Juan Pablo Piñeiro, el cubano que vendía granizados y apareció en el Super Bowl junto a Bad Bunny

El exjugador de baloncesto fue elegido por el equipo de Bad Bunny para formar parte del espectáculo latino más ambicioso de la historia del Super Bowl.
El cubano Juan Pablo Piñeiro
El cubano Juan Pablo Piñeiro (Foto: Cortesía)

MIAMI, Estados Unidos — Baloncestista y piragüero. Juan Pablo Piñeiro conduce una camioneta cuatro por cuatro junto a su esposa y sus hijos rumbo a un partido de los Capitanes de Arecibo, el equipo profesional que hoy defiende en Puerto Rico. El trayecto dura más de dos horas y el tráfico apenas avanza, pero en medio del tapón su mente vuelve al día en que su vida dio un vuelco. Aunque terminó normalizándolo, para Juan Pablo era “increíble” que, entre todos los piragüeros del Viejo San Juan, fuera precisamente él —un cubano de dos metros nacido en Nueva Paz, pueblo más conocido por su matadero de reses que por producir estrellas— el elegido por Bad Bunny para aparecer en el show de medio tiempo del Super Bowl más grande que haya visto la música latina. Entre cañaverales, referencias al Caribe y discursos sobre identidad latinoamericana, Juan Pablo apareció sirviendo piraguas, lo que los cubanos llamarían “granizados”. Meses más tarde, antes de un partido que todavía no sabe que ganará, cuenta cómo llegó a Los Ángeles a compartir escenario con quien prefiere llamar Benito, a secas.

I

Según relata, se vinculó con la producción del show de medio tiempo del Super Bowl porque, como jugador de baloncesto profesional en Puerto Rico, formó parte del equipo Los Cangrejeros de Santurce. Durante ese tiempo, la producción de Rimas, que estaba a cargo del evento, supo que él tenía un carrito de piraguas en el Viejo San Juan. Benito (Bad Bunny) quería hacer algo típico de Puerto Rico, incluyendo la piragua, y así fue como Juan Pablo fue elegido para ser el piragüero en el show.

Para el baloncestista, llevar las banderas de Cuba y Puerto Rico en un evento de tal magnitud significó una gran responsabilidad. Se sintió “honrado”, dice, y trató de hacerlo lo mejor posible, representando no solo a la isla y al archipiélago, sino también al Caribe todo y a Latinoamérica.

II

Juan Pablo Piñeiro describe su proceso de adaptación y vida en Puerto Rico desde 2012 como “muy cómodo”. Desde que llegó a este país que constantemente le recordaba a Cuba por su clima y su gente, le abrieron las puertas y tuvo la oportunidad de ingresar a la universidad, estudiar y graduarse con un bachillerato en ciencias sociales y humanas, específicamente en Justicia Criminal, en 2016. Después de graduarse, comenzó a jugar baloncesto profesionalmente.

En paralelo, nacieron sus hijos, que se identifican fuertemente con la cultura puertorriqueña. Piñeiro menciona que tienen un “patriotismo puertorriqueño que es algo impresionante”. Incluso, cuando hay juegos entre Puerto Rico y Cuba, sus hijos se identifican como boricuas, diciendo “nosotros somos boricuas de pura cepa”, lo cual, dice, lo hace feliz porque él mismo se considera cubano “de pura cepa” y agradece a Puerto Rico la oportunidad de rehacer allí su vida.

***

―Juan Pablo, eres el cubano que estuvo representando a nuestro país en el show de medio tiempo del Super Bowl, protagonizado este año por el artista boricua Bad Bunny. ¿Cómo pasó esto?

―Fue una gran bendición; yo más que agradecido. Fue un momento espectacular desde que me dijeron, desde que contactaron conmigo para dicho evento.

Ellos [los organizadores del show de mediotiempo], dos o tres días después del Día de Reyes, me llamaron y me comentaron que estuviera listo para el show que se iba a realizar, el halftime del Super Bowl; que Benito quería hacer algo bien lindo, típico de Puerto Rico, que incluía la piragua ―el granizado para nosotros los cubanos. Entonces dijeron que iba a ser yo el piragüero y, gracias a Dios, así fue.

