LIMA, Perú – El hartazgo popular por los apagones y la falta de libertades en Cuba se reflejó durante la noche de este jueves y madrugada del viernes mediante cacerolazos, protestas e incendios en varios barrios de La Habana, según reportes de activistas y medios independientes en redes sociales.
Manifestaciones con cacerolazos y fogatas se registraron en el barrio de Santos Suárez, en el municipio habanero de Diez de Octubre, pese a la presencia de fuerzas policiales en la zona.
Videos publicados muestran a vecinos concentrados en la intersección de Santa Irene y Calzada de Diez de Octubre, donde manifestantes salieron a las calles golpeando calderos y levantaron fogatas que provocaron la paralización del tráfico.
“Ahora mismo cerca de la Esquina de Toyo hay un cacerolazo tremendo. Hay patrullas y boinas negras, y se teme que la situación escale a una manifestación mayor”, reportó en Facebook la activista Yamilka Lafita, conocida como Lara Crofs, sobre otro foco de protestas.
Imágenes difundidas en plataformas digitales muestran grupos de personas reunidas en la vía pública, pese a la presencia de fuerzas represivas del régimen.
Una grabación en particular muestra el momento en que la policía política de la dictadura intentaba arrestar a un hombre que golpeaba una cazuela pacíficamente desde la acera, cuando los vecinos intervinieron e impidieron su detención.
Las protestas también sacudieron en las últimas horas otros barrios de La Habana, como Lawton y Alamar. Asimismo, circularon informaciones sobre incidentes en Tamarindo, dentro de Santos Suárez, que hasta el momento no han podido ser confirmados por la prensa independiente.
Los hechos ocurren en medio de una crisis energética cada vez más grave en Cuba. La falta de combustible, el deterioro de las termoeléctricas y la falta de mantenimiento en el sistema eléctrico han provocado apagones prolongados en todo el país, especialmente durante las noches.
La situación energética se suma a una profunda crisis económica y alimentaria. En la Isla escasean productos básicos como arroz, aceite, harina y carne, mientras la inflación y la dolarización parcial de la economía han deteriorado aún más el poder adquisitivo de la población.









