LIMA, Perú — El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel adelantó este viernes un amplio paquete de transformaciones económicas, administrativas y empresariales que, afirmó, busca enfrentar la profunda crisis que atraviesa la Isla y preparar al país para un nuevo modelo de gestión a partir de 2026.
Durante una intervención ante su prensa oficial, el mandatario aseguró que las medidas forman parte de un programa económico y social elaborado tras un proceso de consultas populares y análisis de experiencias internacionales, incluyendo las de China y Vietnam.
“Se han trabajado más de veintitantos temas en materia de transformación”, afirmó Díaz-Canel, quien reconoció la necesidad de introducir cambios estructurales. “Son tiempos en que hay que cambiar y el país no puede seguir funcionando igual”.
Entre las modificaciones más significativas figura una mayor autonomía para los municipios, que podrían recibir facultades para importar y exportar directamente, gestionar inversiones extranjeras y establecer vínculos económicos con cubanos residentes en el exterior.
“Que el municipio tenga facultades de importar, de exportar y no dependa de planes centrales”, explicó. “Que pueda gestionar ingresos en divisas y estimular la inversión extranjera directa con intereses municipales”.
El gobernante también anunció una descentralización de la actividad económica y mayores atribuciones para las empresas estatales, que tendrían capacidad para definir sus sistemas salariales, establecer asociaciones con otros actores económicos y operar con menos controles administrativos.
“La empresa estatal funcione sin intermediarios, sin manos metidas en su gestión”, sostuvo. “Van a tener facultades exportadoras e importadoras y podrán decidir quiénes son sus clientes y sus suministradores”.
Entre las novedades mencionó además la posibilidad de que las empresas estatales participen directamente en el mercado cambiario, una medida que modificaría significativamente el funcionamiento actual de la economía cubana.
“Hay manera en que la empresa estatal va a poder participar directamente en el mercado cambiario”, adelantó.
Díaz-Canel señaló igualmente que se prepara una reestructuración del aparato estatal que implicará la reducción de ministerios, organismos y cargos administrativos.
“Hay una reducción importante no solo de ministerios, sino también de cargos de personas”, indicó. Según explicó, los recursos ahorrados podrían destinarse a programas sociales y a una futura reforma salarial.
El plan también contempla cambios en el sector agropecuario, con nuevas facilidades para productores estatales, cooperativos y privados. Entre ellas destacan el acceso a cuentas en divisas, participación en el mercado cambiario y mayores facilidades para asociarse entre sí.
“Hay que lograr que haya el menor nivel de tierras ociosas y los mayores niveles de productividad”, señaló.
Otro de los anuncios relevantes fue la ampliación de oportunidades para la inversión extranjera y la participación económica de cubanos dentro y fuera de la Isla.
Díaz-Canel aseguró que se estudian mecanismos para que los cubanos residentes en el exterior puedan invertir “en igualdad de condiciones” junto a empresas estatales, cooperativas, actores privados e inversionistas extranjeros.
Asimismo, adelantó una flexibilización para las formas de gestión no estatal. Según explicó, se reducirán las actividades prohibidas y se ampliarán las posibilidades de negocio para las micro, pequeñas y medianas empresas.
“Su objeto será lo más amplio posible y podrán desarrollar la mayor cantidad de actividades”, dijo.
En el ámbito energético, el mandatario insistió en la necesidad de acelerar el desarrollo de fuentes renovables y reducir la dependencia de los combustibles importados.
“El país ha recibido un solo barco de petróleo en los últimos cinco meses”, afirmó, atribuyendo la situación al “bloqueo energético”.
También anunció nuevas facilidades para la importación de vehículos, especialmente eléctricos, y el desarrollo de infraestructura para su utilización.
“Vamos a quitar en todo lo posible las limitaciones que hay para la importación de vehículos”, aseguró.
Otra de las reformas previstas contempla el tránsito gradual desde los subsidios generalizados hacia ayudas focalizadas para personas vulnerables.
“Vamos a avanzar gradualmente eliminando los subsidios a productos e ir implementando el subsidio a personas”, explicó.
El turismo, el comercio exterior, el sector inmobiliario, la banca y el comercio interior también forman parte de los sectores que serán objeto de modificaciones, según detalló el gobernante.
Aunque no ofreció fechas concretas para la implementación de las medidas, Díaz-Canel aseguró que las propuestas se encuentran en fase final de revisión y serán presentadas próximamente ante el Buró Político y la Asamblea Nacional.
“Lo más importante sería que se entiendan esas transformaciones, que se compartan, se defiendan y que salgamos a implementarlas con toda eficiencia”, concluyó.
Los anuncios se producen en un momento especialmente delicado para el régimen cubano, que enfrenta una creciente presión por parte de Washington. En los últimos meses, la administración de Donald Trump ha endurecido las sanciones contra entidades vinculadas al aparato militar y empresarial del Estado, especialmente el conglomerado GAESA, al tiempo que altos funcionarios estadounidenses han incrementado sus críticas hacia La Habana y han advertido sobre posibles medidas adicionales.
A ese escenario externo se suma una profunda crisis interna marcada por apagones de más de 20 horas diarias en numerosas provincias, escasez de combustible, alimentos y medicinas, una inflación persistente y un desplome del turismo y de los ingresos en divisas. En este panorma, las reformas adelantadas por Díaz-Canel representan uno de los intentos más amplios del Gobierno castrista por reactivar una economía que atraviesa su peor deterioro en décadas y que ha provocado un creciente descontento social en todo el país.










