MIAMI, Estados Unidos ― La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, perfila una posición abiertamente contraria al régimen cubano: ha responsabilizado al comunismo de la pobreza y la pérdida de libertades en la Isla, manifestó su certeza de que Cuba avanzará hacia un cambio político y su investidura contó con la presencia de una plataforma opositora cubana que afirmó haber recibido una invitación oficial.
No obstante, durante su primera semana en el poder no ha anunciado sanciones, una ruptura diplomática ni modificaciones concretas en las relaciones entre Lima y La Habana.
La declaración más reciente y explícita de Fujimori apareció en una entrevista con el periodista cubano Ismael Cala, el 1 de julio pasado, cuando todavía era virtual presidenta electa. Preguntada por el comunismo, respondió: “Ha traído pobreza, división, miseria, ha quitado libertad. Pero yo creo que estamos viviendo tiempos nuevos, tiempos de libertad. Lo vemos en Venezuela, que poco a poco está recuperando su país. Y yo estoy segura que lo vamos a ver en Cuba. Yo también lo decreto”.
Otro gesto relevante ocurrió durante la toma de posesión de Fujimori, el 28 de julio. La Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) informó que su coordinador general, Orlando Gutiérrez-Boronat, asistió por invitación oficial a las ceremonias celebradas en Lima y agradeció públicamente a la mandataria.
“El hecho de que la Resistencia cubana fuera invitada formalmente a participar en la toma de posesión de la presidenta Keiko Fujimori es una muestra más del reconocimiento internacional creciente a la resistencia cubana como alternativa a la tiranía que sojuzga Cuba”, declaró el opositor.
La delegación cubana utilizó la investidura para abordar la represión en la Isla, los presos políticos y la búsqueda de respaldo internacional para una transición democrática, de acuerdo con la ARC. Gutiérrez-Boronat sostuvo encuentros con el presidente chileno José Antonio Kast, el mandatario paraguayo Santiago Peña y el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau.
Fujimori y Gutiérrez-Boronat forman parte, además, de la directiva de la Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA) para el período 2025-2027. Ambos ocupan una vicepresidencia en esa agrupación de partidos conservadores, que identifica oficialmente a la ARC como una coalición de organizaciones anticomunistas cubanas de dentro y fuera de la Isla.
La posición actual de Fujimori mantiene continuidad con la que expresó durante las protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba. “Cuba vive más de 60 años bajo el yugo del comunismo. La población ha salido a la calle para terminar con algo que aquí se quiere iniciar a la mala torciendo la voluntad popular. Mi solidaridad con el pueblo cubano y mi rechazo a la represión que enfrentan”, escribió entonces.
El programa con el que Fuerza Popular concurrió a las elecciones de 2026 no menciona expresamente a Cuba, el embargo estadounidense, las sanciones contra La Habana ni las relaciones diplomáticas bilaterales. El documento promete una política exterior “soberana y pragmática”, el “no alineamiento automático con ninguna potencia” y la “defensa firme de la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos como principios rectores de la acción internacional del Perú”.
Por otro lado, el canciller peruano, Carlos Espá, prometió en su primer discurso estrechar relaciones con los países de América Latina “a partir de la identificación de intereses comunes y del respeto mutuo”, profundizar los vínculos con Estados Unidos y China, y recomponer el diálogo con México, Colombia y Venezuela. No mencionó a Cuba.
El acercamiento de Fujimori a Washington constituye otra señal sobre la orientación general de su política exterior. Su Gobierno calificó a Estados Unidos como “socio, aliado y amigo estratégico” y anunció la incorporación de Perú al Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por la Administración de Donald Trump contra el crimen organizado transnacional.
Las relaciones diplomáticas tampoco han sido interrumpidas. Perú mantiene activa su representación y sus servicios consulares en La Habana, según el portal oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores. Hasta el 3 de agosto, el nuevo Ejecutivo no había comunicado el retiro de su embajador, la reducción de la misión diplomática ni una revisión de los acuerdos vigentes con Cuba.





