LIMA, Perú – El Gobierno en Cuba apuesta por la “reubicación laboral” dentro del sector estatal como principal respuesta a la crisis energética, en un intento por evitar que el deterioro de la actividad económica se traduzca en un aumento del desempleo.
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, señaló en el programa oficial Mesa Redonda que la política prioriza reubicar a los empleados cuyas funciones se han visto afectadas por los apagones y la falta de recursos.
“La prioridad número uno es la reubicación laboral. No la interrupción”, señaló.
La medida evidencia las dificultades que enfrentan numerosas empresas estatales para mantener su funcionamiento, lo que ha derivado en el desplazamiento de trabajadores hacia otros sectores que el régimen considera “estratégicos y de alto impacto comunitario”.
Otamendiz Campos indicó que, cuando sea posible, se priorizarán opciones como el teletrabajo, el trabajo a distancia o ajustes de funciones y horarios; en caso contrario, los trabajadores serán trasladados a otras actividades de “utilidad social y económica”.
Al respecto, el titular refirió que existen amplias oportunidades para emplear la fuerza laboral en áreas como: producción local de alimentos; servicios comunales, como la recogida de basura y la higienización de las comunidades; atención a personas y grupos en situación de vulnerabilidad; y apoyo a procesos educativos, ante el déficit de personal docente.
El ministro de Trabajo reconoció que, en caso de paralización, los salarios se mantienen íntegros solo durante el primer mes, tras lo cual se reducen al 60 %, lo que supone una pérdida de ingresos en un entorno cubano marcado por la inflación y la escasez de productos básicos.
Asimismo, el régimen ha delegado en las empresas estatales la responsabilidad de buscar alternativas ocupacionales para sus plantillas, pese a operar en condiciones limitadas de recursos, lo que podría traducirse en empleos de baja o ninguna productividad.
Las últimas decisiones del Gobierno cubano forman parte de un conjunto de ajustes de subsistencia puestos en marcha ante el deterioro del sistema energético, afectado por la escasez de combustible, largos apagones y limitaciones en el transporte.









