MADRID, España.- El obispo de la Iglesia Episcopal en Cuba, Ángel Roberto Rivera Rodríguez, y 21 miembros del clero de esa denominación denunciaron las graves condiciones de vida que atraviesan los cubanos y pidieron a las autoridades de la Isla escuchar las demandas de la población.
En una carta dirigida a la Iglesia y al pueblo cubano, fechada el 4 de octubre, los religiosos afirmaron sentir una “profunda insatisfacción ante las escaseces que agobian a nuestro pueblo», y mencionaron, entre ellas, el hambre, la falta de medicamentos y agua, los prolongados apagones y el deterioro de los sistemas de Salud y Educación.
El documento también señala la emigración masiva, los elevados precios de productos básicos y la creciente desigualdad como parte de una realidad que, sostienen, golpea directamente la dignidad de los cubanos.
Para los firmantes, esas dificultades no constituyen problemas abstractos, sino que tienen consecuencias cotidianas en los hogares: familias sin alimentos suficientes, enfermos sin tratamiento, jóvenes afectados por el deterioro educativo y madres que pierden la esperanza.
La declaración dedica además un apartado al caso de la creadora de contenido Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, y su madre, Caridad Silvente. Ambas fueron declaradas culpables el 1 de octubre y condenadas a dos años de limitación de libertad por el delito de “actos contra la intimidad personal y familiar”.
El proceso se originó después de que madre e hija grabaran y difundieran en redes sociales la visita a su vivienda, en marzo pasado, de un agente que acudió vestido de civil para entregar una citación de la Seguridad del Estado.
El clero episcopal expresó su solidaridad con ambas mujeres y condenó el empleo de la violencia, la intimidación y el acoso contra ciudadanos que deciden reclamar sus derechos.
«Expresamos también nuestra frustración y dolor ante el uso de la violencia, la intimidación y el acoso, por parte de las fuerzas policiales, contra los que deciden alzar su voz y exigir sus derechos, máxime, cuando dicho derecho de expresión está amparado en la Constitución de nuestra República», dijeron en este sentido.
Asimismo, lanzaron una de las afirmaciones más contundentes del documento: “Callar la voz de los jóvenes es callar el presente y el futuro de la patria”.
“Ante todo esto decimos: ¡Basta!”, agregaron, al sostener que ningún cubano debe ejercer violencia contra otro por razones políticas o de cualquier otra índole.
La Iglesia Episcopal pidió a las autoridades escuchar “el clamor” de una población a la que están llamadas a servir y proteger, en lugar de «continuar pidiendo más sacrificios».
Los firmantes aclararon que su pronunciamiento no busca la confrontación, sino el diálogo, y reiteraron su compromiso de acompañar a los sectores más vulnerables y a quienes sufren consecuencias por expresar públicamente su descontento.









