MW en la generación térmica.

La empresa estatal indicó que los 54 nuevos parques solares fotovoltaicos produjeron 4.989 MWh el día anterior, con 779 MW como máxima potencia entregada en el horario de la media. Ese aporte, aunque destacado por la UNE, no impidió que al amanecer del 1ro de mayo hubiera 835 MW afectados y que para el horario de mayor demanda el corte previsto subiera a 1.480 MW.

La crisis eléctrica cubana arrastra un deterioro estructural agravado desde 2024 por averías, falta de combustible y obsolescencia del sistema. En octubre de ese año los apagones se tornaron más críticos tras meses de cortes de varias horas, con plantas termoeléctricas envejecidas que fallaban repetidamente y dificultades del Gobierno cubano para adquirir combustible en el mercado internacional.

En marzo pasado, Cuba vivió un apagón nacional de más de 29 horas. Ya en ese momento, muchos cubanos, incluidos residentes en La Habana, sufrían apagones diarios de 16 horas o más.

El Gobierno cubano responsabilizó de la situación al recrudecimiento de las sanciones de EE.UU. y, en particular, a las restricciones sobre el suministro de combustible. Expertos de derechos humanos de Naciones Unidas condenaron en febrero la orden ejecutiva estadounidense del 29 de enero de 2026 sobre el bloqueo de combustible a Cuba y la calificaron como “una grave violación del derecho internacional”. También advirtieron que restringir el suministro de combustible podía provocar una crisis humanitaria con efectos sobre servicios esenciales como electricidad, agua, saneamiento, hospitales, transporte público y producción de alimentos.

La AP reportó este viernes que decenas de miles de cubanos se concentraron en el Malecón habanero para celebrar a los trabajadores, especialmente a quienes mantienen en funcionamiento el sistema eléctrico y petrolero del país. La agencia citó a empleados de la UNE que trabajan 24 horas al día mientras la red “continúa desmoronándose”.

En el acto oficial, Raúl Castro y Díaz-Canel recibieron un cuadro con la cifra de 6.230.973 firmas de cubanos mayores de 16 años recogidas “por la Patria”, “contra el bloqueo”, el cerco energético y la guerra”, según Trabajadores.

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