MIAMI, Estados Unidos ― El Gobierno cubano redujo de cuatro a dos el número de diplomáticos destinados en su embajada en Corea del Sur, poco más de un año después de inaugurar la legación, informó el Seoul Economic Daily, que atribuyó el dato a fuentes diplomáticas.
Los dos funcionarios regresaron recientemente a Cuba por instrucciones de La Habana y no como parte de una rotación ordinaria al concluir sus misiones, según las fuentes consultadas por el periódico surcoreano. El reporte no identificó a los diplomáticos retirados ni precisó cuándo abandonaron Seúl.
En la embajada permanecen el representante del régimen cubano, Claudio Monzón, y la consejera Patricia Flechilla. Monzón asumió sus funciones en enero de 2025, meses antes de la inauguración oficial de la sede diplomática cubana en la capital surcoreana.
La Embajada de Cuba reconoció el cambio de personal, pero rechazó que estuviera relacionado con el estado de los vínculos entre ambos países. En una respuesta escrita al Seoul Economic Daily, sostuvo que las decisiones administrativas de la legación tienen carácter interno y carecen de significado político o conexión con las relaciones bilaterales.
La Cancillería surcoreana, sin embargo, no había recibido una explicación específica de La Habana sobre el regreso de los dos diplomáticos, de acuerdo con el periódico. Corea del Sur mantiene cinco funcionarios en su embajada en la capital cubana y no tiene previsto modificar esa plantilla.
El silencio sobre las razones de la reducción ha generado especulaciones en círculos diplomáticos citados por el medio, algunos de los cuales consideran que podría tratarse de una protesta tácita contra Seúl. No obstante, el reporte no aportó pruebas de esa interpretación y la representación cubana la contradijo expresamente. Ninguna fuente oficial ha confirmado hasta ahora que exista una disputa diplomática.
La decisión llama la atención por haberse producido durante la etapa inicial de una relación que ambos gobiernos habían presentado como una oportunidad para ampliar sus intercambios económicos, comerciales, científicos y culturales.
Cuba y Corea del Sur establecieron relaciones diplomáticas el 14 de febrero de 2024 mediante un intercambio de notas entre sus respectivas representaciones ante Naciones Unidas en Nueva York. El acercamiento tuvo especial relevancia geopolítica debido a la alianza histórica de La Habana con Corea del Norte, país que mantiene relaciones diplomáticas con Cuba desde 1960.
Corea del Sur abrió su embajada en La Habana en enero de 2025. En la ceremonia participaron Lee Joo-il, entonces director general para América Central y del Sur de la Cancillería surcoreana, y Carlos Miguel Pereira, director general de Asuntos Bilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.
La Cancillería de Corea del Sur afirmó en ese momento que la nueva representación debía facilitar la asistencia consular a sus ciudadanos y contribuir a ampliar los intercambios y la cooperación bilateral. Unos 30 ciudadanos surcoreanos residían entonces en Cuba, según datos oficiales citados por la agencia Yonhap.
La Embajada de Cuba en Seúl fue inaugurada el 10 de junio de 2025. Su apertura completó el establecimiento de misiones permanentes en las dos capitales, aproximadamente 16 meses después del anuncio del inicio de relaciones.
Antes de la inauguración, Monzón había descrito los vínculos como todavía incipientes. En una entrevista publicada por Yonhap en enero de 2025, el diplomático afirmó: “Estamos en un punto de partida [con Corea del Sur]. Creo que todavía hay mucho que conocer sobre nuestras respectivas realidades, conocernos, y eso es algo importante”.
El embajador mencionó entonces posibles áreas de cooperación en la economía, la cultura, la ciencia y el ámbito académico. También intentó atraer el interés de empresas surcoreanas hacia el níquel, el cobalto y la industria biotecnológica cubana, sectores que La Habana considera prioritarios para captar inversiones y divisas.
La actividad bilateral todavía parecía avanzar en junio pasado, tres meses antes de conocerse la reducción de la plantilla diplomática. La embajada organizó entonces un foro empresarial en Seúl en el que participaron Monzón y Antonio Carricarte, presidente de la Cámara de Comercio de Cuba.
Durante el encuentro, informó The Korea Herald, los representantes cubanos promovieron oportunidades de inversión y comercio en energías renovables, biotecnología, industria farmacéutica, agricultura, turismo, salud, bienes de consumo y logística. Carricarte manifestó el interés de La Habana en incorporar a Corea del Sur a su red de socios económicos y aprender de su modelo de desarrollo industrial.
Lee Myung-joon, funcionario de la oficina comercial surcoreana en La Habana, advirtió durante el foro que las empresas interesadas en Cuba debían evaluar cada operación por separado, aplicar controles legales y considerar los riesgos derivados de las sanciones de EE.UU. También recomendó una entrada gradual en el sector privado de la Isla.
El establecimiento de relaciones con La Habana había sido interpretado en Seúl como una ampliación de su presencia diplomática entre los aliados tradicionales de Pyongyang. Un análisis del Korea Economic Institute of America señaló que la apertura de las embajadas tenía para Corea del Sur un valor político y estratégico que superaba las previsiones inmediatas de comercio e inversión.
Cuba, por su parte, ha mantenido sus vínculos políticos con Corea del Norte y no presentó el acercamiento a Seúl como un abandono de esa alianza. Tampoco existe información verificada que permita vincular el regreso de los dos diplomáticos cubanos con una presión de Pyongyang o con un deterioro específico de las relaciones entre La Habana y Seúl.




