En medio de la paralización operativa y el desabastecimiento generalizado del sistema sanitario cubano, la embajada de Rusia en la Isla concretó este sábado la entrega de un donativo consistente en tres ambulancias y un automóvil Lada Iskra, enviados desde la ciudad de San Petersburgo para ser distribuidos en servicios médicos de La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba.
El acto oficial de recepción tuvo lugar en el hospital materno-infantil Ramón González Coro, en la capital, con la presencia de autoridades del régimen cubano e instancias diplomáticas del Kremlin.
Durante la ceremonia, el embajador ruso en la Isla, Víctor Koronelli, destacó las dificultades logísticas para concretar el traslado de los vehículos desde Europa.
“Este donativo humanitario es una evidencia de los históricos lazos de amistad y solidaridad que unen a nuestros pueblos hermanos”, sostuvo el diplomático, precisando que el envío fue acordado tras la visita a la Isla del gobernador de San Petersburgo, Aleksandr Beglov, a finales de 2025.
Ambas representaciones enfatizaron que los medios de transporte serán destinados prioritariamente al Programa de Atención Materno-Infantil (PAMI), una de las áreas de la salud pública con mayor retroceso en los indicadores oficiales recientes. Sin embargo, la sede diplomática rusa no precisó la asignación territorial definitiva ni la disponibilidad de combustible asignada para su puesta en marcha continua.
La crisis sanitaria en Cuba
El arribo de los cuatro vehículos se produce en un contexto de contracción severa en los servicios hospitalarios, condicionado por la escasez de piezas de repuesto, la paralización por falta de combustible y el desabastecimiento de insumos básicos.
Reportes del propio Ministerio de Salud Pública (MINSAP) presentados ante la reunión ministerial de los BRICS reflejaron que más de 100.000 pacientes se encuentran en lista de espera para intervenciones quirúrgicas —entre ellos unos 12.000 menores—, mientras la tasa de mortalidad infantil se elevó a 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos al cierre del último período anual, la cifra más alta registrada en más de dos décadas.
“Detrás de esas restricciones existen rostros, pacientes, familias que sufren”, llegó a admitir el titular del ramo, José Ángel Portal Miranda.
Mientras la retórica de la dictadura castrista atribuye la parálisis del sector exclusivamente al embargo económico impuesto por Washington, organizaciones independientes y profesionales de la salud señalan que el deterioro responde a años de desinversión estructural, la fuga masiva de personal médico y la mala gestión presupuestaria.
Otros datos oficiales del sistema sanitario expuestos a inicios de año indicaron que al menos 461 de los 651 medicamentos del Cuadro Básico Nacional no se encontraban disponibles en las farmacias estatales, al tiempo que gran parte del parque de ambulancias del país permanece inactivo por falta de mantenimiento y combustible.










