MIAMI.- Kyiv duerme bajo las sirenas. O intenta dormir. En cualquier instante, el rugido de un misil balístico puede atravesar la noche y, segundos después, una explosión causar muerte y destrucción, hacer temblar edificios y romper ventanas. Los drones rusos llegan por oleadas. Algunos vuelan durante horas buscando objetivos o tratando de saturar las defensas antiaéreas y sembrar el pánico en un pueblo valiente que no se rinde ante el poderoso enemigo.
La noche del 26 al 27 de agosto, Rusia lanzó contra Ucrania 258 drones, incluidos Shahed, Gerbera y otros aparatos, junto con misiles balísticos Iskander-M y KN-23 norcoreanos disparados desde las regiones rusas de Bryansk y Kursk, además de misiles Oniks y S8000 Banderol. Kyiv estuvo nuevamente entre los principales objetivos.
Apenas una semana antes, el 20 de agosto, otra ofensiva masiva rusa había golpeado Kyiv y otras regiones ucranianas. En la capital fueron alcanzados edificios residenciales, una instalación médica y otras infraestructuras; hubo muertos y decenas de heridos.
En esa ciudad atacada, bajo ese cielo atravesado constantemente por drones y misiles enemigos, estuvo Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana, acompañando una misión de la red parlamentaria United for Ukraine (U4U) durante las actividades por el 35.º aniversario de la independencia de Ucrania. Allí manifestó y defendió la solidaridad con el pueblo ucraniano y pidió que fondos europeos destinados al régimen cubano fueran redirigidos hacia la defensa de Ucrania.
Para los miembros de la Unión Patriótica de Cuba, hay un poderoso simbolismo en la fecha. Ucrania proclamó su independencia el 24 de agosto de 1991. Exactamente veinte años después, nació la UNPACU. Dos pueblos diferentes, dos historias diferentes, pero una misma aspiración esencial: soberanía, libertad y derecho a decidir su propio destino.
Ir a Kyiv en esas circunstancias no constituye solamente un acto solidario. Implica valor, compromiso real, enfrentar un alto riesgo de perder la vida. Pero la defensa de la libertad exige sacrificios y valentía para enfrentar el peligro. La confianza en quienes luchan por la libertad no nace exclusivamente de discursos. Se construye y fortalece mediante hechos.
Son el valor, la firmeza, la honestidad, la transparencia, los principios, los conocimientos, la inteligencia y la disposición al sacrificio, los que no hacen confiar y sentir seguridad en nuestros hermanos de lucha. Cuando alguien está dispuesto incluso a poner en riesgo su seguridad para solidarizarse con otro pueblo que combate por su libertad, sus palabras adquieren un peso diferente.
Lo contrario también es cierto. Donde predominan el engaño, la mentira, la cobardía, la manipulación o el intento de utilizar a otros para intereses y ambiciones personales, difícilmente puede existir confianza duradera. Y sin confianza no hay unidad verdadera; podrá existir una fotografía conjunta, una declaración o una alianza circunstancial, pero difícilmente una fuerza capaz de enfrentar con éxito a un régimen criminal.
Precisamente por eso merecen sincero reconocimiento la importante e intensa labor que desarrolla la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y su Secretario General Gutiérrez-Boronat.
Su trabajo no se ha limitado a Miami y Estados Unidos. En febrero, Gutiérrez-Boronat fue recibido en Paraguay por el presidente Santiago Peña, el ministro del Interior Enrique Riera y otras personalidades, con quienes sostuvo conversaciones sobre la situación cubana y el respaldo regional a una transición democrática. En mayo llevó el mensaje de la resistencia hasta Honduras, donde fue recibido por el ministro de la Presidencia Juan Carlos García, el presidente del Congreso Nacional Tomás Zambrano y el alcalde de Tegucigalpa, Juan Diego Zelaya.
Asistió a las tomas de posesión de Keiko Fujimori en Perú y de Laura Fernández en Costa Rica en representación de la causa cubana y para respaldar acciones de solidaridad internacional con el pueblo cubano, como el rompimiento de relaciones de Costa Rica con la dictadura cubana. Con el presidente chileno José Antonio Kast debatió sobre la lucha de la sociedad civil por la libertad de Cuba.