―¿Y ya Benito tenía alguna referencia de ti?

Sí, esa es la pregunta que me hacen todos porque siempre dicen ‘Sí, pero, ¿cómo de tantos piragüeros vinieron a dar contigo? ¿Cómo se dio ese encuentro?’. Y lo que sucede es que como yo juego baloncesto profesional aquí en Puerto Rico, estuve en el equipo de ellos, que es los Cangrejeros de Santurce. Entonces, en ese tiempo que estuve jugando con ellos, ellos fueron conocedores de que yo tenía un carrito de piragua en el Viejo San Juan. Y el tema era un poco vincular lo que es el deporte con la tradición. ¿Qué mejor exponente entonces que un baloncestista piragüero?

―Pero siendo cubano y viviendo en Puerto Rico, ¿cómo te sentiste al ser llamado para este gran evento?

―Me sentí más que honrado y con una responsabilidad muy grande porque venimos de Cuba, estamos aquí hoy en Puerto Rico, pero como dice Lolita [Lola Rodríguez de Tió, poeta puertorriqueña], “Cuba y Puerto Rico son, de un pájaro, las dos alas”. Realmente traté de hacerlo lo mejor que pude y representar no solo a Cuba y Puerto Rico, sino al Caribe, a toda Latinoamérica.

¿De qué parte de Cuba eres específicamente?

―Yo soy de Nueva Paz. Antiguamente Habana Campo, ahora Mayabeque.

¿Y cómo es que te vinculas al deporte?

―Sí, es que nosotros los cubanos siempre tenemos algo: si no es de deportista, es de actor, de cantante, de algo… Desde niño jugué varios deportes, pero ya a los 12, 13 años me definí por el baloncesto.

Inicié en la EIDE [Escuela de Iniciación Deportiva] a los 13 años, después pasé a la ESPA [Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético] y más adelante a [la Escuela de Alto Rendimiento] Cerro Pelado. Siempre estuve, gracias a Dios, en la selección nacional de las categorías juveniles.

―¿Entonces has competido representando a Cuba?

―Sí, en su momento. Yo era del equipo nacional de Cuba. Representé a Cuba en los Centrobasket, estuve en el preolímpico de 2011, en Mar del Plata, en Argentina; y ya después en el último Centrobasket que fue cuando me quedé aquí en Puerto Rico, en 2012.

Y todo este tiempo en Puerto Rico… ¿te has sentido también como en casa?

―Sí. La verdad es que desde que llegué me abrieron las puertas aquí en Puerto Rico; y yo más que agradecido porque tuve la oportunidad de ingresar a la universidad y graduarme con un bachelor degree en Ciencias Sociales y Humanas, específicamente en Justicia Criminal. Terminé en 2016 y ahí empecé a jugar profesionalmente. La cultura, lo que es el entorno boricua, es muy similar al de Cuba, por todo lo que es clima, las personas… Somos caribeños.

Estudiaste, me dices, Justicia Criminal. ¿Ejerciste esto de alguna manera?

―No, no lo ejercí porque una vez me gradué, empecé a jugar profesionalmente.

¿Y dónde se ve Juan Pablo en unos años? ¿Crees posible jugar en Estados Unidos, en Miami, en Cuba?

―No, no, no creo. Una vez termine ―y Dios me permita muchos años seguir ejerciendo lo que más me apasiona, que es jugar al baloncesto―, realmente lo que quisiera es, si tengo la oportunidad, enseñar a niños. Eso siempre me ha gustado. Es algo que me pasa por la mente, pero todavía no lo he definido porque todo el tiempo que tengo fuera del baloncesto es para dedicárselo a mi familia.

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¿Tus hijos desean continuar un poco esta tradición deportiva?

―Realmente aquí todos hacen deporte, pero aún son niños. Será lo que ellos quieran; papá y mamá los apoyamos, no tratamos de imponerles nada.

¿Cómo ha sido incorporarte a la sociedad, sobre todo teniendo hijos que ya empiezan a sentirse puertorriqueños? ¿Cómo viven ese proceso?

