La tabacalera multinacional British American Tobacco (BAT) puso fin oficialmente a sus operaciones comerciales en Cuba tras desprenderse de su participación del 50% en la empresa conjunta Brascuba Cigarrillos S.A., según reveló el portal especializado alemán Kubakunde a partir de reportes financieros presentados por el grupo británico ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
La transacción, que pone fin a una alianza estratégica de casi tres décadas en la industria tabacalera de la Isla, se firmó el 19 de diciembre de 2025 y quedó completada formalmente en febrero de 2026.
Durante años, Brascuba fue catalogada por el régimen cubano como uno de los proyectos insignia de la inversión extranjera.
Desde 1996, la entidad impulsó la comercialización de la marca local Popular y asumió la fabricación bajo licencia de cigarrillos de marcas de exportación como Cohiba, H. Upmann y Romeo y Julieta, distribuidas tanto en la red comercial interna como en más de una veintena de países.
De acuerdo con la información divulgada por Kubakunde, las acciones de BAT fueron adquiridas por Tabagest S.A., una entidad registrada en el archipiélago que ya figuraba como inversionista en la firma mixta. Con el cierre de la operación, el negocio cubano quedó oficialmente escindido de los balances consolidados del conglomerado internacional.
Los estados financieros del grupo reflejan una severa desvalorización del activo antes de la venta. BAT registró una pérdida neta de 12 millones de libras por la liquidación, cifra que incluye 4 millones de libras vinculadas a pérdidas por tipo de cambio acumuladas previamente.
Asimismo, con relación al precio de la transacción, en el informe anual de 2025 se pactó un monto de 25 millones de dólares (unos 19 millones de libras al cambio de la fecha) por las acciones, sumado a 35 millones de dólares adicionales por la cesión de cuentas por cobrar pendientes con filiales de BAT en Brasil, todo pagadero en euros.
Dichas cifras contrastan con las pérdidas por deterioro de 231 millones de libras registradas sobre los activos de Brascuba con anterioridad a la venta, lo que evidencia la drástica pérdida de valor del negocio dentro del mercado nacional.
A través del acuerdo, el gigante tabaquero renunció a la totalidad de sus derechos de voto, a la asignación de puestos directivos y a cualquier reclamo sobre dividendos futuros. La directiva de BAT precisó en sus informes que la salida de la Isla no representa un impacto significativo para la comprensión de los resultados globales del grupo.
La estructura corporativa de Tabagest S.A. no se detalla en los documentos remitidos a la SEC. Si bien Brascuba nació en 1995 de la alianza entre la corporación estatal Tabacuba y la firma brasileña Souza Cruz (subsidiaria de BAT), bases de datos empresariales citadas por el medio alemán consignan a Tabacuba como la entidad adquirente, sin que quede claro si Tabagest opera como una filial del monopolio estatal o como un inversionista independiente.