La ofensiva diplomática alcanzó también Europa. En junio, Gutiérrez-Boronat intervino en el Seimas de Lituania, reclamando mayor presión sobre la dictadura cubana y apoyo al Acuerdo de Liberación. Durante esa gira hubo además gestiones en el Reino Unido y Estonia con parlamentarios, ministros y funcionarios, como el ministro de Relaciones Exteriores de Estonia Margus Tsakhna.
Las visitas a Europa de Gutiérrez, Rosa María Payá y otros opositores cubanos coinciden con un cambio significativo en Europa. El Parlamento Europeo aprobó el 18 de junio, por 283 votos contra 199 y 85 abstenciones, una resolución que exige la liberación inmediata de los presos políticos, profundas reformas políticas y económicas y sanciones dirigidas contra responsables de la represión; además, plantea que cualquier transición debe ser dirigida por los propios cubanos, tanto de la Isla como de la diáspora.
La ARC también viene trabajado en algo quizás todavía más importante: prepararse para el día después. El 5 de agosto reunió en Miami Dade College a opositores, especialistas y personalidades internacionales para fortalecer el Plan de Salvación Nacional, pensado como una hoja de ruta para un eventual gobierno provisional y para comenzar inmediatamente la estabilización y reconstrucción del país. Allí se debatió sobre gobernabilidad, economía, seguridad, energía, agricultura, educación, justicia y elecciones democráticas.
Meses antes había promovido igualmente la jornada de oración “Unidad por una Cuba Libre”, convocada para unir distintas denominaciones religiosas en torno a la causa de la libertad.
Todo ello está estrechamente relacionado con un acontecimiento particularmente trascendente: la firma, el 2 de marzo de 2026, del Acuerdo de Liberación, que unió a la Asamblea de la Resistencia y a la plataforma Pasos de Cambio alrededor de principios fundamentales para alcanzar una transición democrática.
Esa alianza puede convertirse en un formidable instrumento para Cuba, pero únicamente si sus integrantes continuamos construyendo confianza mediante hechos: trabajo, sacrificio, transparencia, firmeza, conocimientos, desprendimiento y verdadera vocación democrática.
Ninguna organización posee por sí sola toda la verdad ni toda la capacidad necesaria para liberar a Cuba. Existen numerosos grupos, movimientos y personalidades dentro y fuera de nuestra patria realizando una magnífica labor. Precisamente por eso debemos profundizar los vínculos entre todas las fuerzas genuinamente democráticas dispuestas a colaborar bajo principios claros. El momento exige esa responsabilidad.
Estados Unidos ha incrementado considerablemente durante 2026 las sanciones contra funcionarios, estructuras represivas y empresas del régimen cubano. Europa muestra una creciente disposición a exigir cambios políticos. Dentro de Cuba continúan el descontento, las protestas y una crisis económica y energética cada vez más profunda. Y en las cárceles permanecen hombres y mujeres que demuestran diariamente una extraordinaria firmeza frente a la represión.
Todo parece confluir hacia una etapa decisiva. Por eso este debe ser el momento de sumar fuerzas y elevar al máximo las acciones cívicas, políticas y diplomáticas para lograr la liberación de todos los presos políticos, el fin del monopolio del Partido Comunista, libertades fundamentales, profundas reformas económicas, elecciones libres y una nueva Constitución democrática que permita la reconstrucción y la reconciliación nacional.
La presencia de Orlando Gutiérrez en una Kyiv amenazada y bombardeada por misiles y drones constituye una imagen poderosa de lo que significa el compromiso y la solidaridad entre pueblos que luchan por ser libres.
Cuando las sirenas están sonando y las bombas cayendo, resulta mucho más fácil distinguir entre quienes simplemente hablan de libertad y quienes están dispuestos a correr riesgos junto a quienes la defienden. Una vez escribí en prisión: “…temo, negar un elogio a quien lo merece, o darlo a quien no”.









