MIAMI, Estados Unidos ― El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba sufrió este martes, 14 de julio, una nueva desconexión total, la tercera en apenas ocho días y la quinta reportada en lo que va de 2026. El Ministerio de Energía y Minas confirmó el colapso a las 11:50 de la mañana y anunció la activación de los procedimientos para restablecer la red, pero no precisó inicialmente la causa, la hora exacta del incidente ni un plazo para recuperar el sistema.
“Se ha producido una desconexión total del Sistema Eléctrico. Se activan los protocolos para su recuperación”, informó la cartera estatal en su cuenta oficial de X.
La nueva caída ocurre poco más de dos días después de que el SEN quedara nuevamente interconectado en todo el país, a las 6:30 de la mañana del domingo, 12 de julio. La reconexión cerró el proceso de recuperación del apagón nacional iniciado en la tarde del viernes 10, aunque el restablecimiento del enlace nacional no eliminó los apagones provocados por el enorme déficit de generación.
La desconexión del 10 de julio se produjo a las 4:30 de la tarde, después de una falla registrada a las 3:55 en la línea de transmisión de 220 kilovoltios entre Santa Clara y Sancti Spíritus. De acuerdo con la explicación divulgada por la UNE, el fallo dividió el sistema, provocó la salida de varias unidades termoeléctricas y generó una oscilación de sus parámetros que terminó en el colapso total.
Cuatro días antes, el lunes 6 de julio, el Ministerio de Energía y Minas anunció otra desconexión total del sistema y el comienzo de los protocolos de recuperación. Aquella fue la tercera caída nacional de 2026, tras las ocurridas el 16 y el 21 de marzo.
Horas antes del nuevo colapso, la Unión Eléctrica había informado que el servicio permaneció afectado durante las 24 horas del lunes por falta de capacidad de generación. La mayor afectación llegó a 2.015 megavatios (MW) a las 9:10 de la noche y alcanzó a todas las provincias, mientras que para este martes la empresa pronosticaba cortes por 2.160 MW.
Para el horario de máxima demanda, la UNE calculaba una disponibilidad de apenas 1.020 MW y una afectación estimada de 2.160 MW, equivalente al 68,6% de la demanda proyectada para el pico nocturno, incluso antes de que se produjera la desconexión total.
El sistema comenzó la jornada con ocho unidades termoeléctricas indisponibles. Estaban averiadas las unidades 6 y 8 de la Central Termoeléctrica (CTE) Máximo Gómez, en Mariel; la Unidad 2 de la CTE Lidio Ramón Pérez, en Felton; y la Unidad 3 de la CTE Antonio Maceo, en Renté. Permanecían en mantenimiento la Unidad 3 de la CTE Ernesto Guevara de la Serna, en Santa Cruz del Norte; las unidades 5 y 6 de Renté; y la Unidad 5 de la CTE Diez de Octubre, en Nuevitas.
La falta de combustible mantenía además fuera de servicio 106 centrales de generación distribuida. Tampoco estaban operativas las patanas de Regla y Melones ni las centrales de fueloil de Mariel y Moa, según el parte matutino de la empresa estatal.
Los 54 parques solares fotovoltaicos generaron el lunes 5.109 megavatios-hora y alcanzaron una potencia máxima conjunta de 794 MW. Ese aporte, concentrado durante las horas de sol, no impidió que la afectación nocturna superara los 2.000 MW ni evitó el tercer colapso completo de la red en poco más de una semana.
Durante las caídas anteriores, las autoridades recurrieron a la creación de microsistemas territoriales para alimentar servicios indispensables, llevar energía hasta las termoeléctricas e incorporar gradualmente las unidades generadoras antes de enlazar nuevamente las distintas regiones. El nuevo colapso obliga a repetir ese proceso en una red que, incluso cuando permanecía interconectada, operaba con menos de un tercio de la capacidad necesaria para cubrir la demanda prevista durante el horario pico.










