Crónicas del absurdo (2024), del cineasta cubano independiente Miguel Coyula, fue reconocido como el Mejor Documental en la decimosexta edición anual de los Premios Cinema Tropical, que a su vez coronó al largometraje dominicano Sugar Island (2024), de Johanné Gómez, como Mejor Película Latinoamericana del Año.
En un breve video Coyula agradeció al jurado, a todos los involucrados en la realización de la obra, y dedicó especialmente el lauro a su protagonista, la actriz Lynn Cruz.
“Siempre digo que esto es muy importante para quienes vivimos en Cuba, porque en este mundo de tecnofeudalismo, en estos tiempos que vivimos, todavía existe la noción romántica de que Cuba es un paraíso, y que si criticas la Revolución cubana –que ya no es una revolución, porque revolución significa cambiar y reinventarse a sí misma–, mucha gente te coloca automáticamente del lado opuesto y piensan que apoyas a Donald Trump…”, reflexionó el autor, largamente censurado en la isla. “Nada más equivocado que eso”.
El realizador de filmes como Memorias del desarrollo (2010) y Corazón azul (2021) dijo asimismo que Crónicas… es una película que asume riesgos “tanto en la forma como en el contenido”, lo cual constituye, en su opinión, “el verdadero espíritu del cine independiente”.
“Contada en diez capítulos elípticos, Crónicas del absurdo expone las complejas contradicciones que sustentan la dinámica social y política de Cuba, realidades que a menudo pasan desapercibidas tanto para los visitantes ocasionales como para los relatos oficiales. Construida principalmente a partir de grabaciones de audio clandestinas captadas con teléfonos celulares ocultos, la película ensambla un retrato fragmentado pero incisivo de la vida cotidiana marcada por la vigilancia, la escasez y el cansancio ideológico”, subraya la sinopsis presentada por Cinema Tropical. “En lugar de recurrir a entrevistas o exposiciones convencionales, el director Miguel Coyula permite que las voces incorpóreas, los sonidos ambientales y los momentos de interrupción transmitan la carga política de la película, revelando cómo el absurdo surge como una condición y un mecanismo de defensa”.
En su estreno mundial, Crónicas… mereció el galardón a la mejor película en la competencia Envision del 37º Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam (IDFA).
“Formalmente compleja y con un lenguaje cinematográfico que surge de manera orgánica y directa de sus limitaciones, esta película nos impresionó por el uso de una pista de audio como diario político. Por su forma radical que coincide y encarna el espíritu radical de los artistas que se niegan a ser silenciados, el jurado otorga el Premio IDFA a la Mejor Película a Crónicas del absurdo de Miguel Coyula”, indicaba el fallo del jurado en aquella ocasión.
Celebrada este miércoles 7 de enero en Film at Lincoln Center, en Nueva York, la gala de los Cinema Tropical Awards encumbró el filme de Gómez Terrero, egresada de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba.
“Una inmersión en los campos de caña de azúcar de la República Dominicana, donde Makenya, una adolescente dominicana-haitiana, se enfrenta a un embarazo no deseado y al duro trabajo que define su mundo”, reza la sinopsis en la web de la citada organización con sede en Nueva York. “La directora Johanné Gómez Terrero combina magistralmente el realismo social, la espiritualidad y el afrofuturismo para exponer el perdurable legado de la explotación colonial. Mientras Makenya se enfrenta a las cargas familiares y al espectro del desplazamiento, la llegada de una misteriosa compañía de teatro ilumina las inquietantes conexiones entre las luchas del pasado y del presente. Mientras Makenya lucha por su futuro y su abuelo lucha por la justicia, Sugar Island se desarrolla como una meditación lírica y visualmente rica sobre la identidad, la supervivencia y el poder perdurable de la memoria cultural”.
El reconocido cineasta brasileño Kleber Mendonça Filho (El agente secreto) entregó los premios a Mejor Película y a Mejor Director, el cual recayó en su compatriota Marcelo Caetano, por Baby.
En las demás categorías fueron distinguidos las películas El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja), de Ernesto Martínez Bucio (México), como Mejor Ópera Prima, y Asco: sin permiso, de Travis Gutiérrez Senger, como Mejor Película Latina de Estados Unidos. En tanto, una mención especial fue para otra cinta latina en el país norteño: Mad Bills to Pay (o Destiny, dile que no soy malo), de Joel Alfonso Vargas.
Creados en 2010, los Cinema Tropical Awards se proponen reconocer “la excelencia en el cine latinoamericano”, y, de hecho, son los primeros lauros internacionales dedicados enteramente al séptimo arte de esa región.


