MADRID, España.- Rachel García González, una joven de 27 años y madre de cuatro niñas, fue asesinada por su pareja el pasado 28 de septiembre en su vivienda del municipio Vertientes, en la provincia de Camagüey, según confirmó el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT).
El crimen ocurrió en el barrio La Iglesia, en la comunidad de Los Ángeles. De acuerdo con la información recopilada por el observatorio, el agresor fue detenido tras el asesinato.
García González era trabajadora del hogar y tenía cuatro hijas en edad escolar, entre ellas dos gemelas. Según OGAT, ninguna de las menores era hija del hombre señalado como responsable del crimen.
Vecinos de la comunidad dijeron al observatorio que la pareja había sostenido discusiones en los días previos al asesinato. La organización también indicó que la vivienda donde ocurrió el crimen había sido construida recientemente por el presunto agresor.
Con la muerte de Rachel García, OGAT elevó a 55 el número de feminicidios verificados en Cuba durante 2026, hasta el 30 de septiembre. La organización también ha documentado 27 intentos de feminicidio y dos asesinatos de hombres en contextos de violencia feminicida.
El caso de García González ocurrió apenas tres días después del asesinato de Diddianys Barreto Palmero, de 34 años, en Ceballos, Ciego de Ávila. Plataformas feministas independientes reportaron que Barreto fue asesinada por su expareja, quien posteriormente se quitó la vida.
Las organizaciones feministas independientes han reclamado durante años mecanismos específicos de prevención y protección para las mujeres en situación de violencia, incluidos refugios, sistemas de alerta y protocolos de atención de emergencia.
El feminicidio no está tipificado como delito autónomo en el Código Penal cubano. Aunque las autoridades aseguran mantener una política de “tolerancia cero” frente a la violencia de género y emplean términos como “asesinatos por razones de género” o “violencia de género extrema”, los colectivos independientes reclaman el reconocimiento del feminicidio y la aprobación de una ley integral contra la violencia de género.
El Estado cubano tampoco publica de manera sistemática un registro actualizado de estos crímenes, con metodología detallada y datos desagregados accesibles a la ciudadanía. Esta falta de información dificulta establecer con precisión la magnitud del fenómeno y comparar las cifras oficiales con las documentadas por organizaciones de la sociedad civil.
Ante ese vacío, plataformas feministas en Cuba mantienen mecanismos independientes de reporte y verificación de feminicidios y tentativas, a partir de denuncias ciudadanas, publicaciones de medios y trabajo de verificación en las comunidades.









