LIMA, Perú — La periodista independiente cubana Camila Acosta denunció la presencia de agentes de la Seguridad del Estado durante la peregrinación por el Viernes Santo organizada por la Iglesia Católica en la capital cubana.
En una publicación en Facebook, la reportera de Cubanet afirmó que varios oficiales vestidos de civil se mezclaron entre los asistentes con el objetivo de vigilar la actividad. “Había varios oficiales, hombres y mujeres, vestidos de civil, quienes se mezclaban con el resto de la población, siempre vigilando que alguno no se fuera a ‘pasar de listo’”, escribió.
Acosta aseguró que durante la procesión (a la que, según sus estimaciones, asistieron alrededor de 1.000 personas) pudo identificar a decenas de presuntos agentes, a quienes atribuyó labores de control y monitoreo. La periodista también señaló que en determinados momentos fue rodeada por estos individuos y que observó una vigilancia similar sobre el activista Leonardo Romero Negrín.
“Me rodearon en momentos determinados (…) fui testigo de cómo logran inmovilizar enseguida a aquellos que en marchas o manifestaciones se constituyen en líderes”, sostuvo, en alusión a prácticas que comparó con las registradas durante las masivas protestas del 11 de julio de 2021.
La reportera advirtió que, en el actual contexto de tensiones internas y presión internacional, las autoridades mantienen un estrecho control sobre este tipo de actividades públicas. “De haber alguien gritado un ‘Viva…’, antes de decir el resto de la frase, hubiese sido inmovilizado”, afirmó.
Acosta añadió que, a su juicio, la presencia de estos agentes no fue discreta. “Todo lo contrario. El régimen teme la más mínima explosión social. Saben que perdieron el relato y el apoyo popular. Solo les queda infundir terror”, expresó.
Estos despliegues de vigilancia de la dictadura en las procesiones religiosas de Semana Santa no son nuevas. En 2025, la periodista también denunció el mismo patrón de supervisión e intimidación sobre los creyentes que asistieron al evento.
“Casi al finalizar la peregrinación, dos mujeres vestidas de civil y que se identificaron como oficiales del Ministerio del Interior, me pararon y exigieron que les mostrara mi carné de identidad. Insistí en que, como no iban uniformadas ni me habían mostrado su credencial, no tenía por qué acatar sus órdenes; aun así, decidí mostrárselos esperando el desenlace”, narró entonces la comunicadora.
¿Qué tan peligrosa puede ser una procesión de devoción a Jesús? Cuestionaba Acosta en una de sus publicaciones para este diario. “El peligro son sus ideas, su verdad, su ejemplo de sacrificio”, concluyó.
Según consideró, la verdad y su divulgación, la verdad como premisa y ejemplo, como armadura y estandarte, a eso es a lo que le temen quienes ordenan la represión, quienes someten al pueblo.
“Y la verdad la representa tanto una periodista que graba y describe la realidad con su única arma: su teléfono celular y su palabra, como un inocente resistiendo torturas en una mazmorra por expresarse libremente. La verdad es tan poderosa que es capaz de resistir y perdurar milenios. Por eso la verdad (…) del pueblo cubano, nuestra lucha por la justicia y la libertad, tarde o temprano, será también nuestra redención”, resaltó.









