MIAMI, Estados Unidos ― El Ministerio de Asuntos Exteriores de España afirmó que sigue con “enorme preocupación” el impacto de las medidas de Estados Unidos sobre empresas españolas, después de que Meliá Hotels International anunciara el cese inmediato de la gestión y comercialización de 15 hoteles en Cuba.
Fuentes de Exteriores dijeron a EFE que esas medidas “unilaterales” afectan a los intereses de compañías españolas y agravan “la penuria humanitaria” de la población cubana. La reacción se produjo en medio del repliegue de empresas extranjeras vinculadas al turismo cubano ante el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra entidades relacionadas con el conglomerado militar GAESA.
Meliá Hotels International comunicó este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que su filial portuguesa Ilha Bela Gestao E Turismo, Ltd decidió “concluir de forma inmediata la prestación de los servicios de gestión y comercialización, así como la cesión de uso de nuestras marcas hoteleras”, respecto a 15 instalaciones en Cuba.
La compañía explicó que la decisión fue adoptada “ante los acontecimientos y circunstancias que van sucediendo en el contexto geopolítico social, legal y económico de la República de Cuba” y en el marco de su “ejercicio continuado de evaluación de riesgos”.
Los hoteles afectados son el Gran Hotel Bristol Habana Vieja Member of The Meliá Collection, Innside Catedral Habana, Meliá Buena Vista, Meliá Cayo Santa María, Meliá Jardines del Rey, Meliá Las Dunas, Meliá Península Varadero, Paradisus Los Cayos, Paradisus Princesa Mar, Paradisus Río de Oro, Paradisus Varadero, Sol Caribe Beach, Sol Cayo Santa María, Sol Río de Luna y Mares y Sol Varadero Beach.
Meliá precisó que la medida ya había sido avanzada el 26 de mayo a la propiedad de esos hoteles y que fue confirmada este 3 de junio. Según la empresa, responde a “una combinación de circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión o actuación de Ilha Bela”, que han impactado “de forma significativa en la operativa, legalidad y seguridad” de los servicios.
La hotelera sostuvo que el impacto será “limitado”, porque “la gran mayoría” de los establecimientos señalados estaban cerrados y sin actividad debido a los problemas energéticos y a la caída de la demanda en Cuba. No obstante, afirmó que activó planes específicos para una “desafiliación ordenada” e implementó protocolos para informar a proveedores y clientes.
La decisión ocurre dos días antes del 5 de junio, fecha señalada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC, por sus siglas en inglés) como límite para determinadas operaciones de cierre o liquidación de vínculos con GAESA o entidades en las que ese grupo posea, directa o indirectamente, una participación igual o superior al 50%.
La OFAC indicó que, en términos generales, las personas extranjeras, incluidas instituciones financieras, sí están expuestas a riesgo de sanciones por transacciones con GAESA, aunque Washington no pretende sancionar operaciones “ordinariamente incidentales y necesarias” para el cierre de esas relaciones hasta este 5 de junio.
El endurecimiento se deriva de la Orden ejecutiva 14404, firmada por Donald Trump el 1 de mayo. El decreto autoriza sanciones contra personas extranjeras que operen o hayan operado en sectores de la economía cubana como energía, defensa, minería, servicios financieros y seguridad, así como contra quienes apoyen al Gobierno cubano o a personas bloqueadas bajo esa orden.
Ese mismo 7 de mayo, la OFAC actualizó su lista de Nacionales Especialmente Designados e incluyó bajo la nueva autoridad sancionadora a GAESA y a Moa Nickel S.A. También añadió a Ania Guillermina Lastres Morera, actual presidenta ejecutiva de GAESA.
Fuentes del Ministerio español de Economía señalaron a EFE que el Gobierno mantiene un seguimiento estrecho y permanente de la situación en Cuba y contactos continuos con empresas potencialmente afectadas.










