Marco Rubio: “Cuba estará en una senda irreversible hacia un futuro muy diferente”

El jefe de la diplomacia estadounidense argumentó que no es posible eliminar de un día para otro un sistema que ha echado raíces durante décadas y sustituirlo por uno completamente nuevo.
Marco Rubio junto a su esposa. Foto: captura de pantalla.

MIAMI.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que confía en que Cuba haya iniciado un proceso irreversible de transformación antes de que concluya el segundo mandato de Donald Trump, en enero de 2029, aunque advirtió que desmontar las estructuras construidas por el régimen requerirá una transición de varios años.

“Estoy seguro de que, para cuando termine esta Administración, Cuba estará, como mínimo, en una senda irreversible hacia un futuro muy diferente”, declaró Rubio durante una entrevista en The Katie Miller Podcast, difundida este martes y en la que también participó su esposa, Jeanette Rubio.

La conductora le preguntó directamente si Cuba podría ser “la próxima” después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, ocurrida el 3 de enero de 2026. Rubio respondió que la Isla constituye una prioridad para Washington, pero evitó prometer un cambio inmediato o garantizar cuál sería el desenlace de la estrategia estadounidense.

El jefe de la diplomacia estadounidense argumentó que no es posible eliminar de un día para otro un sistema que ha echado raíces durante décadas y sustituirlo por uno completamente nuevo.

“No se puede mantener un sistema vigente durante 70 años sin que eche raíces y luego pretender arrancarlo todo de la noche a la mañana para plantar algo totalmente nuevo”, señaló. “Debe producirse una transición como parte del proceso para llegar a ese punto”.

Rubio mencionó como referencia las transformaciones ocurridas en Europa del Este después de la caída de los regímenes comunistas. A su juicio, países como Polonia necesitaron entre tres y cinco años para consolidar un nuevo modelo político y económico, un recorrido que Cuba también podría verse obligada a transitar.

“Creo que Cuba seguirá ese camino y que avanzará bastante en él”, sostuvo. “Ciertamente, bajo esta Administración, y dada la prioridad que se le otorga a Cuba, nunca se puede garantizar nada. Pero, sin duda, es una prioridad para nosotros porque redunda en nuestro interés nacional”.

“Me importa Cuba”

Rubio, hijo de emigrantes cubanos, separó su vínculo familiar con la Isla de las responsabilidades que ejerce como secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional.

“Me importa Cuba; obviamente, tengo una conexión personal con el país. Pero no trabajo para Cuba. Trabajo para Estados Unidos”, aclaró.

El funcionario dijo considerar favorable para la seguridad nacional estadounidense la existencia de “una Cuba segura, estable y alineada con Estados Unidos”, una visión que aseguró compartir respecto a Venezuela.

La cercanía geográfica, la posibilidad de nuevas oleadas migratorias y las relaciones de La Habana con adversarios de Washington han sido utilizadas por Rubio para presentar la situación cubana como un asunto de seguridad nacional.

En junio, durante una audiencia en el Senado, el secretario de Estado afirmó que Cuba continúa albergando instalaciones de inteligencia utilizadas en beneficio de China y Rusia. También ha advertido que Washington no tolerará operaciones militares, de espionaje o actividades hostiles realizadas desde la Isla.

Las declaraciones del podcast dan continuidad a una serie de pronunciamientos con los que Rubio ha defendido la necesidad de un cambio político y económico profundo en Cuba.

En marzo, tras considerar insuficientes las medidas de apertura anunciadas por La Habana, dijo que la economía cubana “no funciona” y que sus dirigentes no saben cómo corregirla. “Tienen que poner a gente nueva al mando”, declaró entonces, según recogieron The Washington Post y otros medios internacionales.

El 15 de mayo aseguró que el objetivo de Washington era una Cuba próspera y no “un Estado fallido a 90 millas” de las costas estadounidenses. Rubio afirmó que los cubanos logran prosperar en diferentes países, menos en la Isla, debido al modelo político y económico impuesto por el régimen.

“Nuestro plan para Cuba es un futuro próspero”, expresó. Sin embargo, añadió que ese propósito difícilmente podría alcanzarse mientras permanecieran en el poder los mismos dirigentes. En aquella entrevista, acusó a las autoridades cubanas de cerrarse a las reformas y de insistir en un sistema que ha demostrado ser inviable.

Cinco días después, en un mensaje por el 20 de mayo, Rubio ofreció al pueblo cubano una “nueva relación” con Estados Unidos, condicionada a reformas económicas, libertades políticas y elecciones plurales. También responsabilizó al conglomerado militar GAESA y a la cúpula gobernante por la escasez de alimentos, combustible y electricidad.

Washington acompañó ese mensaje con una oferta de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria, cuya distribución quedó en manos de la Iglesia católica u otras organizaciones independientes y no del Gobierno cubano.

Al día siguiente, reconoció que Estados Unidos prefería una solución diplomática, pero estimó que las probabilidades de alcanzar un acuerdo con la actual dirigencia eran “bajas”.

“Esa sigue siendo nuestra preferencia con Cuba”, dijo Rubio. “Pero, siendo honesto, la probabilidad de que ocurra, dado con quién estamos tratando en este momento, no es alta. Si cambian de opinión, aquí estamos. Mientras tanto, seguiremos haciendo lo que tengamos que hacer”, declaró, según Reuters.

El resto de la conversación tuvo un tono más personal. Rubio habló de su afición por la música electrónica, el rap y Tupac Shakur, así como de su gusto por el fútbol universitario, las bromas familiares y las dificultades para dormir debido a su agenda. Contó que suele recurrir a videos de YouTube con sonido de lluvia y sin anuncios para conciliar el sueño.

También relató que Trump no le planteó la Secretaría de Estado como una opción, sino como una decisión prácticamente tomada. Según Rubio, el entonces presidente electo lo llamó pocos días después de las elecciones y le anunció: “Vas a ser el secretario de Estado”.

Rubio aseguró que aceptó el cargo “encantado” y que se sintió honrado. Ahora, desde esa posición y como uno de los principales responsables de la política de Washington hacia La Habana, coloca el futuro de Cuba entre los asuntos que espera encaminar antes de que termine el actual mandato presidencial.

Díaz-Canel responde a la presión

Las nuevas palabras de Rubio coinciden con otra reacción de Miguel Díaz-Canel, quien este martes acusó a Washington de promover la injerencia y tratar de imponer decisiones sobre el futuro político cubano.

El régimen ha atribuido el agravamiento de la crisis económica y energética a las sanciones estadounidenses. Rubio, en cambio, responsabiliza al modelo comunista, la dependencia histórica de subsidios extranjeros y el control que ejercen las Fuerzas Armadas sobre sectores decisivos de la economía.

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