LIMA, Perú — El gobernante Miguel Díaz-Canel aseguró que el régimen cubano espera comenzar a mostrar resultados de su nueva estrategia para enfrentar la crisis de abastecimiento de agua en La Habana a finales de septiembre, aunque advirtió que los plazos podrían modificarse y señaló como responsable a la administración Trump.
Durante una visita al Sistema Cuenca Sur, Díaz-Canel dijo que los primeros avances deberían apreciarse en “dos o tres” de los principales sistemas de abasto de la capital. “Después iremos consolidando el resto de las fuentes en octubre y ya estaremos entrando a fin de año con la variante más sostenible, que serían los sistemas apoyados con fuentes renovables de energía”, afirmó, según la web de la Presidencia cubana.
El dictador, sin embargo, dejó abierta la posibilidad de que el cronograma no se cumpla. “Esta estrategia se puede mover en el tiempo”, reconoció, atribuyendo esa eventualidad a “muchas variables de cómo se maneja la política agresiva del Gobierno de los Estados Unidos”.
La propuesta oficial pretende reducir la dependencia del bombeo de agua respecto al deteriorado Sistema Electroenergético Nacional (SEN), uno de los factores que han profundizado la falta de suministro en la capital durante los prolongados apagones.
De acuerdo con Díaz-Canel, garantizar electricidad a las instalaciones no implica necesariamente recuperar de inmediato el servicio de agua.
“El sistema de abasto de agua, incluso energéticamente, es más complejo que el de una red eléctrica”, sostuvo. En ese sentido justificó que las redes hidráulicas necesitan suficiente suministro eléctrico durante varias horas para llenar las conductoras y poner en funcionamiento de manera coordinada los sistemas de impulsión y rebombeo.
Los sistemas de abasto, añadió, son “sistemas inerciales que necesitan de 10 a 12 horas de estabilidad energética para poder tener estabilidad en el suministro de agua”, una condición que, reconoció, actualmente el régimen no puede garantizar de forma sostenida.
La estrategia busca entonces reducir esa vulnerabilidad. El objetivo, advirtió Díaz-Canel, es que, aunque existan “todavía apagones prolongados, ir resolviendo el problema del agua y quitar una situación de complejidad a los problemas” que golpean “en la economía y en la sociedad”.
Entre las medidas anunciadas figuran la recuperación de equipos de bombeo, la eliminación de fugas, la rehabilitación de conductoras y otras infraestructuras, el mantenimiento de instalaciones, la automatización, la generación distribuida, el uso de fuentes renovables y sistemas de acumulación de energía.
El Sistema Cuenca Sur, objeto de la visita del gobernante, abastece a más de 336.000 habitantes de los municipios Plaza de la Revolución, Diez de Octubre, Cerro, Centro Habana, Habana Vieja y parte de Boyeros. Para esa infraestructura también se anunciaron trabajos de recuperación de bombas, reparación de conductos y eliminación de fugas.
El Gobierno cubano reconoce que la implementación requerirá inversiones, pero hasta ahora no ha divulgado cuánto dinero será necesario para ejecutar el programa.
Díaz-Canel planteó además que el esquema diseñado para La Habana podría extenderse al resto del país. “Es una estrategia a compartir con el resto de las provincias”, afirmó, para que los gobiernos territoriales y municipales puedan adaptar las medidas “en la escala en que lo pueda hacer una provincia” o un municipio.
La crisis del agua se ha agravado en paralelo al deterioro del sistema eléctrico cubano. Los extensos apagones reducen la capacidad de bombeo y obligan a las autoridades a priorizar determinados sistemas, mientras numerosos barrios de La Habana afrontan interrupciones prolongadas del suministro.
El propio Díaz-Canel reconoció que el problema exige una transformación de fondo en la administración del servicio. “Implica reinventar todo el sistema de gestión del abasto de agua de la población”, dijo, al considerar que la falta de agua añade una nueva dificultad a los problemas cotidianos derivados de la crisis energética.