―Mis hijos nacieron aquí en Puerto Rico; realmente ellos están encantados porque tienen esto del patriotismo puertorriqueño que es algo impresionante; cada vez que hay unos juegos en los que tiene que jugar Puerto Rico vs. Cuba, yo para ver su sentir, les pregunto ‘¿A quién van? A Cuba, ¿no? Con papá’. Y no, no hay manera de que digan que sí; ellos son boricuas, como dicen, de pura cepa.

Mirando hacia atrás y viendo el recorrido que has tenido, ¿crees que salir de Cuba fue la decisión correcta?

―Yo siempre he sido bien claro: realmente ha sido la decisión más importante que he tomado en mi vida, la más difícil, pero ha sido también la mejor porque siempre quise jugar profesionalmente. Le doy gracias a Dios que me dio la valentía para tomar esa decisión y realmente ahora, con el pasar de los años pues con más ahínco puedo ratificar que fue la mejor decisión.

Volviendo al punto en el que comenzó esta entrevista, ¿qué tan desafiante fue la preparación para estar representando a Cuba en el show de medio tiempo del Super Bowl?

―Tuve que prepararme, y fue una preparación fuerte, fue ardua, porque fueron muchos días de mucha práctica para que todo quedara pues como quedó, a la altura de tan magnos eventos. En lo particular, yo lo tomé muy en serio porque estaba no solo representando los valores de Puerto Rico ―yo que soy cubano―, de piragüero, sino de toda Latinoamérica.

¿Con cuánto tiempo de antelación se tuvieron que trasladar hacia Estados Unidos, hacia la parte continental?

―Yo estuve dos semanas, pero en este caso sé que muchos compañeros estuvieron meses porque la preparación de los bailarines, de las coreografías, llevaba mucho trabajo.

―¿Y qué tan difícil fue el proceso?

―Nosotros los cubanos no tenemos esa cultura de fútbol americano. Entonces, cuando me dijeron “No, que van a participar en el show de medio tiempo del Super Bowl”, me sentí sorprendido, pero mis hijos… Estas nuevas generaciones con la tecnología y constantemente viendo todo en YouTube sí conocen e iban a ver el show de medio tiempo sin saber nada porque nadie podía saber nada. La única que supo era mi esposa porque a los niños no pudimos decirles para que no dijeran nada. Y ahí fue cuando vi la magnitud del show, que era algo impresionante.

¿Cómo fue la reacción de tu familia, de quienes te vieron luego desde Cuba o desde diferentes partes del mundo?

―Súper, superemocionados, todos emocionados y sorprendidos porque nadie sabía nada y fue sorpresa para todos. Yo estaba consciente de que iba a ser una gran sorpresa para todos porque se mantuvo todo oculto hasta el día que fue el show.

¿Y alguna vez como piragüero te pasó por la cabeza que algo así podría ocurrir?

―No, no, jamás. Nunca. Jamás.

―Tras esta participación en el Super Bowl, ¿ha habido algún cambio en tu vida?

―Ha habido cambios, pero nada extraordinario. Eso sí, uno participó en el show, pero no es algo que me haya cambiado a mí. No, seguimos tranquilos. Eso sí, los que van ahora al Viejo San Juan, que me ha ocurrido, dicen ‘Queremos ver al piragüero que participó en el medio tiempo’. Eso sí me ha ocurrido. Mucho.

¿Qué mensaje les das a esos cubanos que están por el mundo o a esos cubanos que están también en Cuba y que sueñan con alguna vez tener en sus vidas algún tipo de hito, de crecimiento, de esperanza?

―Para mis hermanos cubanos que se encuentren en las circunstancias que sean, les digo que nunca se puede dejar de creer. Hay que seguir hacia adelante, no detenerse y seguir hacia adelante. Leí algo que siempre tengo en mente: es importante creer que Dios nos va a dar la perspectiva que necesitamos para reírnos mañana de lo que hoy fue un gran problema. No perdamos la fe.

Bad Bunny's Apple Music Super Bowl Halftime Show

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