Más de 2,7 millones de cubanos sufren la falta de agua, admiten fuentes oficiales

El desabastecimiento impacta a cerca del 35 % de la población de la Isla conectada a las redes de acueducto.
Asegurar el agua se ha convertido en una lucha diaria para los cubanos
Asegurar el agua se ha convertido en una lucha diaria para los cubanos (Foto: CubaNet)

Al menos 2,7 millones de personas enfrentaron este viernes interrupciones totales o parciales en el servicio de agua potable en Cuba, una crisis atribuida a las fallas en los equipos de bombeo por los prolongados apagones de Sistema Electro-energético Nacional (SEN).

Un reporte divulgado por la agencia EFE señala que el desabastecimiento impacta a cerca del 35 % de la población conectada a las redes estatales de acueducto, registrándose el mayor nivel de afectación en las provincias occidentales de La Habana, Artemisa y Matanzas, así como en las orientales Holguín y Santiago de Cuba.

En La Habana, la falta de suministro se extiende por todos sus municipios, aunque las autoridades del sector citadas por la agencia española, incluido el director general de la empresa estatal Aguas de La Habana, Yosvany Rubí, puntualizaron que los escenarios más críticos se concentran en las localidades periféricas de Boyeros y El Cotorro, donde convergen roturas operativas e inestabilidad en el fluido eléctrico.

Por su parte, en Santiago de Cuba casi 180.000 residentes sufren la interrupción del servicio hídrico. En este territorio oriental, a las fallas del sistema eléctrico y los desperfectos mecánicos se suma la baja disponibilidad de agua en las presas debido a la sequía prolongada.

«Implica reinventar todo el sistema de gestión del abasto de agua de la población», llegó a reconocer el gobernante Miguel Díaz-Canel durante un recorrido oficial por el Sistema Cuenca Sur, admitiendo que el colapso del suministro añade una carga crítica a los problemas cotidianos de la ciudadanía derivados del déficit energético.

Frente al deterioro del servicio, el régimen cubano apuesta por una estrategia que prevé la instalación de sistemas alimentados con fuentes renovables de energía hacia finales de año para estabilizar el bombeo en las principales fuentes de abasto de la capital.

Sin embargo, el propio dictador cubano advirtió que los compromisos fijados para atenuar la escasez podrían sufrir retrasos: “Esta estrategia se puede mover en el tiempo”, reconoció Díaz-Canel, atribuyendo eventuales incumplimientos en el cronograma a “muchas variables de cómo se maneja la política agresiva del Gobierno de los Estados Unidos”.

La crisis del agua se profundiza a la par del colapso de la infraestructura eléctrica cubana, donde la insuficiencia de combustible y las averías en las termoeléctricas han reducido la capacidad de bombeo continuo, obligando al racionamiento e interrupciones prolongadas en muchos barrios del país.

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