LA HABANA, Cuba ― El cubano Yoanielaysi Rodríguez Montero denunció que fue atacado y lesionado por “personas desconocidas” en el municipio de Colombia, donde reside.
“Yo iba a encontrarme con una activista y vinieron dos hombres que no conozco y me agredieron delante de mi hijo. Me partieron la cabeza con un objeto contundente”, dijo a Cubanet.
Asimismo, contó que tras la agresión varias personas de la comunidad salieron en su defensa y los agresores “salieron huyendo”. No obstante, cuando intentó realizar la denuncia correspondiente en la estación de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) de Colombia, los agentes a cargo alegaron que no había “ningún detalle de los agresores”.
“Me dijeron que no sabían quiénes eran esa gente [los agresores] y que sin pruebas no podían hacer nada. No fueron ni hasta el lugar donde ocurrió todo para investigar, para preguntarles a las personas lo que vieron».
Según explicó, todo ocurrió el pasado jueves, 14 de mayo, en horas de la tarde. Rodríguez Montero atribuyó la agresión a la Seguridad del Estado. Yoanielaysi Rodríguez Montero es el presidente del Consejo Comunitario de la organización ecopacifista Naturpaz en Las Tunas.bEl activista detalló que las autoridades locales estarían molestas porque él y otros miembros de la organización han estado repartiendo pulóveres con el logo y el nombre de Naturpaz.
Este hecho se inserta en un panorama de criminalidad creciente en Cuba. La inseguridad en Cuba se ha disparado de forma alarmante en medio del deterioro económico, los apagones masivos y la escasez de alimentos y combustible. Un informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) registró 2.833 delitos en 2025, lo que representa un aumento del 115 % respecto a 2024 y más de un 336 % en comparación con 2023. Los robos se han convertido en el delito más frecuente: solo en 2025 se documentaron 1.536 casos, incluidos asaltos a viviendas, robos violentos y hurto de ganado, un fenómeno vinculado directamente al hambre y al colapso económico.
El deterioro de las condiciones de vida también ha disparado la violencia social. El OCAC reportó 152 homicidios en 2025 y cientos de víctimas de delitos violentos, entre ellas mujeres, ancianos y menores de edad. En paralelo, las redes sociales y medios independientes muestran cada vez más videos de peleas callejeras, asaltos y actos violentos en barrios cubanos, algo que hace apenas unos años era menos visible públicamente. La crisis energética ha agravado aún más la situación: apagones de hasta 20 y 22 horas diarias han dejado zonas enteras sin alumbrado ni vigilancia, aumentando la sensación de desprotección y miedo entre la población.
A esto se suma un contexto de empobrecimiento extremo y tensión social creciente. Diversos informes estiman que gran parte de la población vive en condiciones precarias, mientras aumentan la mendicidad, el mercado negro y las protestas ciudadanas. Solo en 2025 se registraron más de 11.000 protestas, denuncias y expresiones públicas de descontento relacionadas con apagones, hambre, violencia e inseguridad. Aunque el gobierno insiste en proyectar una imagen de control, cada vez más cubanos perciben que el país atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes desde los años noventa, marcada por la desesperación, la pérdida de confianza institucional y el deterioro acelerado de la vida cotidiana.









