LIMA, Perú — El dictador cubano Miguel Díaz-Canel reconoció que el reciente suministro de petróleo procedente de Rusia, que permitió aliviar de forma temporal la crisis eléctrica en la Isla, está próximo a agotarse, sin garantías sobre nuevos envíos en el corto plazo.
Durante su intervención en el Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba, celebrado en el Palacio de las Convenciones ante unos 766 delegados extranjeros, el gobernante explicó que el cargamento recibido logró “cambiar la situación electroenergética” durante las últimas dos semanas. No obstante, advirtió que ese combustible “se agota ya en estos días” y que se desconoce cuándo podría llegar un nuevo suministro.
El combustible de Rusia “nos sirvió para los últimos 15 días cambiar la situación electroenergética que había en el país, pero ese petróleo se agota ya en estos días y no sabemos cuando más va entrar combustible a Cuba. Y como si eso fuera poco se aparecen ayer como regalo del primero de mayo (…) dieron a conocer otra orden ejecutiva”, señaló Díaz-Canel en referencia a las últimas medidas de la Administración Trump contra la dictadura castrista.
Las declaraciones evidencian la dependencia estructural del sistema energético cubano de importaciones externas para sostener la generación eléctrica. Con el inminente fin de ese abastecimiento, aumenta la incertidumbre sobre el impacto en los apagones y en la ya deteriorada situación económica del país.
En el mismo contexto, Díaz-Canel elevó el tono frente a Estados Unidos tras recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre posibles acciones contra la Isla, en las que se mencionó el posible despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln.
El gobernante calificó a la administración estadounidense de “fascista” y aseguró que en Cuba se defiende la soberanía nacional. “Que nadie espere rendición en Cuba… no tenemos miedo a la guerra”, afirmó, al tiempo que sostuvo que el país está dispuesto a “luchar hasta las últimas consecuencias”.
El pronunciamiento se produce mientras aumenta la tensión bilateral entre Washington y La Habana, marcada por nuevas sanciones desde la Casa Blanca y una retórica más confrontativa entre ambos gobiernos.
La reciente orden ejecutiva de Trump, firmada el 1 de mayo, amplía el alcance de las sanciones al incluir el bloqueo de activos bajo jurisdicción estadounidense y restricciones de visado para funcionarios, directivos y familiares asociados a prácticas represivas o actos de corrupción.
Entre los principales objetivos figura GAESA, conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas que domina amplios sectores de la economía cubana.
La disposición también introduce sanciones secundarias contra bancos e instituciones financieras extranjeras que mantengan operaciones significativas con entidades cubanas sancionadas, lo que podría limitar su acceso al sistema financiero de Estados Unidos.
De acuerdo con fuentes oficiales, la medida entró en vigor de forma inmediata y sin previo aviso, con el fin de impedir movimientos rápidos de capital por parte de los afectados.










