MIAMI, Estados Unidos ― El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó este jueves que un escenario de conflictos en el Caribe derivado de una posible acción militar estadounidense en Cuba, al responder a una pregunta del diario Washington Examiner sobre las consecuencias regionales de una eventual operación de ese tipo. “Eso no va a pasar”, dijo el mandatario.
Trump habló por teléfono con el medio en la mañana de este jueves. La conversación se centró principalmente en la campaña militar de Estados Unidos contra Irán y en la posibilidad de que esa ofensiva influya en la eventual concesión del Premio Nobel de la Paz.
El intercambio tuvo lugar en medio de una conversación más amplia sobre la política exterior estadounidense y, particularmente, sobre el conflicto militar en Irán, que domina actualmente la agenda internacional de la Casa Blanca. Según el reporte, durante esa llamada Trump evitó profundizar en un eventual cambio de régimen en Cuba o en medidas de carácter militar, pese a que la Isla había sido mencionada previamente como un posible foco de atención futura de su política exterior.
La pregunta planteada por el Washington Examiner partía de comentarios previos del propio Trump que habían alimentado especulaciones sobre la posibilidad de que Cuba figurara entre los próximos objetivos de presión de Washington tras las operaciones militares estadounidenses en otros escenarios internacionales.
Las declaraciones se producen en un momento de elevada tensión geopolítica para Estados Unidos, marcado por una serie de operaciones militares recientes y por un discurso cada vez más confrontativo de la Casa Blanca frente a adversarios estratégicos.
El presidente tampoco detalló qué tipo de política planea aplicar hacia el Gobierno cubano ni si su Administración contempla medidas adicionales de presión económica o diplomática contra La Habana. Tampoco precisó si su negativa a una intervención militar implica descartar completamente ese escenario o si se trata únicamente de la posición actual de su Gobierno.
Justo este viernes, Miguel Díaz-Canel confirmó que funcionarios cubanos han sostenido conversaciones con representantes del gobierno de Estados Unidos.
Según explicó, estos contactos se realizan “en correspondencia con la consistente política que ha defendido la Revolución Cubana en su historia”, y aseguró que están dirigidos por “el general de ejército Raúl Castro Ruz como líder de la Revolución” y por él mismo.
El gobernante también defendió el silencio oficial que había rodeado estas gestiones y evitó ofrecer detalles sobre el contenido de las conversaciones.
“Hay que recordar que no ha sido ni es práctica del liderazgo de la Revolución Cubana responder a las campañas especulativas sobre este tipo de tema”, afirmó.
Añadió que se trata de “un proceso muy sensible” que se maneja con “seriedad y responsabilidad” porque, según dijo, afecta las relaciones bilaterales entre ambos países y requiere “enormes y arduos esfuerzos para encontrar solución y crear espacios de entendimiento que nos permitan avanzar y alejarnos de la confrontación”.
Durante semanas, las autoridades cubanas habían evitado confirmar cualquier contacto formal con Washington e incluso negaban que existieran negociaciones en curso. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado públicamente en varias ocasiones que su administración mantiene conversaciones con La Habana y que estas se realizan con representantes del más alto nivel del aparato castrista.

