septiembre 17, 2026

EE.UU. coordina con Cáritas la llegada de ayuda humanitaria a cinco provincias cubanas

Camagüey, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Matanzas y Pinar del Río recibirán la asistencia.
El encargado de negocios de EE.UU. en Cuba, Mike Hammer, se reúne con la directora de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal Martínez, y su equipo para coordinar la llegada de nueva ayuda humanitaria a cinco provincias (Foto: Embajada de EE.UU. en Cuba - X) ChatGPT can make mistakes. Check important info.

MIAMI, Estados Unidos ― El Gobierno de EE.UU. coordina con Cáritas Cuba la llegada en las próximas semanas de nueva ayuda humanitaria destinada a personas vulnerables de Camagüey, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Matanzas y Pinar del Río, anunció este miércoles la Embajada estadounidense en La Habana. La representación diplomática no informó el volumen, el contenido ni la fecha exacta de las entregas.

El anuncio tuvo lugar después de una reunión del encargado de negocios de EE.UU. en Cuba, Mike Hammer, con la directora de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal Martínez, y su equipo. La misión diplomática explicó que el encuentro tuvo como propósito coordinar la llegada de la asistencia y agradeció el trabajo de la organización católica, que tendrá a su cargo la distribución entre la población.

La publicación no precisa cuántas personas serán beneficiadas en cada provincia, qué criterios se utilizarán para seleccionarlas ni si las entregas comenzarán al mismo tiempo en los cinco territorios. Tampoco aclara los puntos de entrada de los cargamentos o el calendario que seguirán los equipos diocesanos de Cáritas.

La agencia EFE recogió además una publicación de Cáritas Cuba sobre los preparativos en Lugareño, un poblado de Camagüey. Según ese reporte, el equipo de Formación Institucional de Cáritas Camagüey impartió un taller de orientación al personal y los voluntarios que participarán en la entrega, con indicaciones sobre el trato a los beneficiarios y el manejo de los donativos.

El anuncio ampliará el alcance territorial de un programa que ya ha efectuado distribuciones en Mayabeque, Artemisa y Villa Clara. El primer envío correspondiente al compromiso anunciado este año por Washington salió de Miami el 21 de julio con paquetes de alimentos y artículos de higiene para un máximo de 700 familias cubanas.

El Departamento de Estado informó entonces que Catholic Relief Services (CRS), la agencia humanitaria internacional de la comunidad católica estadounidense, trasladaría los módulos y los entregaría junto con la Iglesia Católica y Cáritas Cuba. Washington sostuvo que la distribución directa mediante representantes parroquiales buscaba impedir que las autoridades cubanas desviaran o se apropiaran de la asistencia.

Ese mismo 21 de julio, CRS comunicó que el Departamento de Estado le había concedido una asignación de 60 millones de dólares para ampliar la respuesta humanitaria en todo el país. La organización calculó que esos fondos permitirían proporcionar alimentos de emergencia y suministros de higiene a cerca de 200.000 hogares, equivalentes a más de medio millón de personas, y entregar colchones, mantas y otros artículos esenciales a otras 7.000.

CRS indicó que la operación se sumaba a su respuesta tras el huracán Melissa, concentrada en cuatro diócesis orientales, y que la ampliación comenzaría más adelante en 2026. También señaló que trabaja con Cáritas Cuba desde hace más de tres décadas y utiliza la red nacional de la Iglesia para llegar a comunidades vulnerables.

Los comunicados públicos revisados no permiten determinar si la ayuda anunciada ahora para las cinco provincias procede de esa asignación de 60 millones de dólares ni qué parte del compromiso total de 100 millones se ha gastado o entregado. La Embajada tampoco ofreció un balance acumulado de módulos distribuidos desde julio.

Cáritas Cuba informó el 22 de julio que las primeras entregas habían comenzado en Bejucal, Mayabeque, y Alquízar, Artemisa. Los módulos contenían alimentos no perecederos y artículos de higiene personal y serían repartidos tanto en las cabeceras municipales como en otras localidades de ambos territorios. La organización afirmó que la labor se realizaría con transparencia, acompañamiento cercano y trato humano.

La semana pasada, un cargamento estadounidense con 700 módulos de alimentos y productos de higiene llegó a Santa Clara, según informó EFE. Cáritas destinó esa remesa a comunidades de Quemado de Güines y Rancho Veloz, en el norte de Villa Clara. Los paquetes incluían arroz, frijoles, aceite, azúcar, espaguetis, sardinas y atún, además de jabón, productos dentales, tabletas para potabilizar agua, almohadillas sanitarias, recipientes y lámparas recargables.

Informes posteriores de Cáritas Cuba muestran que los voluntarios trasladaron la asistencia a pequeños asentamientos rurales. En Lutgardita entregaron 45 módulos y extendieron el recorrido a Carahatas y a los caseríos La Esperanza y El Conde. Otro equipo llegó a Riquelme, Chuchita, Paso Cavado y El Piñón, zonas de acceso difícil situadas en los alrededores de Quemado de Güines.

La propia organización reconoció que los artículos recibidos no cubrirán durante mucho tiempo las necesidades de las familias. El alcance previsto, sin embargo, es considerablemente mayor que el de los primeros vuelos: la asignación gestionada por CRS fue diseñada para atender a más de 500.000 personas, aunque todavía no existe un desglose público por provincia o municipio.

El programa deriva de una oferta que el Departamento de Estado reiteró públicamente el 13 de mayo: 100 millones de dólares adicionales en asistencia directa para el pueblo cubano, canalizados por la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes. En el mismo comunicado, Washington reclamó reformas significativas y acusó al régimen de impedir la entrada de ayuda.

El Gobierno cubano respondió que consideraría la oferta siempre que no incluyera condicionamientos políticos. El canciller del régimen, Bruno Rodríguez Parrilla, manifestó reservas sobre las intenciones de Washington, mientras Miguel Díaz-Canel dijo que aceptaría asistencia ajustada a las normas humanitarias internacionales. La propuesta coincidió con medidas estadounidenses para frenar el suministro de petróleo a Cuba, a las que La Habana atribuye parte del deterioro de los servicios públicos y de las condiciones de vida.

El Departamento de Estado explicó que la iniciativa de 100 millones se apoyaba en una operación anterior de nueve millones de dólares ejecutada con CRS y Cáritas Cuba después del huracán Melissa.

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