De un día para otro, el icónico edificio de Coppelia en Santa Clara, ubicado a solo una cuadra del parque Vidal, comenzó a ser desmantelado. Retiraron toda su estructura de madera y los carteles de la planta baja sin que, hasta el momento, se conozca si se trata de una remodelación, lo que ha dado pie a múltiples reacciones en redes sociales sobre el posible destino del lugar.
“Lo están arreglando porque estaba podrido”, se limitó a responder un trabajador que manipulaba un andamio en la mañana del 27 de junio, cuando se le preguntó por las operaciones en el interior del inmueble.
“¿Y ahora qué está pasando con la Heladería Coppelia? ¿En cuáles manos está su futuro?”, preguntó en el grupo Santa Clara en instantáneas el usuario Omelio Moreno, junto a imágenes del espacio vacío.




Varios santaclareños especulan en los comentarios que pudiera tratarse de un proyecto vinculado a actores privados y que, una vez reparado, los precios sean totalmente privativos. Otros razonaron que, en realidad, la heladería pocas veces abría al público en los últimos tiempos y que lo poco que ofertaban “parecía durofrío”.
En redes sociales, los usuarios también se preguntan si, tras el desmantelamiento, la obra no quedará paralizada, como ha ocurrido con otros edificios patrimoniales de la ciudad que llevan años en reparación. Tal es el caso del Teatro La Caridad, cerrado al público desde 2021, o del Hotel Florida, justo frente al parque Vidal, apuntalado desde hace más de una década. En otras ocasiones también se han avivado polémicas por la desaparición de espacios tradicionales de Santa Clara, como La Marquesina, al costado del referido teatro.
Por otra parte, arquitectos y especialistas en patrimonio cuestionaron en redes sociales que la intervención obvie los elementos originales que distinguen a este edificio representativo del movimiento moderno en Cuba, como los quiebrasoles de madera que fueron retirados, según especificó en los comentarios de la publicación el arquitecto Ariel Caso.
“Cada día me convenzo más de que Santa Clara lo que lleva es un buldócer y chapear bajito para construir todo nuevo. Perdimos la identidad hace años por una pésima administración”, escribió.
Artistas y escritores de la ciudad también manifestaron en los comentarios hallarse “alarmados” por el repentino desmantelamiento, sin que la prensa oficial de la provincia se haya pronunciado al respecto, sobre todo porque se trata de un inmueble que definió la identidad urbana de la ciudad, más allá de su función gastronómica.
“Solo decir que me lacera el alma”, lamentó en su perfil el arquitecto Guillermo Pérez, especialista del Centro de Patrimonio de la provincia. En los comentarios de esa publicación se deja entrever que, al parecer, la sorpresiva intervención no fue consultada con esa entidad.
La heladería de Santa Clara fue inaugurada en 1967 y proyectada por el arquitecto José Manuel Cortiñas Temes, también responsable del diseño del hotel Los Caneyes. La obra abarca toda una manzana y su ejecución fue precedida por los Coppelia de La Habana y Varadero, otros dos inmuebles representativos de la arquitectura moderna de la época en Cuba.









