
En Cuba tenemos más temor a los delincuentes que a una guerra
Cada vez hay más casas enrejadas y, hasta en barrios que hace poco se consideraban tranquilos, la mayoría de las personas, si no es por necesidad, evitan salir de noche a la calle.

Cada vez hay más casas enrejadas y, hasta en barrios que hace poco se consideraban tranquilos, la mayoría de las personas, si no es por necesidad, evitan salir de noche a la calle.

Lejos de ser simples grupos de jóvenes conflictivos, estas organizaciones desarrollaron códigos internos, rituales de iniciación, tatuajes para identificar a sus integrantes y normas de lealtad que castigaban severamente la traición.

La Habana fue el territorio con más sucesos registrados durante un mes marcado por al menos 26 hechos violentos en seis provincias

“Yo iba a encontrarme con una activista y vinieron dos hombres que no conozco y me agredieron delante de mi hijo. Me partieron la cabeza con un objeto contundente”, dijo a Cubanet.

Hechos de este tipo confirman el clima de preocupación creciente en el país, donde cada vez son más frecuentes las denuncias ciudadanas.

Los delincuentes robaron cuatro refrigeradores, dos televisores, una computadora, un aire acondicionado y un mini bar.

Las operaciones de captura contaron con el apoyo de campesinos del poblado de Yara, en el municipio de Río Cauto.

Los custodios eran seis pero debieron huir, pues, los ladrones les dispararon, y no con tirapiedras, sino con armas de fuego.

La seguridad pública de un país se mide del mismo modo que la seguridad de los diques en un campo de arroz: por la parte más débil.

Víctimas de ataques de la pandilla, algunos ambulantes y otros recogedores de materia prima, aseguran que agreden por la noche o la madrugada.

Cada vez hay más casas enrejadas y, hasta en barrios que hace poco se consideraban tranquilos, la mayoría de las personas, si no es por necesidad, evitan salir de noche a la calle.

Lejos de ser simples grupos de jóvenes conflictivos, estas organizaciones desarrollaron códigos internos, rituales de iniciación, tatuajes para identificar a sus integrantes y normas de lealtad que castigaban severamente la traición.

La Habana fue el territorio con más sucesos registrados durante un mes marcado por al menos 26 hechos violentos en seis provincias

“Yo iba a encontrarme con una activista y vinieron dos hombres que no conozco y me agredieron delante de mi hijo. Me partieron la cabeza con un objeto contundente”, dijo a Cubanet.

Hechos de este tipo confirman el clima de preocupación creciente en el país, donde cada vez son más frecuentes las denuncias ciudadanas.

Los delincuentes robaron cuatro refrigeradores, dos televisores, una computadora, un aire acondicionado y un mini bar.

Las operaciones de captura contaron con el apoyo de campesinos del poblado de Yara, en el municipio de Río Cauto.

Los custodios eran seis pero debieron huir, pues, los ladrones les dispararon, y no con tirapiedras, sino con armas de fuego.

La seguridad pública de un país se mide del mismo modo que la seguridad de los diques en un campo de arroz: por la parte más débil.

Víctimas de ataques de la pandilla, algunos ambulantes y otros recogedores de materia prima, aseguran que agreden por la noche o la madrugada.
