Bruno Rodríguez se desespera por recibir los 100 millones de ayuda de EE.UU.

El canciller del régimen cubano se quejó de que los recursos prometidos por Washington han llegado con lentitud.
Marco Rubio / Bruno Rodríguez Parrilla
Marco Rubio / Bruno Rodríguez Parrilla (Fotos: Gage Skidmore / Cubaminrex)

LIMA, Perú — El canciller cubano Bruno Rodríguez acusó este sábado al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de demorar la entrega de la ayuda humanitaria anunciada por Washington para Cuba y puso en duda la voluntad de la Administración estadounidense de materializar los 100 millones de dólares ofrecidos para asistencia a la población de la Isla.

En un mensaje difundido en X (antes Twitter), Rodríguez afirmó que el régimen cubano no impide la recepción de ayuda internacional cuando esta se ofrece sin condiciones políticas. “Nuestro Gobierno no rechaza ni obstaculiza la ayuda que se ofrece sin condicionamientos, por muy cínica y ridícula que esta parezca”, expresó.

El ministro de Relaciones Exteriores sostuvo que los recursos prometidos por Washington han llegado con lentitud y utilizó como ejemplo las donaciones ya anunciadas por la Casa Blanca tras el paso del huracán Melissa por el oriente del país.

“Les tomó más de seis meses concretar el envío total de la primera ayuda valorada en tres millones de dólares. Cerca de cuatro meses enviar una parte de los seis millones de dólares anunciados. ¿Cuánto podría tomarles concretar la de los 100 millones de dólares?”, cuestionó.

Rodríguez también restó importancia al monto comprometido por Estados Unidos y volvió a responsabilizar al embargo económico de buena parte de las dificultades que enfrenta la economía cubana. “¿Qué pueden significar 100 millones de dólares cuando su bloqueo económico y el cerco energético provocan afectaciones anuales de más de 5.000 millones de dólares?”, señaló.

El canciller fue más allá al sugerir que los anuncios realizados por Washington tienen un propósito político. Según afirmó, Rubio “carece de interés real en concretar esas ayudas en el corto plazo” y agregó que “tanta mentira y demora solo demuestran el marcado carácter propagandístico de esos anuncios”.

La controversia surge un mes después de que el Departamento de Estado anunciara formalmente su disposición a destinar “100 millones de dólares adicionales en ayuda humanitaria directa al pueblo cubano”, una asistencia que, según Washington, sería distribuida mediante la Iglesia Católica y otras organizaciones independientes consideradas confiables.

En aquella comunicación, el Gobierno estadounidense indicó que la dictadura castrista tendría la opción de aceptar la propuesta o asumir la responsabilidad de impedir la llegada de recursos destinados a cubrir necesidades básicas de la población.

La oferta fue presentada por Rubio después de asegurar que Estados Unidos ya había canalizado ayuda humanitaria hacia Cuba a través de organizaciones religiosas y que estaba dispuesto a ampliar significativamente ese respaldo siempre que la distribución no quedara bajo control de las estructuras estatales cubanas.

La reacción inicial de La Habana fue de cautela. Aunque el propio Rodríguez reconoció posteriormente que se trataba de la primera propuesta pública de ayuda de esa magnitud realizada por Washington, señaló entonces que no estaban claros aspectos esenciales de la iniciativa, como la naturaleza de los fondos y los mecanismos concretos para su ejecución.

“Estamos dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría”, declaró en ese momento el canciller cubano.

Parte de la asistencia estadounidense ya comenzó a llegar al país mediante organizaciones humanitarias. Cáritas Cuba informó en mayo que continuaba distribuyendo bienes financiados con la citada donación de tres millones de dólares gestionada por Catholic Relief Services con fondos del Gobierno de Estados Unidos.

La organización religiosa precisó que los primeros envíos, compuestos por alimentos, artículos de higiene y productos para el hogar, comenzaron a recibirse en enero y estaban dirigidos a miles de familias afectadas por Melissa en las provincias orientales. Asimismo, confirmó el inicio de las gestiones para una segunda ayuda valorada en seis millones de dólares destinada al mismo fin.

Las declaraciones de Rodríguez evidencian la creciente tensión entre La Habana y Washington en torno a la ayuda humanitaria, en un momento en la Isla agravado por la crisis económica, los problemas energéticos y la escasez de alimentos y medicamentos que afectan a la población.

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