LIMA, Perú – El hartazgo popular por los apagones y la falta de libertades en Cuba se reflejó la noche de este jueves mediante cacerolazos, protestas e incendios en varios barrios de La Habana y Matanzas, según reportes de activistas y medios independientes en redes sociales.
En la capital de la Isla, las manifestantes han sonado cazuela y salido a las calles por siete días consecutivos. En la víspera, vecinos del municipio Arroyo Naranjo (Mantilla), Cerro, Cotorro y Plaza de la Revolución (Nuevo Vedado) mostraron su descontento antes las graves condiciones de vida que enfrentan los cubanos.
“Suenan cacerolas en Nuevo Vedado… a pocas cuadras del Palacio de la Revolución, la madriguera de Díaz-Canel. ¡Vamos cubanos, que se escuche!”, señaló el activista Magdiel Jorge Castro en redes sociales.
Los periodistas Mario J Pentón y José Raúl Gallego también compartieron videos de protestas en Mantilla.
“En la Calzada de Mantilla, La Habana, las personas que protestan empezaron a darle candela a la basura. Llevan un mes sin agua y los apagones son enormes”, escribió Gallego.
En el municipio Cerro manifestantes también llegaron a las calles y avenidas, donde sonaron sus calderos e incendiaron basureros.
Por otro lado, en la provincia de Matanzas, la profesora y activista Alina Bárbara López publicó en Facebook que se unió a un cacerolazo sucedido en su localidad.
“Suenan los calderos en mi barrio, no sé si por tantas horas sin corriente o en saludo a la comparecencia de mañana. Obvio que los acompañé”, resaltó la académica, haciendo mención a la comparecencia en televisión estatal del gobernante Miguel Díaz-Canel anunciada para este 13 de marzo.
Además, medios como Cibercuba reportaron protestas en otras barriadas matanceras como El Naranjal, donde testimonios en redes sociales habrían dado cuenta de personas en las calles sonando ollas y cazuelas.
Los hechos ocurren en medio de una crisis energética cada vez más grave en Cuba. La falta de combustible, el deterioro de las termoeléctricas y la falta de mantenimiento en el sistema eléctrico han provocado apagones prolongados en todo el país, especialmente durante las noches.
La situación energética se suma a una profunda crisis económica y alimentaria. En la Isla escasean productos básicos como arroz, aceite, harina y carne, mientras la inflación y la dolarización parcial de la economía han deteriorado aún más el poder adquisitivo de la población.









