febrero 5, 2026

Una hija en Miami y nietos con ciudadanía europea: los privilegios de la familia Rosales del Toro

Así es la vida de la élite del régimen cubano.
Nietos del general Ulises Rosales del Toro en Varadero.
Nietos del general Ulises Rosales del Toro en Varadero. La foto fue tomada de redes sociales por Martí Noticias.

MIAMI, Estados Unidos. – Los cuatro hijos del general cubano Ulises Rosales del Toro —exjefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y exvicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba— llevan “una realidad de privilegios” marcada por acceso a recursos exclusivos, en contraste con la crisis cotidiana en la Isla, de acuerdo con un reportaje publicado este martes por Martí Noticias.

La investigación, firmada por Mario J. Pentón, sostiene que una de las hijas del general, la médica Alina Rosales Aguirreurreta, entró a Estados Unidos en 2023 con una visa de turismo B1/B2 emitida en La Habana y reside hoy en Miami, según fuentes familiares y de su entorno cercano citadas por Martí Noticias. De acuerdo con las mismas fuentes, la mujer “estaría a la espera de regularizar su estatus migratorio”.

Otra hija de Rosales del Toro, Zulema Rosales Aguirreurreta, residiría actualmente en Cancún y viajaría con frecuencia a Cuba, según el mismo trabajo periodístico. Fuentes cercanas citadas por el medio aseguraron que la mujer mantiene negocios en La Habana, incluida una guardería llamada Dulces sueños, descrita como una de las más caras del barrio de Kholy, además de otros emprendimientos privados. 

El reportaje también señala que un hijo de Zulema Rosales Aguirreurreta, Raúl Ulises Castro Rosales, de 34 años y con ciudadanía española, vive en Italia, donde se casó en una “suntuosa boda” según “registros públicos”.

En cuanto a Perla Rosa Rosales Aguirreurreta, Martí Noticias recordó que en 2017 fue designada como sucesora dentro del entramado de gestión patrimonial y empresarial vinculado a la empresa Habaguanex S.A.,

El reportaje la describe como una funcionaria con acceso a la economía en divisas alrededor del sector patrimonial y turístico, de lo que hay evidencias en sus propias redes sociales.

Sobre el único hijo varón, Carlos Ulises Rosales Aguirreurreta, el texto indica que tiene un perfil de baja exposición pública y una trayectoria vinculada al estamento militar, pero coloca el foco en su núcleo familiar. De acuerdo con testimonios recogidos por el medio, su esposa, Marilyn Pérez Medina, estaría vinculada a la administración residencial de inmuebles del sistema de alojamiento y arrendamiento corporativo del Estado, lo que facilitaría a la familia acceso a penthouses y residencias exclusivas usadas para renta a extranjeros o alojamiento de personal con privilegios.

El reportaje también apunta a los nietos del general. Señala que Daniela Rosales Pérez mostró durante años —según perfiles en redes sociales que revisó Martí Noticias— un patrón de viajes y consumo, y que amigos suyos afirman que ella y un hermano tendrían ciudadanía europea, utilizada para viajar con mayor facilidad. 

Asimismo, la investigación agrega que parte de esas publicaciones habría sido eliminada tras “advertencias internas”.

Al respecto de la familia Rosales del Toro Aguirreurreta, el investigador Luis Domínguez, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, dijo a Martí Noticias: “En un país donde el Estado exige ‘resistencia’ y ‘austeridad’ a la mayoría, la élite no se aprieta el cinturón”. “Se mudan de residencias privilegiadas, acceden a servicios impensables para el ciudadano común y —cuando conviene— hasta encuentran refugio en el país que el discurso oficial presenta como enemigo”, agregó. 

Cabe recordar que ya en 2019 un extenso reportaje publicado por Cubanet había documentado la vida de lujos y privilegios de esta familia y de otras vinculadas a la cúpula militar castrista. El texto revelaba viajes frecuentes al extranjero, residencias exclusivas, acceso a bienes y servicios vedados al resto de la población, así como la colocación sistemática de hijos, nietos y otros parientes en cargos estratégicos dentro de empresas estatales y conglomerados militares. Aquella investigación también señalaba cómo estas redes familiares operan bajo un estricto manto de secretismo, protegidas por la ausencia de transparencia institucional y por una estructura de poder que confunde deliberadamente lo público con lo privado, confirmando que el discurso igualitarista del régimen convive con una élite hereditaria que disfruta de una auténtica “dolce vita” en medio del colapso del país.

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Carlos Alejandro Rodríguez (Redacción)

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