MIAMI, Estados Unidos. – El actor y director estadounidense Robert Duvall, ganador del premio Óscar y uno de los intérpretes más influyentes del cine contemporáneo, murió este domingo a los 95 años en su residencia de Middleburg, Virginia, confirmó en Facebook su esposa, Luciana Duvall.
“Bob falleció en paz en casa, rodeado de amor y consuelo. Para el mundo, era un actor ganador del Óscar, un director, un narrador. Para mí, lo era simplemente todo”, escribió la viuda.
Asimismo, Luciana subrayó la entrega artística de Duvall a lo largo de su carrera: “Bob dio todo a sus personajes y a la verdad del espíritu humano que representaban. Al haberlo hecho, deja algo duradero e inolvidable para todos nosotros”.
Con una trayectoria que se extendió por más de seis décadas, Duvall se consolidó como uno de los grandes actores de carácter del cine estadounidense. Su nombre quedó asociado de manera indeleble a producciones emblemáticas como El padrino, donde interpretó al abogado Tom Hagen; Apocalypse Now, en la que dio vida al teniente coronel Bill Kilgore; y Tender Mercies, película por la que obtuvo el Óscar al mejor actor.
Duvall recibió siete nominaciones al Premio de la Academia a lo largo de su carrera. Además, fue distinguido con cuatro Globos de Oro y, en 2005, recibió la Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos.
Antes de convertirse en una figura central del cine de las décadas de 1970 y 1980, el actor había desarrollado una sólida carrera en teatro y televisión.
Duvall nació en San Diego, California, en 1931, y debutó en el cine con el papel de Boo Radley en Matar un ruiseñor, adaptación cinematográfica de la novela homónima de Harper Lee.
Más allá de su trabajo como intérprete, Duvall incursionó también en la dirección. Entre los títulos que dirigió figuran The Apostle y Assassination Tango. La primera de ambas, además de dirigirla, la escribió y protagonizó.
Su interpretación en Apocalypse Now dejó una de las frases más recordadas del cine bélico estadounidense ““Me encanta el olor a napalm por la mañana”). La línea se convirtió en uno de los momentos más citados de la película y quedó asociada de forma permanente a su personaje. Mientras, su papel en El padrino lo integró a una de las sagas más influyentes de la historia del cine.
Duvall fue considerado uno de los intérpretes más respetados de su generación, admirado por la intensidad y naturalidad de sus actuaciones. Su carrera incluyó colaboraciones con directores de referencia y participaciones en producciones que marcaron época.








