LIMA, Perú — El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo que el Gobierno cubano continúa representando un riesgo para la seguridad nacional estadounidense debido a su capacidad para desarrollar operaciones de espionaje e influencia política, y aseguró que esa amenaza ha sido subestimada durante décadas.
Durante una entrevista concedida al programa My View with Lara Trump, de Fox News, el jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que la cercanía geográfica de Cuba, unida a sus alianzas con gobiernos adversarios de Washington, convierte a la Isla en un desafío estratégico.
«Un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas alineado con adversarios de Estados Unidos es una amenaza para la seguridad nacional de nuestro país», afirmó.
Rubio defendió además un informe elaborado por el Departamento de Estado que atribuye al régimen cubano un papel relevante en redes internacionales de influencia política y en el respaldo a organizaciones y movimientos de izquierda en distintos países.
Según el funcionario, la investigación también documenta vínculos entre La Habana y grupos que participaron en las protestas raciales de 2020 en Estados Unidos, en manifestaciones propalestinas y en movilizaciones contra las políticas migratorias de Washington.
«No tiene nada de espontáneo. Está financiado, está organizado, y Cuba forma parte de esa red y, en algunos casos, es una parte fundamental de ella», declaró Rubio, quien mencionó a la organización Code Pink entre los grupos que, a su juicio, integran esa estructura.
El secretario de Estado rechazó las críticas formuladas contra el informe y sostuvo que sus conclusiones están respaldadas por información verificable. También afirmó que durante años sectores políticos, académicos y mediáticos estadounidenses han minimizado el alcance de las actividades de inteligencia atribuidas al Gobierno cubano.
En ese contexto, recordó que La Habana ha desarrollado una amplia capacidad de espionaje pese a sus limitados recursos. «Para el estadounidense promedio, Cuba es un país pequeño a 90 millas de nuestras costas (…), pero la gente olvida que, cuando se trata de asuntos como el espionaje y las operaciones de influencia, en realidad son una superpotencia en esos campos», aseguró.
Como ejemplos, mencionó el caso de la exanalista de inteligencia Ana Belén Montes y el exdiplomático estadounidense Víctor Manuel Rocha, resaltando que la infiltración de agentes cubanos en instituciones estadounidenses ha sido una práctica sostenida durante décadas. «Si se analiza la historia del espionaje en Estados Unidos, Cuba es el único país que ha implantado y encubierto espías de forma sistemática en nuestro sistema sin siquiera pagarles», afirmó.
Las declaraciones amplían una línea de argumentos que Rubio ha mantenido en sus recientes intervenciones públicas sobre Cuba. La semana pasada, durante una visita oficial a Filipinas, sostuvo que el principal freno al desarrollo económico de la Isla no son factores externos, sino el temor del régimen castrista a perder el control político si emprenden reformas que amplíen las libertades económicas.
En esa comparecencia reiteró que Estados Unidos desea una Cuba «próspera» y «libre», aunque evitó revelar los detalles de la estrategia de la Administración de Donald Trump hacia la Isla. Asimismo, aseguró que la dictadura cubana enfrenta un dilema entre preservar el modelo político vigente o impulsar cambios que favorezcan el crecimiento económico. «El gran dilema del régimen es que teme perder el control si mejora la economía», concluyó.










