marzo 13, 2026

Díaz-Balart: «El régimen se tiene que acabar y los dictadores se tienen que largar»

Según reportes no oficiales, el régimen de la Isla estaría buscando un acuerdo con el exilio sin hacer cambios políticos.
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Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez. (Fotos: redes sociales)

MIAMI, Estados Unidos — El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart afirmó que las conversaciones que se están produciendo entre funcionarios estadounidenses y representantes del régimen cubano no buscan facilitar inversiones del exilio ni otorgar concesiones económicas a La Habana, sino presionar por el fin del sistema político en la Isla y la salida del poder de sus dirigentes.

En una entrevista con el periodista Mario Pentón, Díaz-Balart rechazó versiones según las cuales el régimen estaría intentando promover acuerdos económicos con el exilio a cambio de que este se mantenga al margen de la política. “Eso no es aceptable. Y esas no son las conversaciones que se están teniendo con altos funcionarios del régimen que rodean a Raúl Castro”, dijo el legislador.

Según Díaz-Balart, los contactos en curso entre Washington y representantes del régimen cubano tienen una naturaleza distinta. “Las conversaciones son más similares a las que el mismo presidente Trump, por cierto, tuvo con [Nicolás] Maduro o con el régimen de Irán”, explicó.

El congresista añadió que esos contactos no implican concesiones por parte de Estados Unidos. “Las negociaciones son que el régimen se tiene que acabar y que los dictadores se tienen que largar. Así que esas son las únicas negociaciones o conversaciones que se están teniendo”, afirmó.

Díaz-Balart también sostuvo que, a su juicio, La Habana no podrá utilizar esos contactos para ganar tiempo o buscar alivio internacional. “Aquí no hay confusión, no van a poder comprar tiempo, buscar ayuda, concesiones de Estados Unidos”, declaró.

El legislador añadió que la postura de Washington responde a la consideración de que el régimen cubano representa una amenaza en la región. “Son conversaciones porque el Gobierno de Estados Unidos, el presidente Trump y el secretario de Estado, [Marco] Rubio, saben que no es aceptable, como ellos lo han dicho, tener en este hemisferio un Estado terrorista, un régimen”, expresó.

El congresista cubanoamericano Carlos Giménez reaccionó a los mismos rumores en su cuenta oficial en X: “No habrá NINGUNA inversión de USA en Cuba al menos que hayan cambios políticos CONTUNDENTES en la Isla. El régimen necesita de nosotros, nosotros no necesitamos de ellos. Da pena que la prensa complaciente le haga eco a las ‘bolas’ que el régimen echa a rodar”.

En un mensaje anterior, ya Giménez había advertido a las autoridades del régimen cubano que si optaban por una salida a “las malas”, tendrían que atenerse a “las consecuencias”.  

Este viernes, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel confirmó públicamente que funcionarios de La Habana están sosteniendo conversaciones con representantes del Gobierno de Estados Unidos.

En una comparecencia televisada, Díaz-Canel aseguró que los contactos “han estado orientados a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales (…) entre las dos naciones”. También afirmó que el proceso se desarrolla “sobre la base de la igualdad y el respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, así como a la soberanía y la autodeterminación”.

Esa admisión pública de La Habana confirmó, al menos en parte, lo que Trump venía diciendo desde días atrás. El pasado 7 de marzo, el presidente estadounidense aseguró, durante el evento “Escudo de las Américas”, que La Habana estaba negociando con él y con Rubio. Hasta antes de la declaración de Díaz-Canel, el régimen no había reconocido oficialmente esos contactos, aunque distintos reportes de prensa ya hablaban de conversaciones indirectas o reservadas con figuras del entorno de Raúl Castro, especialmente con su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo.

Este viernes, Díaz-Canel presentó las conversaciones como un intento de “buscar soluciones” a problemas bilaterales en un momento de fuerte deterioro económico y energético en la Isla. En la misma intervención, el gobernante describió la gravedad de la crisis de combustible y del sistema eléctrico, en un contexto de máxima presión de Washington sobre La Habana.

El reconocimiento oficial de los contactos ocurrió pocas horas después de que el régimen de la Isla anunciara la excarcelación de 51 personas sancionadas con privación de libertad, supuestamente como “gesto de buena voluntad” con el Vaticano.

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