LIMA, Perú — La combinación de crisis económica, fallas eléctricas prolongadas y tensiones sociales está detrás de un marcado aumento de la violencia en Cuba, según un informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) que documenta un repunte de incidentes delictivos durante abril.
La plataforma registró 185 hechos de inseguridad en ese mes, una cifra que prácticamente duplica la de marzo y que, a juicio de la organización, confirma una tendencia ascendente. “Se está consolidando un escenario de desprotección y debilitamiento del tejido social”, advierte el reporte.
El deterioro se refleja tanto en la gravedad de los casos como en su frecuencia. Al menos 40 personas murieron en hechos violentos, entre ellos asesinatos, feminicidios y episodios vinculados al ámbito familiar. Entre los sucesos más impactantes figuran el homicidio de tres miembros de una familia en Santa Clara y el de una mujer junto a su hija menor en Batabanó, presuntamente cometido por su expareja.
Más allá de los crímenes letales, el informe identifica un incremento sostenido de robos, asaltos y estafas. Solo en abril se contabilizaron 50 delitos de latrocinio, con 21 ataques violentos, algunos perpetrados por grupos que irrumpen en viviendas o interceptan a víctimas en espacios públicos.
Asimismo, los apagones aparecen como un factor agravante. Barrios enteros quedan a oscuras durante horas, lo que facilita la acción de delincuentes y limita la capacidad de respuesta. En zonas urbanas como El Vedado, en La Habana, se han reportado arrebatos en la vía pública y asaltos con armas, mientras que en localidades como San José de las Lajas los residentes han optado por restringir su movilidad nocturna. “La gente se encierra temprano por miedo”, recoge el documento a partir de testimonios.
El informe también destaca el aumento de robos dentro de viviendas habitadas y la aparición de respuestas comunitarias ante la percepción de ineficacia institucional. En varios casos, vecinos han retenido a sospechosos antes de la llegada de las autoridades.
Otros fenómenos en expansión incluyen el hurto de ganado para su comercialización ilegal y las estafas digitales, especialmente a través de aplicaciones móviles y servicios financieros.
Casos recientes ilustran la violencia del fenómeno: un hombre murió en Matanzas al intentar defender a su hijo durante un robo, y un anciano fue brutalmente golpeado en Las Tunas por asaltantes que buscaban apropiarse de sus animales.
Para el OCC, estos episodios no pueden entenderse únicamente como criminalidad común. “Existe una relación directa entre el deterioro de las condiciones de vida y el aumento de la conflictividad”, señala el informe, que vincula la inseguridad con la escasez de alimentos, el alza de precios y la precariedad de los servicios básicos.
El organismo concluye que la Isla enfrenta un entorno de creciente incertidumbre, donde la violencia y la percepción de impunidad están ganando terreno en la vida cotidiana, sin señales claras de reversión en el corto plazo.










